Volver al blog

Deje un trabajo que me pagaba bien para ganar menos y trabajar mas

Septiembre 2022. Deje mi empleo con 100k facturados. No fue valentia. Fue una hoja de calculo.

emprendimiento

Septiembre de 2022. Un viernes. Las tres de la tarde.

Estoy sentado en mi coche en el parking de la oficina con el motor apagado y las manos en el volante. Acabo de salir de la reunion con mi jefe. Le he dicho que me voy. El ha dicho "entiendo". Y eso ha sido todo.

Ni drama. Ni discurso motivacional. Ni musiquita epica de fondo.

Un "me voy", un "entiendo", y un silencio que ha durado tres segundos pero que en mi cabeza han sido cuarenta minutos.

Me he quedado un rato en el coche sin arrancar. Mirando el edificio como si fuera la primera vez que lo veia. Y pensando una cosa muy clara: "Acabo de tomar la mejor o la peor decision de mi vida y no tengo ni idea de cual de las dos es."

Cuanto dinero estaba ganando (y por que lo deje)

Antes del dramatismo, numeros. Porque los numeros no mienten aunque tu quieras.

Llevaba meses combinando mi empleo con YouTube. YouTube me daba ingresos. El empleo me daba nomina. Entre las dos cosas, habia facturado mas de 100.000 euros.

Cien mil euros.

Suena bien. Suena a "la vida resuelta". Pero la vida no estaba resuelta. Estaba dividida. Madrugaba para una cosa, trasnochaba para la otra, y en medio habia un tio con TDAH intentando que las dos bolas no se le cayeran al suelo al mismo tiempo.

La pregunta no era "quiero ser emprendedor?". La pregunta era: "Puedo seguir haciendo las dos cosas sin acabar en urgencias?". Y la respuesta era no.

Cuando sabes que es el momento de dejar tu trabajo?

No lo sabes. Ese es el problema.

Nadie te manda un email con el asunto "Es el momento, crack". No hay una senal cosmica. No suena una alarma. No aparece un monje tibetano en la puerta de tu casa con una hoja de ruta.

Pero si hay tres cosas que te dicen que, al menos, no estas saltando al vacio:

1. Tienes ingresos que no dependen de tu nomina.

No "ideas de ingresos". No "seguro que si me pongo...". Ingresos. Reales. Que entran en tu cuenta. Los mios venian de YouTube y de productos digitales. No eran estables, no eran predecibles, pero existian. Y sumaban mas que un hobby.

2. Has calculado cuanto necesitas para vivir, no cuanto quieres ganar.

Hay una diferencia enorme entre "necesito 1.500 euros al mes para sobrevivir" y "quiero ganar 5.000 para vivir bien". El primer numero te dice si puedes saltar. El segundo te dice adonde quieres llegar. Yo habia hecho las cuentas. Con calculadora, no con ilusion.

3. El coste de quedarte ya es mayor que el miedo de irte.

Esto es lo que nadie te cuenta. Que llega un punto en el que seguir en tu trabajo no es "seguridad". Es la cosa que te impide crecer. Y mantener esa seguridad empieza a costarte mas energia que enfrentarte a la incertidumbre.

La mentira del salto de fe

Estoy harto del romanticismo emprendedor.

"Sigue tu pasion." "Si no arriesgas, no ganas." "Los valientes triunfan."

Lo siento, pero no.

La gente que deja su trabajo "por su sueno" sin numeros que lo respalden no es valiente. Es temeraria. Y el romanticismo emprendedor ha arruinado a mas gente que la competencia.

Yo no di un salto de fe. Di un salto calculado. Tenia una hoja de calculo con ingresos, gastos, escenarios. Tenia un colchon de seguridad. Tenia datos de seis meses que demostraban que aquello no era un espejismo.

Y aun asi, me moria de miedo.

Un amigo, Oswaldo, llevaba meses diciendome que era el momento. Que los numeros estaban ahi. Que dejara de buscar excusas. Los consejos de ese amigo los cuento en otro post porque merecen su propio espacio. Pero en aquel momento, lo que necesitaba oir era exactamente eso: alguien que mirara mis numeros desde fuera y me dijera "tio, que mas necesitas".

El primer lunes sin oficina

Me desperte a las once.

Sin alarma. Sin Slack. Sin el pitido del microondas de la oficina a las ocho y media porque alguien siempre estaba calentando algo que olia raro.

Y pense: "Bien. Ahora que."

Los primeros meses fueron raros. No dificiles exactamente. Raros. Porque cuando llevas anos con una estructura que otro te impone, quitartela de golpe es como quitarte la escayola de un brazo roto. Sabes que esta curado. Pero el brazo no se mueve igual.

Nadie me decia a que hora empezar. Nadie me decia cuando parar. Y yo, con un cerebro que no distingue entre "esto es urgente" y "mira, un video de un pulpo abriendo un tarro", me encontre trabajando mas horas que nunca. Por menos dinero que antes.

Porque eso es lo que no sale en los posts de LinkedIn. Que el primer ano como emprendedor a tiempo completo probablemente ganes menos. Y trabajes mas. Y dudes mas. Y te preguntes "por que cojones deje un trabajo estable" al menos dos veces por semana.

Las visitas no pagaban facturas. Lo aprendi antes y lo confirme despues: sin sistema, sin estructura, sin plan de monetizacion, la visibilidad es ruido bonito.

Lo que de verdad necesitas para dar el salto

No necesitas valentia. Necesitas una hoja de calculo.

No necesitas un mentor que te diga "tu puedes". Necesitas mirar tus numeros y que los numeros te lo digan.

No necesitas un plan perfecto. Necesitas un plan imperfecto con margenes de error calculados.

Y necesitas una cosa mas que nadie menciona: necesitas saber que los primeros meses van a ser peores de lo que imaginas. No porque emprender sea malo. Sino porque la libertad sin estructura es una version elegante del caos.

No fue un salto a ciegas

Tres anos y medio despues, no cambiaria la decision. Pero cambiaria muchas cosas de como la ejecute.

Y eso, quiza, es la frase mas honesta que puedo escribir sobre dejar tu trabajo.

Si emprendes solo, tu peor enemigo eres tu mismo. Yo lo arregle con 5 agentes de IA que discuten, votan y me frenan antes de hacer una tonteria.