Procrastino durmiendo: cuando no quiero enfrentar algo, me echo una siesta
Cuando hay algo que no quiero hacer, mi cuerpo decide que es hora de dormir. No es cansancio real. Es mi cerebro apagándose para no enfrentar la tarea.
Son las tres de la tarde. Tengo un deadline para mañana. He dormido bien. He comido. No tengo sueño.
Y de repente me entra un cansancio brutal.
Un cansancio que no estaba ahí hace diez minutos. Un cansancio que, curiosamente, solo aparece cuando abro el portátil y miro la tarea que tengo que hacer.
Me digo que voy a echarme veinte minutos. Que luego me levanto fresco y me pongo. Que una siestecita rápida y listo.
Me despierto a las seis y media con la marca de la almohada en la cara y menos tiempo del que tenía antes.
¿Desde cuándo dormir es procrastinar?
Desde que tu cerebro descubre que apagarse es más fácil que enfrentarse a algo que no quiere hacer.
A mí me pasó durante años sin darme cuenta. Pensaba que era una persona que necesitaba mucho sueño. Que mi cuerpo me pedía descansar. Que era normal tener sueño a media tarde.
Hasta que me di cuenta de un patrón: el sueño solo aparecía cuando tenía que hacer algo que no me apetecía.
¿Fin de semana sin planes? Despierto como una lechuga. ¿Lunes con tres tareas pendientes? Coma inducido a las dos de la tarde. ¿Proyecto divertido que me mola? Puedo estar hasta las tres de la mañana sin pestañear. ¿Proyecto aburrido que tengo que entregar? Me quedo dormido sentado en la silla.
Empecé a llevar un registro. Apuntaba cuándo me entraba sueño y qué estaba haciendo en ese momento. En tres semanas el patrón era tan claro que daba vergüenza.
No era cansancio. Era evitación con los ojos cerrados.
Tu cerebro tiene un botón de apagado que no controlas
Mira, esto es lo que pasa. Hay una tarea. Tu cerebro la evalúa. Y si la tarea no le genera interés, novedad, urgencia o algún tipo de recompensa inmediata, decide que no merece la pena gastar energía en ella.
¿Y qué es lo que menos energía gasta?
Dormir.
Es como un portátil que se pone en modo ahorro de energía cuando no estás haciendo nada. Solo que tú sí estás intentando hacer algo. Es tu cerebro el que ha decidido que no.
Lo peor es que no puedes luchar contra ello con fuerza de voluntad. Porque no es una decisión consciente. No estás eligiendo dormir. Tu cuerpo te lleva ahí. Los párpados se caen. La cabeza se pone pesada. Y antes de que puedas decir "no, espera, tengo que trabajar", ya estás en el sofá.
No eres el único al que le pasa esto
Cuando empecé a hablar de esto en mis vídeos, la cantidad de mensajes que recibí fue una locura. "Pensaba que era el único." "Creía que me pasaba algo raro." "Mi pareja piensa que soy un vago que se echa siestas para no trabajar."
No, no eres el único. Y no, no eres vago.
Sabes lo que tienes que hacer pero no te sale hacerlo
Es la procrastinación perfecta porque ni siquiera parece procrastinación. Parece autocuidado. "Estaba cansado y me eché una siesta." Suena razonable. Nadie te va a juzgar por dormir.
Pero tú sabes la verdad. Sabes que no estabas cansado. Sabes que estabas huyendo.
¿Y por qué tu cuerpo reacciona así?
Aquí viene la parte que me voló la cabeza cuando mi psicóloga me la explicó.
Cuando tu cerebro se enfrenta a una tarea que no genera suficiente dopamina - aburrida, compleja, sin recompensa inmediata - tu sistema nervioso puede interpretar eso como una señal de bajo recurso. Como si dijera: "No hay suficiente combustible para esto, así que vamos a modo ahorro."
Y el modo ahorro del cerebro es sueño.
No es pereza. Es tu sistema nervioso regulando energía de una forma que no te favorece. Y esto, según lo que he leído y lo que me han explicado mis profesionales, es bastante común en personas con TDAH. La regulación de la energía y el arousal - perdón por la palabrita - no funciona como debería.
No te estoy diciendo que tengas TDAH. No soy médico. Pero si esto te pasa desde siempre, desde el colegio, desde que tienes memoria, y nadie te ha dado una explicación que tenga sentido, igual merece la pena que alguien que sí es profesional le eche un vistazo.
¿Qué hago para no dormirme cada vez que tengo que hacer algo?
No te voy a engañar. Esto no se arregla con un truco mágico. Pero hay cosas que a mí me funcionan.
Uno: cambiar de entorno. Si estoy en casa y me entra el sueño, me voy a una cafetería. Es mucho más difícil quedarte dormido rodeado de gente que en tu sofá.
Dos: empezar por la tarea más pequeña y más rápida. Si tengo cinco tareas y una de ellas la puedo hacer en tres minutos, hago esa primero. No necesitas que sea urgente para moverte si la tarea es tan pequeña que tu cerebro no tiene tiempo de activar el modo apagado.
Tres: movimiento físico. Cinco minutos de caminar por la casa, hacer flexiones, lo que sea. El ejercicio le manda una señal a tu cerebro de "estamos activos, no vamos a dormir".
Y cuatro, que es la más importante: dejar de culparte. Si te echas una siesta porque tu cerebro no te dejó hacer otra cosa, no eres un fracaso. Eres una persona con un sistema de regulación que funciona diferente. Y castigarte por ello solo hace que la siguiente vez te cueste más.
Hay una tarea fácil que no puedes hacer y no sabes por qué. Y la respuesta no es "esfuérzate más". Es entender qué está pasando.
Lo que más te jode es despertar sintiéndote peor
Porque ese es el remate. Te echas la siesta para escapar de la tarea. Y cuando te despiertas, la tarea sigue ahí. Pero ahora tienes menos tiempo, más culpa, y encima estás atontado por haber dormido a deshora.
Te levantas a las seis y media de la tarde con la sensación de que has perdido el día. Porque lo has perdido. Y la tarea que tenías a las tres sigue sin hacer. Pero ahora, además de la tarea, tienes que lidiar con la culpa de haberte echado una siesta de tres horas un martes.
Y la promesa: "mañana no me pasa". Mañana hay otra tarea. Mañana aparece otro cansancio inexplicable a las tres de la tarde. Mañana suena otra alarma que ignoras mientras cierras los ojos.
El ciclo se repite. Y cada vez que se repite, te crees un poco más el cuento de que eres vago. De que simplemente no puedes con la vida. De que los demás pueden y tú no.
No es eso. Es tu cerebro apagándose ante algo que no puede procesar. Y eso tiene solución, pero la solución empieza por entender qué está pasando.
No estás cansado. Estás atrapado.
Si procrastinas durmiendo, no necesitas dormir más ni dormir menos. Necesitas entender por qué tu cerebro elige apagarse en vez de ponerse en marcha.
Y eso empieza por mirar el patrón sin juzgarte.
He montado un test de 43 preguntas que te ayuda a identificar si estos patrones tienen que ver con algo más que cansancio. Gratis, 10 minutos, sin diagnóstico. Solo un punto de partida para entender qué le pasa a tu cerebro cuando decides echarte una siesta en vez de hacer lo que sabes que tienes que hacer. Hacer el test de TDAH
Sigue leyendo
Reducir decisiones diarias con TDAH: uniformes y rutinas
Cada decision que tomas agota tu cerebro con TDAH. Reducirlas no es rigidez: es recuperar energia para lo que de verdad importa.
Tengo un armario lleno de equipamiento de hobbies que abandoné
Guitarra, acuarelas, running, cámara de fotos. Todo comprado con ilusión, todo abandonado en semanas. Hay una razón detrás de ese armario.
Sé que leí algo pero no recuerdo dónde ni cuándo
Recuerdas la idea, el concepto, hasta el color de fondo. Pero no de dónde salió. Tu memoria guarda el qué y pierde el dónde.
Body doubling online: trabajar con un desconocido en Zoom es lo más TDAH del mundo
El body doubling online funciona para TDAH porque tu cerebro necesita a alguien delante para arrancar. Apps, plataformas y por qué no es tan raro como.