Desabastecimiento de medicación TDAH en España: el mes que tu farmacia no tenía
Vas a la farmacia y no tienen tu medicación para el TDAH. Ni la siguiente. Ni la otra. El desabastecimiento en España es un problema crónico.
Vas a la farmacia con tu receta. No tienen. Pruebas en otra. Tampoco. Tercera. Tampoco. El desabastecimiento de medicación TDAH en España no es anécdota. Es un problema crónico que nadie resuelve.
Yo lo viví en primera persona. Receta en mano, recién salido de la consulta del psiquiatra, con esa mezcla de alivio y nervios que tienes cuando por fin alguien te ha dicho "sí, esto es TDAH, vamos a probar con medicación". Llegas a la farmacia. Y la farmacéutica te mira con cara de "uy".
"Ahora mismo no tenemos. Prueba la semana que viene."
La semana que viene. Como si tu cerebro pudiera esperar una semana. Como si pudieras llamar a tu jefe y decirle "oye, voy a estar disperso unos días más porque en España no hay pastillas, pero tranquilo, la semana que viene igual sí".
¿Por qué hay desabastecimiento de medicación TDAH en España?
No es mala suerte. No es que tu farmacia sea mala. Es un cóctel de factores que llevan años sin resolverse.
Primero: el metilfenidato y la lisdexanfetamina (los principios activos más usados para TDAH en adultos) son sustancias controladas. Estupefacientes, técnicamente. Eso significa que su producción, importación y distribución están reguladas por cuotas. El Estado decide cuánto se fabrica cada año. Y si la demanda crece más rápido que la cuota, pasa lo que pasa.
Segundo: los diagnósticos de TDAH en adultos se han disparado en los últimos años. Bien. Eso es bueno. Significa que más gente está recibiendo el diagnóstico que necesitaba. Pero la producción de medicación no ha crecido al mismo ritmo. Más pacientes, misma cantidad de pastillas. Las matemáticas no mienten aunque tú quieras.
Tercero: los genéricos. Cuando un laboratorio tiene problemas de suministro con un genérico concreto, toda la cadena se resiente. Y como muchos pacientes toman la misma marca (porque su cuerpo responde mejor a esa formulación concreta), no vale con decir "toma esta otra que es lo mismo". No siempre es lo mismo. Y el que te dice que sí no ha probado a cambiar de medicación de un día para otro.
Cuarto: la distribución. España tiene un sistema de distribución farmacéutica que, para muchos medicamentos, funciona bien. Para sustancias controladas con demanda creciente, no tanto. Las farmacias pequeñas son las que más sufren. Las de barrio, las de pueblo. Las que no tienen poder de negociación con los distribuidores.
¿Qué pasa cuando te quedas sin medicación?
Esto es lo que no entiende quien no tiene TDAH.
No es como quedarte sin ibuprofeno. No es "bueno, pues aguanto el dolor de cabeza". Es que tu cerebro, que con la medicación funciona algo parecido a lo que la gente llama "normal", de repente vuelve al modo caos. Sin transición. Sin aviso.
El primer día piensas "bueno, tampoco será para tanto". El segundo día no has terminado nada de lo que tenías que hacer. El tercero estás contestando mal a todo el mundo porque tu regulación emocional se ha ido de vacaciones. Y al cuarto día te preguntas si realmente necesitabas la medicación o si te lo estabas inventando todo.
Spoiler: no te lo estabas inventando.
Olvidar tomar la medicación ya es bastante problema
Y lo peor es la incertidumbre. No sabes cuándo va a volver. Llamas a la farmacia cada dos días. "¿Ya ha llegado?" "No, prueba el lunes." El lunes: "No, prueba el miércoles." Y así.
¿Qué puedes hacer mientras tanto?
Voy a ser honesto: no hay solución mágica. Pero hay cosas que ayudan más que quedarte en casa esperando.
Habla con tu psiquiatra. Si tu medicación no está disponible, tu médico puede valorar una alternativa temporal. No es lo ideal, pero es mejor que nada. Hay distintos formatos (liberación inmediata, liberación prolongada) y distintos principios activos. Puede que uno de los que sí hay en stock te sirva mientras tanto.
Llama a varias farmacias. No te quedes con la primera. Las farmacias de hospital suelen tener más stock que las de barrio. Algunas farmacias grandes o las de zonas con más pacientes de TDAH también tienen más rotación y por tanto más suministro.
Pide a tu farmacia que te lo reserve. Cuando llegue la remesa, que te guarden tus cajas. Muchas farmacias lo hacen si se lo pides. No es un favor: es sentido común.
No hagas acopio. Ya sé que la tentación es pedir tres meses de golpe "por si acaso". Pero eso empeora el problema para todos. Si cada paciente acumula, el desabastecimiento se multiplica.
¿Y a largo plazo?
Esto no lo arreglas tú ni lo arreglo yo. Es un problema estructural. De cuotas, de producción, de un sistema que no ha previsto que los diagnósticos de TDAH en adultos iban a crecer tanto.
Pero lo que sí puedes hacer es dejar de sentirte culpable por necesitar la medicación. Porque esa es la trampa mental: cuando no la encuentras, una parte de ti piensa "quizá no la necesito de verdad". Como si el hecho de que la Seguridad Social la cubra fuera prueba de que es un capricho, y no una necesidad médica real.
Tu medicación no es un lujo. Es una herramienta. Y que el sistema no pueda garantizarte el acceso a esa herramienta es un fallo del sistema, no tuyo.
Mientras, infórmate de cuánto cuesta la medicación para que no te pille por sorpresa si alguna vez tienes que comprarla sin receta pública. Que pase no debería ser normal, pero ocurre.
Esto no debería ser normal
Que en 2025 un paciente diagnosticado, con receta, con tratamiento pautado por un psiquiatra, tenga que hacer una ruta por cinco farmacias para conseguir su medicación es un desastre. No hay otra palabra.
No te estoy diciendo que el sistema sanitario español sea malo. Te estoy diciendo que en este punto concreto, falla. Y que los que pagamos las consecuencias somos los de siempre: los pacientes que solo queremos funcionar.
Si algún día abres el cajón y ves que te queda una caja, respira. Pero llama a tu farmacia y asegúrate de que la siguiente está en camino. Porque con TDAH, improvisar sobre la marcha es lo que llevamos haciendo toda la vida. Y ya toca que al menos la medicación no sea otra cosa que tengamos que improvisar.
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