No recuerdo si he cerrado la puerta con llave y vuelvo a comprobarlo

Bajas las escaleras, llegas a la calle, y la duda aparece. No sabes si has cerrado. Vuelves. Y mañana te pasará igual.

Cierro la puerta. Giro la llave. Escucho el clic. Bajo las escaleras. Llego a la calle.

Y entonces mi cerebro dice: "¿Has cerrado la puerta?"

Sí. Sí he cerrado la puerta. La acabo de cerrar. Hace treinta segundos. He escuchado el clic. Lo recuerdo. O sea, creo que lo recuerdo. ¿Lo recuerdo de verdad o es el recuerdo de haberla cerrado ayer? Porque la cierro todos los días y todos los días suena igual. ¿Y si estoy recordando la de ayer? ¿Y si hoy no la he cerrado? ¿Y si la he cerrado pero no he girado la llave del todo?

Y vuelvo.

Subo las escaleras. Compruebo la puerta. Efectivamente, está cerrada. Con llave. Giro el pomo para asegurarme. Sí, cerrada. Perfecto. Bajo otra vez. Llego a la calle.

"¿Pero has comprobado la cerradura de arriba o solo la de abajo?"

Madre mía.

¿Es que me estoy volviendo loco?

No. No me estoy volviendo loco. Y si te pasa lo mismo, tú tampoco.

Lo que pasa es algo mucho más concreto: tu cerebro no graba los actos rutinarios. Las acciones que haces en piloto automático - cerrar la puerta, apagar el gas, desenchufar la plancha, echar el freno de mano - las ejecutas, pero tu cerebro no las registra como "hechas". No quedan en tu memoria. Y sin ese registro, cuando tu cerebro busca la confirmación de "¿he cerrado?", no la encuentra.

No es que no hayas cerrado. Es que no recuerdas haberlo hecho. Que son dos cosas muy distintas.

Imagina que tu cerebro es una cámara de seguridad. Graba todo el día. Pero las cosas rutinarias - entrar, salir, cerrar la puerta - las graba con tan poca importancia que cuando vas a revisar la grabación, ese trozo está borroso. Como una grabación en 144p. Sabes que algo pasó ahí, pero no puedes verlo con claridad. Y la duda aparece.

Y la duda, una vez que aparece, no se va. No puedes razonarla. No puedes decirte "sé que la he cerrado, relájate" y que tu cerebro obedezca. Porque la duda no responde a la lógica. Responde al vacío. Al hueco en tu memoria donde debería haber un recuerdo claro y no lo hay.

¿Cuánto tiempo pierdes comprobando cosas?

Más del que me gustaría admitir.

La puerta es lo más obvio, pero no es lo único. El gas. ¿He apagado el gas? El horno. ¿He apagado el horno? Las ventanas. ¿He cerrado las ventanas? El grifo. ¿He cerrado el grifo del todo o solo un poco? El coche. ¿He echado el freno de mano? ¿He cerrado el coche? Espera, ¿he cerrado el coche?

He vuelto al coche después de entrar en el supermercado. He vuelto a casa después de haberme ido. He salido de la ducha para comprobar que he apagado la vitrocerámica (que no había encendido). He puesto alarmas para recordarme que tengo que apagar cosas antes de salir. Y sí, la alarma me recuerda que tengo que apagar algo, pero luego no recuerdo si lo he apagado o no después de que sonara la alarma.

Es un bucle. Un bucle agotador.

Y la gente dice: "Pues haz la comprobación y ya está, no le des más vueltas." Como si fuera así de fácil. Como si pudiera decidir no darle vueltas. Mi cerebro no funciona con instrucciones. No es un asistente de voz al que le dices "para de dudar" y para.

Esto se parece mucho a lo que pasa cuando pierdes objetos que tenías en la mano. El mecanismo es el mismo: tu cerebro no registra el acto. Con los objetos, no registra dónde los dejaste. Con la puerta, no registra si la cerraste. Mismo fallo, distintas consecuencias.

¿Es TOC o es otra cosa?

Esta pregunta me la han hecho varias veces. Y es normal, porque comprobar la puerta suena mucho a TOC. Y puede serlo. El TOC existe y es serio.

Pero también puede no ser TOC.

En el TOC, la comprobación viene de una ansiedad irracional. Sabes que has cerrado, pero la ansiedad te obliga a comprobarlo. Es un ritual. Un ciclo ansiedad-compulsión-alivio temporal.

Lo que yo describo es diferente. Yo no sé si he cerrado. No es ansiedad irracional. Es ausencia real de recuerdo. Mi cerebro ejecutó la acción en piloto automático y no la grabó. Y la duda viene de ahí: de que genuinamente no recuerdo si lo he hecho.

Hay personas que tienen ambas cosas, claro. Y hay personas que tienen una cosa que parece la otra. Por eso siempre digo: si esto te afecta, habla con un profesional. Porque el diagnóstico importa. El tratamiento depende del diagnóstico.

Pero lo que sí puedo decir es que este patrón - el de no recordar acciones automáticas - es increíblemente común en personas con TDAH. Y cuando lo ves como parte de un cuadro más grande, empieza a encajar.

¿Qué tiene que ver con el TDAH?

Todo.

El TDAH afecta a la memoria de trabajo. Eso ya lo hemos visto. Pero también afecta a cómo tu cerebro procesa las acciones rutinarias. Las acciones que haces en piloto automático requieren un mínimo de atención para ser registradas. Solo un mínimo. Pero si tu sistema de atención está ocupado en otra cosa - un pensamiento, una preocupación, una idea, el plan del día - ese mínimo no se asigna. Y la acción se ejecuta pero no se graba.

Es como entrar en una habitación y no saber a qué venías. No es que no tengas razón para estar ahí. Es que tu cerebro no transfirió la información del punto A al punto B. Con la puerta es lo mismo: tu cuerpo la cerró, pero tu cerebro estaba pensando en otra cosa y no lo archivó.

Cuando entiendes que esto no es ser paranoico ni obsesivo, sino que tu cerebro simplemente no graba lo que debería grabar, la frustración cambia. Sigue siendo frustrante, ojo. Pero ya no te sientes loco. Te sientes alguien con un cerebro que funciona distinto. Y eso es más manejable que la locura.

Lo que sí puedo decirte es que esto tiene explicación neurológica y que hay formas de gestionarlo. No perfectas. Pero reales. Y el primer paso es dejar de pensar que tienes un problema de personalidad y empezar a entender que tienes un cerebro con una particularidad concreta.

Esto no es un diagnóstico. Si te pasa, habla con un profesional. Uno de verdad, no Doctor Google.

¿Y ahora?

Si has comprobado la puerta esta mañana (o si estás pensando en si la has cerrado mientras lees esto), ya sabes de lo que hablo.

No eres paranoico. No estás loco. Tu cerebro simplemente tiene un problema de grabación. Y ahora que lo sabes, puedes empezar a trabajar con eso.

Hay un test rápido que puede ayudarte a ver si lo que te pasa encaja con un patrón concreto. No sustituye a un profesional, pero a veces saber que hay un nombre para lo que sientes ya es un alivio.

Hacer el test

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