Sin rutina en verano con TDAH: cuando la libertad se convierte en parálisis
Agosto sin horarios parece vacaciones. Para un cerebro con TDAH es parálisis total. La falta de rutina en verano no es libertad, es un problema.
Agosto sin horarios. Para otros es vacaciones. Para tu cerebro TDAH es una hoja en blanco infinita que paraliza.
No hablo de aburrimiento. Hablo de estar tumbado en el sofá a las 12 del mediodía, sin saber qué hacer, con una lista mental de 47 cosas posibles y la capacidad de empezar exactamente cero. El aire acondicionado zumba. El móvil está al lado. Podrías leer, salir a correr, trabajar en ese proyecto, llamar a tu madre, organizar el armario, aprender a hacer pan.
Pero no haces nada.
Porque cuando todo es posible, nada arranca. Y eso, para un cerebro que ya de normal funciona sin regulador, es como abrir todas las pestañas de Chrome a la vez y esperar que el ordenador no se cuelgue.
Spoiler: se cuelga.
¿Por qué la falta de rutina en verano empeora el TDAH?
Tu cerebro con TDAH necesita estructura como los peces necesitan agua. No porque te guste la estructura. Probablemente la odies. Pero es que sin ella no hay señales externas que te digan qué toca hacer ahora.
Durante el año tienes horarios. Reuniones. Deadlines. El despertador a las 7. El autobús que no espera. El jefe que manda emails. Tu cerebro no tiene que decidir qué hacer porque el entorno lo decide por ti.
Es el mismo truco que explico en automatizar para sobrevivir: cuantas menos decisiones tenga que tomar tu cerebro, mejor funciona.
Pero llega agosto y todo eso desaparece.
No hay horario fijo. No hay obligaciones externas. No hay nadie que te diga "oye, a las 10 tienes esto". Y tu cerebro, que necesita esa presión externa para arrancar, se queda flotando en el vacío.
La libertad total no es libertad cuando tu cerebro no puede elegir.
¿Qué pasa cuando no hay estructura que te sostenga?
Pasa que te levantas a las 11. O a la 1. O a las 9, pero te quedas en la cama mirando el móvil hasta las 12 porque total, no tienes nada que hacer.
Pasa que comes a las 4 de la tarde o no comes. Que te duchas a las 8 de la noche o al día siguiente. Que los días se mezclan y el jueves se siente exactamente igual que el domingo, y pierdes la noción del tiempo como quien pierde las llaves: sin darte cuenta y con una frecuencia preocupante.
Tu ciclo de sueño se va al carajo. Te acuestas a las 3 porque "total, mañana no madrugo". Te levantas cansado. Y como estás cansado, tu TDAH empeora. Y como tu TDAH empeora, duermes peor. Un bucle precioso.
Julio ya fue complicado. Si pasaste julio sin rutinas, sabes de lo que hablo. Agosto es julio pero con más calor y menos excusas.
Y lo peor no es la desorganización. Lo peor es la culpa.
Porque estás de vacaciones. Se supone que deberías estar disfrutando. Y sin embargo te sientes peor que trabajando. Más perdido, más improductivo, más frustrado. Y no entiendes por qué, porque todo el mundo a tu alrededor parece estar pasándolo genial sin hacer nada.
¿La libertad total es un problema para el TDAH?
Sí. Y sé que suena contradictorio.
El cerebro con TDAH odia las normas pero necesita los límites. Es como un río: sin orillas no es un río, es un charco enorme que no va a ningún sitio.
Cuando tienes demasiadas opciones y ninguna presión, entras en lo que yo llamo parálisis por libertad. Es esa sensación de vacaciones sin plan donde la ausencia de estructura genera más ansiedad que cualquier día de trabajo.
Tu cerebro necesita restricciones para funcionar. Un horario, una obligación, un "esto se entrega el viernes". Sin eso, la dopamina no aparece. Y sin dopamina, tu cerebro no arranca.
Por eso hay gente con TDAH que trabaja increíblemente bien bajo presión y se desmorona en cuanto tiene tiempo libre. No es que sean vagos. Es que su cerebro solo enciende el motor cuando hay urgencia.
Y agosto no tiene urgencia. Agosto es la anti-urgencia.
¿Qué puedes hacer para no perder agosto entero?
No voy a decirte que te montes una rutina militar a las 6 de la mañana porque sé que no lo vas a hacer. Y si lo haces, duras dos días.
Pero hay cosas mínimas que funcionan:
Una sola ancla al día. No un horario completo. Un punto fijo. "Me levanto antes de las 10" o "a las 12 salgo de casa". Da igual qué sea. Tu cerebro necesita un solo punto de referencia para organizar el resto del día alrededor.
Decisiones la noche de antes. Mañana por la mañana no vas a tener la energía de decidir nada. Así que decide hoy. "Mañana a las 11 voy a la piscina." Ya está. Mañana no tienes que pensar, solo ejecutar.
Menos opciones. Suena raro, pero funciona. Si puedes hacer 20 cosas, no harás ninguna. Si solo puedes hacer 2, tu cerebro elige una. Limita tus opciones a propósito. "Hoy o leo o salgo a caminar." Punto.
Mantén el sueño. Esto es lo más aburrido de la lista y lo más importante. Tu TDAH empeora un 40% cuando duermes mal. Y en verano, entre el calor, la falta de horarios y las series a las 3 de la mañana, dormir es lo primero que se rompe.
No se trata de tener un verano productivo. Se trata de no acabar agosto sintiéndote peor que cuando empezó.
Esto no es falta de voluntad
Si estás leyendo esto en agosto, tumbado en algún sitio, sin haber hecho nada de lo que tenías pensado hacer hoy, quiero que sepas una cosa.
No eres vago.
Tu cerebro funciona con un sistema operativo diferente al de la mayoría. Y ese sistema operativo necesita estructura externa para funcionar. Cuando esa estructura desaparece, no es que tú falles. Es que te han quitado las muletas sin avisar y te sorprendes de que caminar cueste.
El verano no es fácil para los cerebros que funcionan con presión externa. Y está bien admitirlo. Está bien decir "necesito un mínimo de rutina para no desmoronarme" sin sentir que eso te hace raro.
Porque raro sería seguir culpándote por algo que tiene una explicación neurológica.
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