Medicación TDAH y Seguridad Social en España: qué cubre y qué no
Te recetan medicación para el TDAH y descubres que la Seguridad Social en España tiene sus propias reglas. Qué cubre, qué no y cómo gestionarlo.
Acabas de conseguir el diagnóstico. Te recetan medicación. Y entonces descubres que la farmacia es otro trámite imposible en España.
Porque nadie te avisa. El psiquiatra te dice el nombre del medicamento, te da la receta, y tú vas a la farmacia pensando que es como comprar ibuprofeno. Llegas, das la receta, y la farmacéutica te mira con esa cara de "esto va a tardar un momento" que ya conoces de Hacienda, del SEPE y de cualquier ventanilla pública de este país.
Bienvenido al maravilloso mundo de la medicación TDAH en la Seguridad Social española.
¿Qué medicación TDAH cubre la Seguridad Social en España?
La Seguridad Social cubre los dos principios activos principales para el TDAH: metilfenidato y lisdexanfetamina. Los dos están incluidos en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud. Hasta aquí, bien.
Pero "cubrir" no significa "gratis". Significa que pagas un porcentaje. Y ese porcentaje depende de tu situación:
- Si estás trabajando, pagas un 40% del precio.
- Si estás en paro, un 40% también (con tope mensual).
- Si tienes una pensión contributiva, entre un 10% y un 60% dependiendo de tus ingresos.
- Si tienes una renta mínima o pensión no contributiva, estás exento.
Los topes mensuales existen. Hay un límite máximo de lo que pagas al mes dependiendo de tu nivel de renta. Pero el primer mes, cuando no tienes ni idea de nada, te llevas un susto.
Porque una caja de metilfenidato o lisdexanfetamina sin aportación reducida puede costarte entre 20 y 60 euros al mes. Con el 40% de copago, hablamos de unos 8 a 25 euros. No es una ruina, pero tampoco es el euro con algo que pagas por el omeprazol.
¿Qué pasa con la receta?
Aquí es donde empieza el circo.
La medicación para el TDAH en adultos es, en su mayoría, estupefaciente. Concretamente, metilfenidato está clasificado como psicotrópico y necesita receta oficial de estupefacientes. La famosa receta amarilla. O verde. Depende de tu comunidad autónoma, porque en España cada comunidad tiene sus propias manías administrativas. Como si no tuviéramos bastantes ya.
Esto significa:
- Tu psiquiatra tiene que hacerte una receta específica cada vez.
- No vale la receta electrónica normal en algunas comunidades. En otras sí. En otras depende del día y del humor del sistema informático.
- La receta tiene una validez limitada (normalmente 10 días).
- No puedes acumular cajas. Una receta, una caja.
¿Tienes TDAH y te piden que gestiones un sistema burocrático con plazos, documentos específicos y ventanillas? Es como pedirle a alguien con la pierna rota que suba corriendo tres pisos para recoger sus muletas.
Con la lisdexanfetamina la cosa mejora un poco, porque al no ser estupefaciente en la misma clasificación, en muchas comunidades puede ir por receta electrónica normal. Pero esto también varía según dónde vivas, quién te la recete y si Mercurio está retrógrado.
¿Y si me lo receta un psiquiatra privado?
Buena pregunta. Y la respuesta es: depende.
Si tu diagnóstico viene de la sanidad privada, tienes varias opciones:
1. Que tu psiquiatra privado tenga talonario de recetas oficiales. En ese caso puede recetarte directamente y la Seguridad Social lo cubre con tu copago normal. No todos los psiquiatras privados tienen esto.
2. Que tu médico de cabecera acepte hacer la receta. Algunos lo hacen si les llevas el informe del psiquiatra privado. Otros te dicen que no, que eso le toca al psiquiatra. Y otros te derivan al psiquiatra de la pública, que tiene lista de espera de 4 meses.
3. Que pagues la medicación a precio completo. Sin receta de la Seguridad Social, pagas el 100%. Y ahí sí duele. Una caja de Elvanse (lisdexanfetamina) puede costarte más de 90 euros al mes. Sin copago, sin tope, sin nada.
La opción más habitual acaba siendo la segunda: conseguir que tu médico de cabecera haga la receta con el informe del privado. Pero requiere un médico comprensivo, un informe bien hecho, y paciencia. Mucha paciencia.
¿Hay medicación TDAH que no cubre la Seguridad Social?
Sí. Atomoxetina (Strattera) está cubierta, pero es de diagnóstico hospitalario, lo que significa más burocracia. Guanfacina (Intuniv) está aprobada para niños y adolescentes, pero en adultos su cobertura es más complicada.
Y luego están las formulaciones. Metilfenidato viene en varias presentaciones: liberación inmediata, liberación prolongada, distintas marcas. No todas cuestan lo mismo y no todas están disponibles siempre. Hay temporadas en las que hay problemas de suministro y tu farmacia te dice "no me llega hasta la semana que viene" y tú te quedas mirando al vacío pensando en cómo vas a funcionar cinco días sin medicación.
Los problemas de suministro son reales. Han pasado varias veces en los últimos años. Se acaba el stock, los laboratorios no dan abasto, y miles de personas con TDAH se quedan sin su medicación como si fuera un capricho y no un tratamiento médico.
¿Qué trucos hay para que sea menos caótico?
No son trucos. Son estrategias de supervivencia burocrática. Que para alguien con TDAH son prácticamente un deporte de élite.
- Pide cita con tu psiquiatra con antelación. Si tu cita es cada 3 meses, pídela en cuanto salgas de la anterior. Con TDAH, si no lo haces en el momento, no lo haces nunca.
- Pregunta en tu farmacia si pueden reservarte cajas. Algunas lo hacen si eres cliente habitual. No todas, pero preguntar no cuesta.
- Ten siempre una caja de margen. Si puedes, intenta tener una caja extra en casa. Los problemas de suministro pasan sin avisar.
- Si vas por privado, habla con tu médico de cabecera pronto. No esperes a que se te acabe la medicación para intentar que te haga la receta. Anticípate.
- Recuerda el primer día de medicación. Ese día todo es nuevo y confuso. Lo que viene después es gestión. Y la gestión se aprende.
Esto no debería ser tan difícil
Lo digo en serio. Si tienes un trastorno que literalmente afecta a tu capacidad de gestionar trámites, plazos y burocracia, el sistema para acceder a tu tratamiento no debería requerir gestionar trámites, plazos y burocracia.
Pero así es España. Y mientras no cambie, toca adaptarse.
La medicación funciona. La Seguridad Social la cubre, aunque con sus condiciones. Y el proceso es navegable, aunque nadie te lo explique cuando sales de la consulta con la receta en la mano y la cabeza llena de preguntas.
No es perfecto. Pero saber cómo funciona te ahorra el 80% de la frustración. El otro 20% es inevitable. Se llama "vivir en un país con 17 sistemas sanitarios distintos".
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