Volver al blog

¿Es TDAH o simplemente no duermes lo suficiente? El solapamiento que confunde

Falta de concentración, olvidos, irritabilidad. ¿Es TDAH o llevas años durmiendo mal? Los síntomas se solapan y la respuesta puede ser las dos cosas.

tdah

Falta de concentración, olvidos, irritabilidad, cero motivación.

¿Es TDAH o llevas 3 años durmiendo 5 horas? La respuesta puede ser las dos cosas. Y eso es exactamente lo que lo hace tan jodido de separar.

El día que pensé que mi TDAH había empeorado

Hubo una época en la que no podía con mi alma. No terminaba una tarea sin abandonarla a la mitad. Me irritaba por todo. Me olvidaba de conversaciones que había tenido el día anterior. Literalmente el día anterior.

Pensé que mi TDAH se había descontrolado. Que necesitaba cambiar la medicación, ajustar algo, no sé. Algo iba mal.

Hasta que mi psiquiatra me hizo una pregunta muy simple: "¿Cuánto estás durmiendo?"

Y claro. Resulta que llevaba semanas acostándome a las 2 y poniendo la alarma a las 6:30. Porque mi cerebro decidía que las 2 de la mañana era el momento perfecto para reorganizar mi escritorio, buscar cursos de cosas que nunca iba a hacer, y ver tres vídeos sobre historia de la aviación.

No había empeorado mi TDAH. Había empeorado mi sueño. Y mi cerebro, que ya iba justo de fábrica, con 4 horas de batería funcionaba como un Windows XP con 47 pestañas abiertas.

¿Cómo distinguir el TDAH de la falta de sueño?

Aquí está el problema gordo: los síntomas son casi idénticos.

Una persona que no duerme lo suficiente tiene:

  • Problemas de concentración.
  • Olvidos constantes.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Falta de motivación.
  • Impulsividad.

Una persona con TDAH tiene exactamente lo mismo.

Ponlos uno al lado del otro y no los distingues ni con lupa. Es como intentar saber si alguien llora porque está triste o porque está cortando cebolla. Los ojos están rojos igual.

La diferencia está en el cuándo y el cómo.

La falta de sueño empeora todo de golpe. Dormías bien, te concentrabas razonablemente, y de repente llevas dos semanas durmiendo mal y no puedes ni leer un párrafo entero. Hay un antes y un después claro.

El TDAH siempre ha estado ahí. Desde pequeño. Desde que perdías los deberes, desde que no podías esperar tu turno, desde que tu madre decía "es que este niño no para". No apareció un martes de noviembre porque dormiste poco. Lleva ahí toda la vida, solo que nadie le puso nombre.

Si recuperas el sueño y los síntomas desaparecen, probablemente era el sueño.

Si recuperas el sueño y sigues olvidándote de las llaves dentro de casa, perdiendo el hilo de las conversaciones y necesitando presión extrema para hacer cualquier tarea... eso no era solo el sueño.

¿Y si son los dos a la vez?

Bienvenido al club. Porque el TDAH y la falta de sueño no solo se parecen. Se alimentan mutuamente como dos colegas malos que se animan a hacer cosas peores.

El TDAH te dificulta dormir. Tu cerebro no tiene botón de apagado. A las 11 de la noche, cuando todo el mundo está en modo avión, el tuyo decide que es momento de pensar en esa conversación incómoda de 2019, planificar un viaje que no vas a hacer y resolver un problema del trabajo que ni siquiera es urgente.

Resultado: duermes poco y mal.

Y dormir poco y mal empeora todos los síntomas del TDAH. Menos concentración, más impulsividad, peor regulación emocional. Tu cerebro, que ya funcionaba con el tanque medio vacío, ahora directamente va en reserva.

Es un bucle. El TDAH te roba el sueño, y la falta de sueño amplifica el TDAH.

Por eso tanta gente con TDAH cree que su trastorno es "más grave" de lo que realmente es. No. Es que llevas años durmiendo fatal y eso multiplica todo lo demás.

¿Qué se hace con esto?

Lo primero: el sueño no es negociable. Da igual que tengas TDAH o no. Si duermes 5 horas, tu cerebro no funciona. El de nadie funciona con 5 horas. Pero el de alguien con TDAH funciona especialmente mal.

Y no hablo de "acuéstate antes" como si fuera así de simple. Lo básico no es básico cuando tienes TDAH. Para ti, irte a dormir a una hora razonable es un acto de gestión ejecutiva que requiere planificación, estrategia y a veces una alarma que te diga "deja el móvil, imbécil".

Lo que sí ayuda:

Crear una rutina de apagado que no dependa de tu fuerza de voluntad. Porque tu fuerza de voluntad a las 11 de la noche no existe. Necesitas un sistema que te lleve a la cama aunque tu cerebro esté gritando "pero espera, que he encontrado un vídeo increíble sobre volcanes submarinos".

Y lo segundo: si ya duermes bien, si has arreglado el sueño y los síntomas siguen ahí, no te convenzas de que "es normal" o "es estrés". Puede ser algo más. Y ese "algo más" tiene nombre, tiene tratamiento y tiene solución.

No es una cosa o la otra

Esto no es un examen de opción múltiple donde solo puedes marcar una casilla. Puedes tener TDAH. Puedes tener falta de sueño. Puedes tener los dos, uno alimentando al otro en un bucle del que no sabes cómo salir.

Lo que no puedes hacer es ignorar el sueño y echarle toda la culpa al TDAH. Ni ignorar el TDAH y pensar que todo se arregla con dormir más.

Tu cerebro es un sistema. Y los sistemas no fallan por una sola cosa. Fallan cuando varias cosas se desajustan al mismo tiempo y nadie mira el cuadro completo.

Mírate el cuadro completo.

---

Si llevas tiempo dándole vueltas a si esto que te pasa puede ser TDAH, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No te va a diagnosticar, pero te va a dar más contexto sobre cómo funciona tu cerebro que una búsqueda en Google a las 3 de la mañana. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo