Blog
Lo que aprendo sobre TDAH, productividad y emprendimiento. Sin humo.
549 artículos en Productividad
Me cuesta hacer cosas que no me apasionan: es como mover piedras
Si te interesa, vuelas. Si no te interesa, cada paso es un suplicio. No es vagancia selectiva. Tu cerebro tiene un filtro de motivación que no funciona.
Duermo mucho y sigo cansado: no es sueño, es otra cosa
Nueve horas de sueño y te levantas como si no hubieras dormido. Has probado todo y nada funciona. El problema puede no ser el descanso sino lo que hace tu.
Me agoto más rápido que los demás y no sé por qué
Mismo trabajo, mismas horas, pero tú acabas destrozado y los demás están perfectos. No es que seas más débil. Tu cerebro gasta más energía de la que crees.
No puedo descansar sin sentirme culpable: si paro, me castigo
Estás en el sofá viendo una serie y la vocecita te dice que deberías estar haciendo algo productivo. No es disciplina. Es un patrón de autocastigo que.
Tengo explosiones de productividad y luego nada durante días
Un día produces como tres personas juntas. Al siguiente no puedes ni abrir el correo. No es bipolaridad ni pereza. Tu cerebro tiene un patrón de picos y.
Mi cuerpo quiere descansar pero mi mente no para nunca
Estás reventado pero tu cabeza sigue a mil. No puedes parar ni puedes avanzar. Atrapado entre el agotamiento físico y una mente que no tiene botón de off.
Necesito novedad para sentirme motivado: lo conocido me aburre
Lo nuevo te enciende, lo conocido te apaga. No es capricho ni falta de madurez. Tu cerebro tiene un sistema de recompensas que solo responde a lo.
Me canso de hacer siempre lo mismo aunque funcione
Tu método funciona, tus resultados son buenos, pero estás agotado de repetir. No es ingratitud. Tu cerebro necesita variación para seguir encendido.
Mi motivación depende del día, no de la meta: hoy puedo, mañana no
Ayer estabas motivadísimo y hoy no puedes ni abrir el portátil. No es que la meta no te importe. Es que tu motivación funciona de una forma que nadie te.
Por qué me cuesta tanto empezar el día aunque haya dormido bien
Ocho horas de sueño y sigues sin poder arrancar. No es pereza ni mal descanso. Tu cerebro necesita algo más que dormir para encenderse por las mañanas.
Mis amigos dicen que no escucho y tienen algo de razón
Te dicen que no escuchas. Tú juras que sí. Pero la verdad está en medio: escuchas, pero tu cerebro no retiene lo que oye.
Me cuesta leer señales sociales: no sé si molesto o no
No sabes si la conversación va bien o la otra persona quiere huir. No sabes si caíste bien o mal. Y esa incertidumbre te come por dentro.
Soy intenso en las relaciones y a veces asusto a la gente
Cuando conectas con alguien, lo das todo. Mensajes, llamadas, planes, energía. Y a veces eso es demasiado para la otra persona.
Me cuesta recordar detalles de conversaciones que tuve ayer
Tu amigo te cuenta algo importante el lunes. El martes no recuerdas ni de qué iba. Y no es que no te importara. Es que tu cerebro no guardó el archivo.
Necesito mucho tiempo a solas pero me siento culpable por ello
Quieres estar solo. Necesitas estar solo. Pero cuando lo consigues, la culpa te come por dentro. Como si descansar fuera un crimen.
Interrumpo sin querer en las conversaciones y la gente se molesta
No es que no te interese lo que dicen. Es que tu cerebro tiene la idea ahora y si no la sueltas, desaparece. Y la gente no lo entiende.
Me cuesta pedir ayuda aunque la necesite: prefiero hundirme solo
Sabes que necesitas ayuda. Sabes que la gente te la daría. Pero algo dentro de ti prefiere ahogarse antes que levantar la mano.
No puedo estar en grupos grandes mucho tiempo: me agoto
No eres antisocial. Lo que pasa es que tu cerebro no puede procesar tanta información junta. Y cuando se satura, necesita huir.
Mis relaciones empiezan muy intensas y luego se apagan
Conoces a alguien, conectas a lo bestia, quedáis todos los días. Y tres meses después ni le contestas los mensajes. No es que no te importe.
Hablo demasiado y luego me arrepiento de lo que dije
Dices más de lo que querías, te arrepientes al segundo, y luego pasas tres días repasando la conversación. No es falta de filtro. Es algo más.
Empiezo el día con energía y a mediodía ya estoy muerto
Me levanto con pilas. A las doce ya no puedo más. Y la tarde es un cementerio de buenas intenciones. No es sueño. Es que mi energía se agota en cuatro.
Me cuesta aceptar feedback sin sentirme atacado
Mi jefe me dice que mejore algo y yo lo proceso como un ataque personal. No es que sea frágil. Es que mi cerebro amplifica las críticas a un volumen.
Necesito cambiar de trabajo cada pocos años: me aburro y pierdo interés
Empiezo un trabajo con toda la energía. Pero al año y medio estoy contando los días. No es inmadurez. Es que mi cerebro necesita novedad para funcionar.
Mis notas de reuniones no tienen sentido cuando las releo
Tomo notas en cada reunión. Pero cuando las releo parecen escritas por otra persona. Ideas sueltas, palabras random, flechas que no van a ningún lado.