Olvidar tomar la medicación para el TDAH: la ironía definitiva
Tienes TDAH. Te recetan pastillas para el TDAH. Las olvidas. Porque tienes TDAH. El círculo más absurdo de la neurología.
Tienes TDAH. Te recetan medicación para el TDAH. Olvidas tomar la medicación para el TDAH. Porque tienes TDAH. El círculo más absurdo de la neurología moderna.
Y no, no es un chiste. Bueno, sí lo es. Pero también es martes a las 14:00 y tú mirando el blíster en la mesilla de noche pensando "ah, se me ha vuelto a pasar". Otra vez. Como ayer. Y como el jueves pasado. Y como aquella semana entera que ni te acuerdas porque, precisamente, no te tomaste lo que te ayuda a acordarte de las cosas.
Es como si un diabético olvidara inyectarse insulina porque tiene el azúcar bajo. Solo que en tu caso el fallo no es del cuerpo. Es de un cerebro que tiene un agujero negro donde debería estar la memoria de trabajo.
¿Por qué tu cerebro olvida justo lo que más necesita recordar?
Porque tu cerebro no prioriza por importancia. Prioriza por novedad, urgencia o interés. Y tomarte una pastilla a la misma hora todos los días no es nuevo, no es urgente y no es interesante. Es lo contrario de todo lo que tu cerebro busca. Es rutina pura. Y la rutina, para un cerebro con TDAH, es invisible.
Tu cerebro funciona con un sistema de notificaciones roto. Imagina que tu memoria de trabajo es una pizarra pequeña. Muy pequeña. Caben tres cosas. Y cada vez que aparece algo nuevo, borra lo anterior sin avisar. Así que puedes levantarte pensando "me tomo la pastilla", ir a la cocina, ver que el fregadero tiene platos de ayer, ponerte a fregar, acordarte de que tenías que enviar un email, abrir el móvil, ver una notificación de Instagram, y veinte minutos después estar sentado en el sofá sin haber desayunado, sin haber enviado el email, y desde luego sin haber tocado el blíster.
No es que no te importe la medicación. Es que tu cerebro ha hecho cinco cambios de contexto en tres minutos y la pastilla se cayó de la pizarra en el primero.
La paradoja que tu psiquiatra no te explica
Aquí está lo bonito del asunto. La medicación para el TDAH mejora precisamente las funciones que necesitas para acordarte de tomar la medicación. Memoria de trabajo. Atención sostenida. Control de impulsos. Planificación.
Es decir: necesitas la pastilla para poder acordarte de la pastilla.
Sin medicación, tu cerebro funciona en modo dispersión total. Con medicación, tu cerebro tiene algo parecido a un GPS. Pero para encender el GPS tienes que acordarte de encenderlo. Y para acordarte de encenderlo necesitas el GPS encendido.
Bienvenido al bucle más tonto y más real del TDAH.
Y no, tomarte la medicación no es hacer trampa. Es usar una herramienta. Como ponerte gafas cuando no ves. Nadie le dice a un miope "oye, pero así estás haciendo trampa, ¿no?". Bueno, supongo que alguno habrá. Pero ese no merece tu atención.
¿Qué funciona de verdad para no olvidarla?
Fuerza de voluntad no. Eso ya lo has intentado. "Mañana me acuerdo seguro" es la frase que más veces has pensado y menos veces ha funcionado. Lo que funciona es lo mismo que funciona para todo con el TDAH: sistemas externos que hagan el trabajo que tu cerebro no puede hacer solo.
Vincular la pastilla a algo que ya haces. No "me la tomo por la mañana". Eso es demasiado vago. "Me la tomo justo después de lavarme los dientes" es concreto. Tu cerebro no necesita recordar la pastilla. Solo necesita que al cepillarte los dientes, la veas. La pastilla al lado del cepillo. Siempre. Porque si la dejas en la mesilla, tu cerebro tendrá que recordarla activamente. Y ya sabemos cómo acaba eso.
Las alarmas ayudan, pero con truco. Una alarma que suena todos los días a las 9:00 se convierte en ruido blanco a la segunda semana. Tu cerebro la silencia antes de que llegue a la consciencia. Lo que funciona mejor son alarmas con nombre raro o rotativo, algo que tu cerebro no pueda ignorar por costumbre.
Y lo más importante: externaliza la memoria. No confíes en tu cabeza para esto. Pastillero semanal visible. Nota en la nevera. Lo que sea que no dependa de que tu cerebro se acuerde, porque tu cerebro tiene mejores cosas que hacer. Bueno, no mejores. Pero más brillantes y distraídas.
El día que fui al psiquiatra sin haberme tomado la medicación en una semana
Esto me pasó. Me senté delante de mi psiquiatra para la revisión mensual. Me preguntó qué tal con la medicación. Y tuve que decirle que llevaba una semana sin tomarla. No por decisión. No porque me sentara mal. Porque se me olvidó. Una semana entera.
Y él, sin pestañear, me dijo: "Es lo más TDAH que vas a contarme hoy."
Tenía razón. Porque eso es el TDAH en estado puro. No es que no quieras hacer las cosas. Es que el paso entre "quiero hacerlo" y "lo hago" tiene un agujero del tamaño de un cráter y a veces te caes dentro sin darte cuenta.
No eres vago. Eres un cerebro luchando contra sí mismo.
Olvidas la medicación y piensas "soy un desastre". Te sientes culpable. Te prometes que mañana no va a pasar. Y mañana pasa igual. Y cada vez que pasa, la culpa crece un poco más, y la confianza en ti mismo baja otro peldaño.
Pero la realidad es más sencilla y menos dramática. Tu cerebro tiene un déficit de dopamina que afecta a la memoria de trabajo, la planificación y la automatización de rutinas. Olvidar la pastilla no es un fallo moral. Es un síntoma. Literalmente el síntoma que la pastilla trata.
Así que deja de flagelarte y monta un sistema. Pastillero al lado del café. Alarma con nombre ridículo. Nota en el espejo del baño. Lo que funcione. Porque la solución no es "acordarme mejor". La solución es dejar de necesitar acordarte.
Y si mañana se te olvida otra vez, pues te la tomas cuando te acuerdes y sigues. Sin drama. Sin culpa. Sin el monólogo interno de "nunca voy a poder con esto". Porque sí puedes. Solo necesitas dejar de pedirle a tu cerebro que haga algo que no sabe hacer, y darle una muleta que lo haga por él.
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Si olvidas la medicación, los plazos, las llaves, y a veces hasta lo que ibas a decir a mitad de frase, quizá no es despiste. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos. Sin registro. Para que por fin tengas un nombre para lo que te pasa.
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