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Hacer 5 recados y volver sin haber hecho el importante: TDAH y la lista mental

Saliste a hacer 5 recados. Hiciste 4. El urgente sigue sin hacer. Tu lista mental con TDAH es un excel sin guardar.

tdah

Saliste a por cinco cosas. Hiciste cuatro. La quinta, la única urgente, sigue sin hacer.

Estás en casa, con las bolsas, mirando al vacío, pensando "¿cómo es posible?". Pasaste por delante de Correos. Literalmente por delante. Y tu cerebro decidió que era mejor momento para comprar cinta adhesiva en el bazar de al lado. Cinta adhesiva que no necesitas. Que no estaba en la lista. Que ni siquiera sabías que existía hasta que la viste en el escaparate.

Tu lista mental con TDAH es un excel sin guardar. Funciona mientras no parpadees. Pero en cuanto algo te distrae, puf. Se cierra sin avisar y cuando lo vuelves a abrir está en blanco.

¿Por qué siempre olvido el recado más importante?

Porque tu cerebro no organiza las tareas por urgencia. Las organiza por estímulo.

La persona sin TDAH sale de casa con una lista mental y su cerebro la ordena automáticamente. Lo urgente va arriba, lo secundario abajo, y hay una vocecita interna que dice "ojo, que lo de Correos cierra a las dos". Es como tener un GPS que recalcula la ruta en tiempo real.

Tu cerebro con TDAH no tiene ese GPS. Tiene un mapa en papel que se lleva el viento cada vez que pasas por delante de algo interesante. Y lo interesante siempre gana. Porque lo interesante genera dopamina, y lo urgente casi nunca lo hace.

Enviar un paquete en Correos no es emocionante. No activa nada. Es una tarea gris, aburrida, administrativa. Tu cerebro la registra como "meh" y la aparca. Pero el bazar con luces de colores y productos random por 1,50 euros... eso sí. Eso tu cerebro lo ve y dice "vamos para allá".

No es que seas irresponsable. Es que tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y la dopamina no entiende de prioridades.

La lista mental es el peor sistema que existe

Cualquier persona que use listas mentales la va a cagar de vez en cuando. Eso es humano. Pero con TDAH, la lista mental no es un sistema poco fiable. Es directamente un sistema roto.

Porque la memoria de trabajo con TDAH tiene la capacidad de un post-it mojado. Puedes escribir cosas en él, sí. Pero la tinta se corre, las letras se mezclan, y al final lo que lees no tiene nada que ver con lo que escribiste.

Y lo peor no es olvidarte. Lo peor es que te acuerdas de que había algo. Tienes esa sensación de "se me olvida algo" durante todo el paseo. La sientes. Está ahí, como un mosquito dando vueltas. Pero no puedes atraparlo. Y cuando llegas a casa y dejas las bolsas, de repente: "el paquete de Correos".

Demasiado tarde.

Tu cerebro no borró la tarea. La enterró. La metió en un cajón sin etiqueta y esperó a que llegaras a casa para decirte "ah, por cierto, esto era lo importante".

¿Cómo funciona esto por dentro?

La memoria de trabajo es la que te permite mantener información activa mientras haces otra cosa. Es la pizarra blanca de tu cerebro. En TDAH, esa pizarra es más pequeña y alguien la está borrando constantemente.

Cuando sales de casa con cinco tareas, las cinco compiten por espacio en una pizarra que tiene sitio para dos. Entonces pasa algo inevitable: las tareas que tienen estímulo visual (la tienda que ves), contexto inmediato (la farmacia que te pilla de camino) o novedad (el bazar) se quedan. Las demás se caen.

Y la que se cae siempre es la misma. La aburrida. La importante. La que no tiene nada brillante que la mantenga en la pizarra.

Es como cuando pierdes las llaves cada día. No es que seas descuidado. Es que tu cerebro no almacena la información "dónde dejé las llaves" porque en el momento de dejarlas estaba pensando en otra cosa. Y con los recados pasa lo mismo.

¿Qué funciona de verdad?

Escribirlo. Suena ridículo. Suena a lo que te diría tu madre. Pero funciona.

No porque seas tonto y necesites que te recuerden las cosas. Sino porque externalizar la memoria es la mejor estrategia que existe para un cerebro que no retiene lo que debería retener.

La lista mental es confiar en un sistema que ya te ha fallado 400 veces. La lista escrita, en el móvil, en un papel, en la mano si hace falta, es quitarle el trabajo a tu cerebro y dárselo a algo que no se distrae con bazares.

Y el truco no es solo escribir la lista. Es ordenarla. Lo urgente, primero. Literalmente primero. Que sea lo primero que hagas al salir de casa, antes de que tu cerebro se enganche con otra cosa.

Porque si dejas lo importante para el final, no lo vas a hacer. Lo sabes. Te ha pasado cien veces. No va a cambiar por desear que cambie.

No eres un desastre. Tienes un cerebro sin bloc de notas integrado

La gente que no tiene TDAH no entiende esto. Piensan que es cuestión de "poner atención" o "ser más organizado". Como si no lo hubieras intentado. Como si te gustara volver a casa sin haber hecho lo único que importaba.

Pero tú y yo sabemos que no es eso. Es un cerebro que funciona diferente. Que necesita apoyos externos porque los internos no dan para más. Y no pasa nada. No es una derrota. Es adaptarse a cómo funciona tu cabeza en vez de pelearte con ella toda la vida.

La próxima vez que salgas de casa con cinco recados, escríbelos. Pon el importante primero. Y hazlo antes de entrar en ninguna tienda.

Tu cerebro te va a intentar convencer de que no hace falta, que "esta vez me acuerdo seguro".

No le hagas caso. Ya sabes cómo acaba esa película.

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