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Tu carrera anterior no fue un fracaso, fue un máster que aún no has usado

Crees que cambiaste de profesión y perdiste el tiempo. Pero cada trabajo raro, cada etapa intermedia, cada desvío acumuló herramientas que aún no sabes dónde vas a usar.

emprendimiento

Llevas tres trabajos, dos carreras y un curso de repostería que hiciste por impulso un martes a las once de la noche. Tu currículum parece el mapa de un borracho. Y cada vez que alguien te pregunta "¿a qué te dedicas?", te entra un sudor frío porque la respuesta honesta sería "depende del año".

Y en algún momento empezaste a pensar que todo lo anterior fue tiempo perdido. Que cada cambio de dirección fue un error. Que deberías haber elegido una cosa a los 22 y haberla seguido como un monje budista hasta la jubilación.

Pues no. Y te lo voy a explicar.

¿Por qué sientes que todo lo anterior fue un desvío?

Porque te han vendido una narrativa muy concreta: la carrera lineal. Estudias algo, trabajas de eso, te jubilas de eso. Una línea recta, limpia, sin curvas. Como un currículum que cabe en una página.

Pero tu vida no cabe en una página. Tu vida es un mapa de metro dibujado por alguien con tres cafés encima. Y eso no es un problema. Es una ventaja que todavía no ves.

Porque cada parada de ese mapa te dejó algo. El trabajo de camarero te enseñó a leer personas en tres segundos. El de diseñador te entrenó el ojo para lo que funciona visualmente. El de profesor te obligó a explicar cosas complicadas como si hablaras con un niño de diez años. Y el curso de repostería... bueno, el de repostería te enseñó que no tienes paciencia para el fondant, que también es información útil.

Nada de eso se pierde. Todo se acumula. Como capas de una lasaña profesional que aún no has metido al horno.

¿Cuántas habilidades "inútiles" estás desperdiciando?

Seguro que tienes habilidades de trabajos anteriores que crees que no sirven para nada. Que no tienen conexión con lo que haces ahora. Que fueron "otra vida".

Pero resulta que el cerebro no funciona así. El cerebro es un pulpo. Cada tentáculo recoge experiencias de un sitio distinto, y el cerebro central las mezcla, las conecta y las usa para resolver problemas que ni te imaginabas cuando estabas viviendo esas experiencias.

El que fue fotógrafo y ahora diseña webs usa composición sin darse cuenta. El que fue comercial y ahora escribe emails sabe cerrar con una frase que pica. El que trabajó en atención al cliente y ahora emprende tiene una paciencia con la gente que no se aprende en ningún curso.

Lo cuento mejor en el post donde explico por qué tener 14 productos no es síndrome del impostor, sino la consecuencia natural de no desperdiciar nada de lo que has aprendido.

No has perdido el tiempo. Has acumulado herramientas que aún no has sacado de la caja.

¿Por qué cambiar de profesión no es empezar de cero?

Hay una frase que repiten como loros los que nunca han cambiado de nada: "empezar de cero". Como si al cambiar de trabajo se te formateara el disco duro y perdieras todos los archivos.

No funciona así.

Cuando dejas un trabajo para ganar menos y trabajar más, no empiezas de cero. Empiezas con una mochila que pesa. Llena de cosas que recogiste por el camino. Unas las vas a usar mañana. Otras dentro de tres años. Y algunas no sabes ni que las llevas hasta que las necesitas.

Cada cambio de dirección añade capas. No las quita.

El problema es que cuando estás en medio de una de esas etapas "intermedias", no lo ves. Cuando estás sirviendo cafés a las siete de la mañana pensando "esto no es lo mío", no se te ocurre que la velocidad mental que estás entrenando ahí la vas a usar después para tomar decisiones rápidas en tu negocio. Solo piensas "hostia, que me quedan cuatro horas de turno".

Pero todo cuenta. Todo se queda. Todo sale cuando menos te lo esperas.

¿Y si lo que aprendiste ya caduca?

No caduca.

Los principios no caducan. Las herramientas cambian, las plataformas cambian, los formatos cambian. Pero la capacidad de resolver problemas, de leer a las personas, de componer algo visualmente, de explicar una idea compleja en dos frases... eso no tiene fecha de vencimiento.

Cuando un vídeo tiene 700.000 visitas y no vendes nada, la lección no es que no sirvas para esto. La lección es que te faltaba una pieza del puzzle. Pero las otras piezas, las que acumulaste en tus "vidas anteriores", ya estaban en su sitio. Solo necesitabas la que faltaba.

Y esa pieza no la encuentras en una carrera lineal. La encuentras probando, cambiando, equivocándote y recogiendo piezas de sitios que nadie más ha visitado.

Tu mochila pesa más de lo que crees

Si estás leyendo esto y sientes que has dado demasiadas vueltas, que tu trayectoria no tiene sentido, que deberías haber hecho las cosas "bien" desde el principio, te digo una cosa: tu mochila pesa más de lo que crees. Y todo lo que llevas dentro, cada trabajo raro, cada etapa que parecía un error, cada habilidad que crees que ya no sirve, está ahí esperando su momento.

No has fracasado en tres carreras. Has cursado tres másteres que nadie te va a reconocer en un título pero que tu cerebro ya está usando.

Así que la próxima vez que alguien te pregunte "¿a qué te dedicas?" y te entre el sudor frío, recuerda: no tienes un currículum desordenado. Tienes un arsenal que la mayoría no puede ni imaginar.

Y el fondant sigue sin ser lo tuyo. Pero eso ya lo sabías.

Si emprendes solo y a veces sientes que tu cabeza va por libre, te entiendo. Yo monté un consejo directivo con IA que discute, vota y me frena antes de tomar decisiones impulsivas a las 3 de la mañana. Te cuento cómo funciona aquí.

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