El TDAH no es blanco o negro: por qué se habla de un espectro
No tienes que encajar en un perfil concreto para tener TDAH. El espectro TDAH es enorme y cada cerebro lo vive diferente. Esto es lo que nadie te explica.
"Pero tú no pareces TDAH."
Claro que no parezco TDAH. Porque el TDAH no tiene un aspecto. No tiene una cara. No tiene un perfil único. Tiene un espectro enorme donde cada cerebro funciona diferente.
Y esa es la parte que nadie te cuenta cuando te dan el diagnóstico. O cuando te lo niegas. O cuando alguien te mira con cara de "anda ya" porque no encajas en lo que ellos creen que es el TDAH.
Porque la mayoría de la gente sigue pensando que el TDAH es una cosa. Un niño que no para quieto en clase. Un chaval que suspende todo. Un adulto que pierde las llaves. Y si no eres exactamente eso, entonces no lo tienes. Caso cerrado.
Pues no. Caso abierto. Y bastante más complejo de lo que parece.
¿Qué significa que el TDAH sea un espectro?
Significa que no existe un TDAH estándar.
Existe el tuyo. El mío. El de la persona que tienes al lado. Y los tres pueden ser radicalmente distintos.
Hay gente con TDAH que no puede sentarse más de diez minutos. Y hay gente con TDAH que se sienta y no se levanta en seis horas porque se ha enganchado a algo y el hiperfoco no la suelta. Hay gente que habla sin parar y gente que no abre la boca porque está tan perdida en sus pensamientos que ni se entera de la conversación. Hay gente que parece un desastre total y gente que parece tenerlo todo bajo control pero por dentro está quemándose a lo bonzo para mantener la fachada.
Todo eso es TDAH.
No es que uno lo tenga "más" y otro "menos". Es que el TDAH tiene diferentes presentaciones: inatento, hiperactivo-impulsivo, combinado. Y dentro de cada presentación hay mil matices. Tu mezcla de síntomas, tu intensidad, tu forma de compensar, tu historia, tu entorno. Todo influye. Todo cambia la foto.
Es como si te dijeran "tienes hambre" y esperaran que todo el mundo con hambre quisiera lo mismo. No. Uno quiere pizza, otro quiere ensalada, otro lleva tres días sin comer y otro acaba de almorzar pero le apetece algo dulce. Todos tienen hambre. Ninguno la vive igual.
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que no es binario?
Porque es más cómodo pensar en blanco y negro.
Si el TDAH fuera una cosa concreta, un perfil claro, un set de síntomas que se marca con un checklist de sí o no, sería facilísimo. Vas al médico, cumples los requisitos, te dan el sello, y ya está. Tienes TDAH o no lo tienes. Como tener o no tener gripe.
Pero el cerebro no funciona así.
El TDAH es dimensional, no categórico. Imagina un ecualizador de sonido. Esas barras que suben y bajan. Tienes una barra para la atención, otra para la impulsividad, otra para la hiperactividad, otra para la regulación emocional, otra para la memoria de trabajo. En un cerebro neurotípico, todas están más o menos centradas. En un cerebro con TDAH, algunas están por las nubes y otras por los suelos. Y la combinación es diferente en cada persona.
Tu ecualizador no es el mío. Y el mío no es el del siguiente. Pero los tres tenemos TDAH.
Esto es lo que confunde a la gente. Porque ven a una persona con TDAH que es hiperactiva, que habla mucho, que no se queda quieta. Y luego te ven a ti, que eres tranquilo, que pareces centrado, que no levantas la mano en clase. Y piensan: imposible que tengáis lo mismo.
Pues sí. Tenemos lo mismo. Solo que en versiones diferentes.
El problema del estereotipo único
El estereotipo del TDAH es un niño blanco de 8 años que no se está quieto en el pupitre.
Ese niño existe. Y tiene TDAH. Pero no es el único que lo tiene.
También lo tiene la chica de 35 años que saca todo adelante pero llora cada noche porque siente que nada le sale natural. La que nunca suspendió un examen, pero cada uno le costó el triple que a sus compañeros. La que tardó décadas en recibir un diagnóstico porque nadie vio nada raro. Porque "raro" significaba ser el niño que no para quieto, y ella no era eso.
También lo tiene el tío de 40 que cambió de trabajo seis veces en cinco años. No porque sea inestable. Porque su cerebro necesita novedad como otros necesitan oxígeno, y cuando algo deja de ser nuevo, deja de generar la dopamina suficiente para que pueda seguir.
También lo tiene el emprendedor que tiene 15 proyectos a medias. No porque sea un fantasma. Porque empezar es la droga y terminar es la condena.
Pero como ninguno de ellos encaja en el estereotipo, pasan años sintiéndose vagos, raros, o directamente rotos. Hasta que alguien les dice: oye, esto que te pasa tiene nombre. Y el nombre es TDAH.
¿Y si no encajo en ninguna descripción?
Normal.
Precisamente porque es un espectro, es perfectamente posible leer las descripciones de cada tipo y pensar "me identifico con un trozo de aquí y un trozo de allá". Eso no significa que te lo estés inventando. Significa que tu perfil es el tuyo.
Algunos síntomas de TDAH en adultos ni siquiera parecen TDAH. Parecen ansiedad. Parecen dejadez. Parecen falta de carácter. Parecen mil cosas antes de parecer lo que son.
Y eso es lo frustrante del espectro. Que hace que mucha gente no se reconozca porque solo le han enseñado una versión del cuadro. Una versión estrecha, incompleta, que deja fuera a la mitad de los que lo tienen.
Si el TDAH fuera una talla única, la mayoría de los adultos diagnosticados no habrían tardado 20 o 30 años en enterarse. Tardaron precisamente porque nadie les dijo que existían más tallas.
El espectro no es una excusa. Es una explicación.
Siempre que se habla de espectro, alguien salta con la frase mágica: "Entonces todos tenemos un poco de TDAH."
No.
Todos nos distraemos a veces. Todos perdemos las llaves algún día. Todos procrastinamos. Pero no todos tienen un cerebro cuya regulación de dopamina funciona diferente de serie. No todos pagan el coste invisible de compensar cada día de su vida para parecer funcionales.
El espectro no significa que todo el mundo esté en él. Significa que los que están en él no están todos en el mismo punto. Que hay graduaciones. Que hay variaciones. Que tu TDAH no va a ser idéntico al mío y eso está bien. No necesita serlo.
Lo que necesita es que se entienda. Que dejen de medirte con una regla que no te corresponde. Que el "pero tú no pareces TDAH" deje de ser un argumento y empiece a verse como lo que es: ignorancia sobre cómo funciona realmente esta condición.
Porque no hay un aspecto del TDAH. Hay tantos aspectos como cerebros lo tienen.
Y el tuyo es tan válido como cualquier otro.
Si alguna vez has sentido que no encajas en las descripciones típicas del TDAH pero algo dentro de ti dice que hay algo más, puede que tu cerebro lleve años intentando decirte algo. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico. Es un punto de partida. 10 minutos para empezar a entenderte.
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