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Cuánto cuesta la medicación TDAH en la Seguridad Social: la realidad

Tienes el diagnóstico y la receta. Vas a la farmacia y empieza otro capítulo: cuánto cuesta la medicación TDAH en la Seguridad Social.

tdah

Tienes el diagnóstico, tienes la receta, vas a la farmacia y te dicen el precio. Ahí empieza otro capítulo que nadie te había contado.

Porque cuando por fin consigues que alguien te tome en serio, que un profesional te evalúe, que el sistema público funcione a su ritmo de tortuga pero funcione, llegas a la farmacia pensando que lo peor ya ha pasado.

Y resulta que no.

¿Cuánto cuesta realmente la medicación TDAH en España?

Depende. Y sé que esa respuesta es la peor del mundo, pero es la verdadera.

Depende de qué medicación te receten, de tu tipo de aportación farmacéutica, de si tienes receta del sistema público o privado, y de si vives en una comunidad autónoma que ha decidido financiar ciertos fármacos o no.

Vamos por partes.

Si tienes tu receta por la Seguridad Social y eres un trabajador activo normal (aportación del 40%), esto es lo que vas a encontrarte más o menos:

El metilfenidato (Concerta, Rubifén, Medikinet) suele salir entre 4 y 8 euros al mes con receta del sistema público. Ocho euros. Menos que dos cafés con tostada. Eso con la aportación reducida, claro.

La lisdexanfetamina (Elvanse) es otra historia. Ronda los 8 a 15 euros al mes en aportación estándar. Un poco más cara, pero sigue siendo asumible para la mayoría.

Y la atomoxetina (Strattera) se mueve en un rango parecido, entre 5 y 12 euros según la dosis y la farmacia.

Esos son los números con receta pública.

¿Y sin la Seguridad Social?

Aquí es donde la cosa se pone fea.

Si tu diagnóstico es privado y tu psiquiatra te hace una receta privada, esos mismos medicamentos pueden costarte entre 30 y 90 euros al mes. Así, sin anestesia. Porque el PVP sin aportación del sistema público es otro mundo.

El Elvanse 70mg, por ejemplo, tiene un precio de venta de unos 80 euros. Sin financiación, eso es lo que pagas. Cada mes. Doce meses al año. Más de 900 euros al año en pastillas.

Y hay gente que lleva años así porque conseguir un diagnóstico por la pública en España puede ser una odisea de meses o años. Entonces van por privado, les diagnostican, les recetan, y se comen el precio completo porque su receta no pasa por el sistema de financiación.

Es como si te dijeran "sí, tienes miopía" pero las gafas te las pagas enteras porque el oftalmólogo que te vio no era el de la Seguridad Social.

¿Qué determina cuánto pagas exactamente?

Tu aportación farmacéutica depende de tu renta. Y esto mucha gente no lo sabe.

Si ganas menos de 18.000 euros al año, pagas el 40% del precio del medicamento, con un tope mensual. Si ganas más de 100.000, pagas el 60%. Jubilados con pensiones bajas pagan un 10% con tope de 8 euros al mes.

Hay gente que por su situación económica paga literalmente 2 euros al mes por su medicación TDAH. Y hay gente que paga 15. Mismo fármaco, mismo país, distinto bolsillo.

Y luego está el tema de las comunidades autónomas. Porque España es así de divertida. Algunos fármacos tienen mejor cobertura en unas comunidades que en otras. La financiación no es homogénea. Lo que en Madrid te cuesta X, en Andalucía puede ser Y.

El coste invisible que nadie te cuenta

Pero el dinero del medicamento es solo la parte que ves en el ticket de la farmacia.

El coste real incluye todo lo que has pagado para llegar hasta ahí. Las consultas privadas mientras esperabas la pública. Las pruebas. El psicólogo al que fuiste antes porque pensabas que era ansiedad. El coaching. Los libros. Las apps de productividad que te bajaste pensando que eran la solución.

Incluye también los meses o años que has estado funcionando sin el medicamento que necesitabas. Proyectos que no terminaste. Trabajos que perdiste o no conseguiste. Relaciones que se desgastaron porque tu cabeza iba por libre.

Eso no sale en ninguna factura. Pero es un coste. Y es enorme.

¿Merece la pena el gasto?

Esta pregunta me la han hecho muchas veces. Y la respuesta corta es: depende de ti y de tu profesional.

Pero te doy un dato para que hagas tus propias cuentas.

La medicación para el TDAH no es trampa

Si esos 8 o 15 euros al mes te permiten rendir mejor en el trabajo, no perder cosas, terminar lo que empiezas, dormir mejor, discutir menos. Si eso te ahorra una consulta de urgencias al mes por ansiedad, o un despido, o una ruptura.

Las matemáticas no mienten aunque tú quieras.

Consejos prácticos que ojalá me hubieran dado antes

Primero: intenta siempre que tu receta pase por la Seguridad Social. Aunque el diagnóstico sea privado, muchos médicos de cabecera pueden hacerte la receta por el sistema público si les llevas el informe del psiquiatra. No todos lo hacen, pero muchos sí. Pregunta. Insiste. Es tu derecho.

Segundo: si estás esperando cita en la pública y mientras tanto vas por privado, guarda todas las facturas. En la declaración de la renta puedes deducirte los gastos sanitarios en algunas comunidades.

Tercero: si el precio te supone un problema real, díselo a tu psiquiatra. Hay fármacos más baratos dentro de la misma familia. Un genérico de metilfenidato puede costarte la mitad que la marca. Y funciona igual.

Cuarto: revisa tu tarjeta sanitaria. Mucha gente tiene una aportación farmacéutica que no les corresponde porque no han actualizado sus datos. Si tu renta ha cambiado, tu porcentaje de aportación podría ser menor.

No es solo dinero. Es acceso.

El problema de fondo no es que la medicación sea cara. Con la Seguridad Social, es bastante asequible. El problema es todo lo que tienes que pasar para llegar a ella. Las listas de espera. Los profesionales que no creen en el TDAH adulto. Los filtros. Los meses.

El coste real de la medicación TDAH en España no se mide solo en euros. Se mide en tiempo. En paciencia. En todo lo que pierdes mientras esperas.

Y eso sí que no te lo cubre ningún seguro.

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