700.000 personas vieron mi video y no vendi nada
Un video viral, 700.000 visitas, 37.000 descargas. Y cero ventas. La visibilidad sin sistema es ruido bonito.
700.000 visitas.
Lo mire tres veces porque pense que YouTube habia petado. Que el contador se habia roto. Que alguien habia confundido mi video con un clip de Ibai y ahora medio internet estaba ahi sin querer.
Pero no. Eran reales. 700.000 personas habian visto mi video sobre Notion. Y 37.000 se habian descargado la plantilla que ofrecia. Gratis, claro. Porque yo era el tio que regalaba cosas en internet y esperaba que el universo se lo devolviera en forma de ventas.
El universo no me devolvio nada.
Cero ventas. Cero euros. Cero. El numero mas redondo que existe y el mas doloroso cuando lo miras en un dashboard de ingresos.
Esa noche, sentado delante del portatil con la pantalla del analytics brillando como un arbol de Navidad, tuve una de esas revelaciones que te llegan tarde. De las que te hacen sentir un poco imbecil por no haberlas tenido antes.
Tenia visitas. Tenia descargas. Tenia gente que habia visto mi cara durante veinte minutos. Pero no tenia ni un solo email. Ni una forma de contactarles. Nada.
A efectos practicos, era como si esas 700.000 personas no existieran.
Por que las visitas no pagan facturas
Hay una diferencia entre que te vean y que te compren. Y es una diferencia del tamano de un continente.
Las visitas son vanity metrics. Te suben el ego. Te hacen sentir que "algo esta pasando". Te permiten decir en una cena con amigos "mi video tiene 700.000 visitas" y que alguien diga "la hostia, tio". Pero cuando llegas a casa y abres la cuenta bancaria, las visitas no estan ahi.
Lo que yo tenia era una audiencia de paso. Gente que entraba, veia, y se iba. Como un bar en una autopista: mucho trafico, poca fidelidad. Nadie se acuerda del bar. Solo de que necesitaban ir al bano.
Yo era el bano de la autopista de YouTube.
Y lo peor es que no era culpa de la audiencia. Era culpa mia. No les habia pedido nada. No les habia dado una razon para quedarse. No les habia dicho "oye, si esto te ha servido, dejame tu email y te mando mas cosas como esta". Nada. Solo "gracias por ver el video, dale like y suscribete". Como si eso sirviera de algo para pagar el alquiler.
El problema no era el contenido
El video era bueno. Lo digo sin falsa modestia porque los numeros lo demostraban. La gente lo veia entero, comentaba, compartia. Tenia engagement de sobra. Lo que no tenia era un sistema detras.
Yo venia de una epoca en la que pensaba que crear buen contenido era suficiente. Que si hacías videos utiles, tarde o temprano alguien te tiraria dinero por la ventana. Que el algoritmo era una especie de mecanismo de justicia cosmica que premiaba al que curraba.
Spoiler: no lo es.
El algoritmo de YouTube es un sistema de recomendacion. Su trabajo es mantener a la gente en la plataforma. No es enviarte clientes a tu tienda. Le da exactamente igual si vendes cursos o calcetines. El quiere que la gente siga viendo videos. Y yo estaba jugando su juego pensando que estaba jugando el mio.
Llevaba desde 2012 emprendiendo. Monte mi primera empresa a los 22 y aprendi lo que se siente cuando no puedes ni pagar un cafe. Pense que con YouTube habia encontrado el atajo. Que las visitas eran el equivalente digital de tener una cola de clientes en la puerta. Pero una cola de gente que pasa por delante de tu tienda mirando el escaparate y siguiendo de largo no es una cola de clientes. Es un desfile.
Visibilidad sin lista de correo es ruido bonito
Esto lo aprendi a golpes: si no puedes contactar a tu audiencia cuando tu quieras, no tienes una audiencia. Tienes espectadores.
YouTube decide cuando te ve la gente. El algoritmo decide si tu proximo video lo ven 700.000 o 700. Y tu no controlas nada de eso. Es como montar un restaurante donde el ayuntamiento decide que dias puedes abrir y cuantos clientes pueden entrar. Y encima no te deja apuntar los telefonos de los que ya han venido.
La lista de correo es el unico canal que es tuyo. Tu mandas un email, llega. No hay algoritmo. No hay intermediario. No hay un senor en Silicon Valley decidiendo si tu mensaje merece ser visto. Escribes, le das a enviar, y aterriza en la bandeja de entrada de alguien que te ha dado permiso para estar ahi.
Cuando lo entendi, me dio rabia. Porque era tan obvio que dolia. Todos los creadores que admiraba tenian lista de correo. Todos los que monetizaban de verdad mandaban emails. Y yo ahi, con mis 700.000 visitas, sin poder mandarle un correo a nadie.
El TDAH no ayudo exactamente
Para ser justos, parte del problema era mi cabeza. Con TDAH tienes la capacidad de hiperfocarte en lo que te mola y ser completamente ciego a lo que no. Y a mi me molaba crear videos. Me sentaba delante de la pantalla y me tiraba horas grabando, editando, escribiendo guiones. El hiperfoco me convertia en una maquina de produccion de contenido.
Pero montar un sistema de email marketing? Configurar un formulario de suscripcion? Pensar en una secuencia de bienvenida? Eso era lo otro. Lo aburrido. Lo que no daba el subidón inmediato de ver los numeros subir en tiempo real. Y mi cerebro simplemente lo descartaba. Como si no existiera.
Es una trampa muy comun cuando emprendes con TDAH: te hiperfocas en la parte visible del negocio y dejas la fontaneria para "manana". Y manana nunca llega porque hoy hay otro video que grabar, otra idea que perseguir, otra notificacion que te lleva a Narnia.
Lo que cambie despues del video viral
Tarde, pero lo cambie. Monte una lista de correo. Empece a mandar a la gente de YouTube a una pagina donde dejaban su email. Les daba algo gratis a cambio, algo que complementaba lo que habian visto en el video.
Y entonces paso algo que me volo la cabeza: con una fraccion minuscula de las visitas que tenia antes, empece a vender. No porque el contenido fuera mejor. Sino porque ahora podia hablar directamente con la gente. Sin algoritmo de por medio. Sin depender de que YouTube decidiera mostrar mi video.
No necesite 700.000 visitas para vender. Necesite las 500 personas correctas en una lista que era mia.
Cuando deje mi trabajo para ganar menos y trabajar mas, una de las cosas que me daban seguridad era eso: tenia una lista. Tenia gente que me leia. Podia escribirles cuando quisiera y ofrecerles algo. No dependia del humor de un algoritmo para comer ese mes.
Monetizar no es suerte. Es sistema.
Si algo me enseno el video de las 700.000 visitas es que la visibilidad no es un modelo de negocio. Es un ingrediente. Importante, si. Pero un ingrediente sin receta no sirve de nada. Puedes tener la mejor harina del mundo, pero si no sabes hacer pan, solo tienes un paquete de harina.
La receta es el sistema: captura el contacto, dale valor, ofrecele algo que resuelva un problema real. Repite. No es glamuroso. No da subidones de dopamina como ver un video viral. Pero funciona.
Y funciona especialmente bien cuando tienes un cerebro que necesita estructura porque por si solo se va al Mercadona a comprar cereales a las 3 de la manana en vez de montar el autoresponder.
Las visitas estan bien. Pero si no puedes convertirlas en conversaciones, son solo numeros bonitos en una pantalla que no pagan facturas.
Si emprendes solo y tu cabeza va mas rapido que tu negocio, te va a interesar esto. Monte un consejo directivo con IA que discute, vota y se insulta. Y tomo mejores decisiones que nunca. Descargalo gratis aqui.