Pierdo documentos importantes en mi propia casa
El DNI, un contrato, las llaves del trastero. Están en mi casa. Lo sé. Pero no tengo ni idea de dónde. Y llevo tres días buscándolos.
Necesito el contrato del alquiler. Lo necesito hoy. Sé que está en mi casa. Lo vi hace dos semanas. Lo tuve en las manos.
Y no tengo ni la más remota idea de dónde está.
He mirado en el cajón donde guardo "las cosas importantes". No está. He mirado encima de la estantería. No está. He mirado en la mesilla de noche, debajo de la cama, dentro de un libro que uso como marcapáginas improvisado, en el bolsillo de un abrigo que no me pongo desde noviembre.
Nada.
Al final lo encontré dentro de una bolsa de Ikea que estaba en el fondo del armario. Por qué estaba ahí, no me preguntes, porque no tengo la más mínima idea.
¿Cómo pierdes algo dentro de tu propia casa?
Buena pregunta. Me la hago cada vez que pasa. Y pasa mucho.
No estamos hablando de perder las llaves del coche. Que también, pero eso ya es otro tema. Estamos hablando de documentos importantes. Cosas que has guardado conscientemente en algún sitio "seguro". Cosas que dijiste "esto lo pongo aquí para no perderlo" y que precisamente por ponerlas en un sitio especial, han desaparecido del mapa.
Porque ese es el chiste. Cuando dejo algo en su sitio habitual, más o menos sé dónde está. Cuando lo pongo en un sitio "mejor" para no perderlo, lo pierdo seguro.
Es como si mi cerebro tuviera un GPS que solo funciona con las rutas de siempre. En cuanto cambias el destino, se pierde.
Mi novia ya ha dejado de preguntarme dónde están las cosas. Directamente busca ella. Es más rápido.
No es que seas descuidado. Es que tu sistema de archivo mental no funciona.
Mira, yo tengo una teoría sobre esto. Tu cerebro tiene como un sistema de carpetas internas donde almacena la ubicación de las cosas. "Las llaves están en el cuenco de la entrada." "El móvil está en la mesilla." "El pasaporte está en el segundo cajón."
Cuando ese sistema funciona bien, recuerdas dónde has puesto las cosas porque tu cerebro archiva automáticamente la información de ubicación. Sin esfuerzo. Lo haces y lo registras.
Cuando no funciona bien, guardas la cosa, pero no registras dónde la has guardado. La acción de guardar y la de registrar la ubicación se desconectan. Haces una pero no la otra. Y al día siguiente, sabes que la guardaste, pero no dónde.
Y entonces empieza la búsqueda. La puñetera búsqueda que puede durar horas o días y que te hace sentir como si estuvieras perdiendo la cabeza.
Las alarmas que pones para todo pero ignoras
La colección de sitios donde he encontrado cosas importantes
Esto lo cuento porque me parece gracioso y triste a partes iguales.
Mi DNI: dentro de la funda del portátil. Porque un día lo metí ahí "para tenerlo a mano" cuando iba a un sitio donde lo necesitaba. Y ahí se quedó tres meses.
Un contrato del seguro: entre las páginas de un libro de cocina. Ni idea de cómo llegó ahí.
Las llaves del trastero: en el bolsillo de un abrigo de invierno. Las encontré en junio.
Un cheque regalo que me dieron por mi cumpleaños: debajo de una maceta. Había caducado.
Unas gafas de sol: en la nevera. Sí, en la nevera. Aparentemente fui a coger agua, dejé las gafas ahí, cogí el agua y me fui. Mi cerebro ni lo registró.
Lo peor de todo es que mientras busco estas cosas, encuentro otras cosas que había perdido antes. Es como un ciclo infinito de objetos extraviados que van rotando por mi casa como planetas en órbita.
¿Esto le pasa a todo el mundo o me pasa solo a mí?
Le pasa a más gente de la que crees. Pero no a todo el mundo con la misma intensidad.
Perder las llaves de vez en cuando es normal. Perder documentos importantes de forma habitual, gastar horas buscando cosas en tu propia casa, no poder mantener un sistema de organización por mucho que lo intentes, eso va más allá de "soy un poco despistado".
Mi psiquiatra me explicó que la memoria de trabajo - esa especie de pizarra mental donde tu cerebro apunta las cosas temporalmente - tiene una capacidad limitada en personas con TDAH. Es como una mesa muy pequeña. Pones una cosa y se cae la anterior. Guardas el documento y el cerebro ya está pensando en otra cosa. La ubicación del documento se cae de la mesa.
No es que no te importe. Es que tu cerebro no tiene espacio para retener esa información junto con todo lo demás que está procesando en ese momento.
Esto no sustituye un diagnóstico. Si pierdes cosas de vez en cuando, eso es ser humano. Si pierdes cosas constantemente, desde siempre, y te genera problemas reales, vale la pena hablar con alguien que sepa de esto.
Perder cosas puede ser un ritual involuntario de tu cerebro
¿Qué hago para no perder documentos importantes?
Después de años de caos documental, esto es lo que me funciona:
Regla uno: un solo sitio. Todos los documentos importantes van al mismo sitio. Siempre. No hay excepciones. No hay "lo pongo aquí porque es más cómodo". Al mismo sitio. Siempre. Si no está en ese sitio, es que lo has puesto en otro lado y la has cagado. Al menos sabes que la has cagado.
Regla dos: foto. Cada documento importante que llega a mis manos, le saco una foto con el móvil. Si pierdo el papel, tengo la foto. Es un backup de la vida real.
Regla tres: no guardar cosas "en un sitio especial". El sitio especial es una trampa. Si mueves algo de su sitio habitual, tu cerebro no lo va a encontrar. Déjalo en el sitio habitual aunque te parezca que no es el más lógico.
Y regla cuatro, que aplica a todo en tu vida cuando eres así: no confíes en tu memoria. Confía en sistemas. Escríbelo. Ponlo siempre en el mismo sitio. Haz la foto. Porque tu memoria no te va a ayudar, pero un sistema sí.
La ansiedad de buscar algo que sabes que está ahí
Lo que me mata no es el tiempo que pierdo buscando. Es la ansiedad.
Porque sabes que el documento está en tu casa. Sabes que no lo has tirado. Sabes que en algún momento lo tuviste en las manos y lo dejaste en algún sitio. Pero no sabes en cuál. Y cada minuto que pasa buscando sin encontrarlo, la ansiedad sube un poco más.
"¿Y si lo he tirado sin querer?" "¿Y si lo tiré en esa limpieza general de hace dos semanas?" "¿Y si necesito pedir una copia y me tardo tres semanas?"
La cabeza empieza a hacer escenarios catastróficos mientras tú estás de rodillas mirando debajo del sofá como un detective de una película mala.
Y cuando lo encuentras - en un sitio absurdo, como siempre - la mezcla de alivio y frustración es difícil de explicar. Alivio porque lo has encontrado. Frustración porque sabes que esto va a volver a pasar. Y porque sabes que, por mucho que te digas "a partir de ahora lo guardo siempre en el mismo sitio", dentro de un mes vas a estar de rodillas otra vez buscando otra cosa.
No estás perdiendo la cabeza. Estás perdiendo documentos.
Que es diferente. Aunque a veces se sienta igual.
Si pierdes cosas constantemente en tu propia casa, no necesitas ser más cuidadoso. Necesitas un sistema tan simple que ni tu cerebro pueda sabotearlo.
Si quieres entender por qué tu cerebro no retiene la ubicación de las cosas, tengo un test de 43 preguntas que puede darte un punto de partida. Gratis, 10 minutos, sin diagnóstico. Solo para que dejes de culparte y empieces a entender qué está pasando. Hacer el test de TDAH
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