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El TDAH y los cumplidos: por qué no te los crees aunque quieras

Te dicen 'has hecho un gran trabajo' y tu cerebro dice 'fue suerte'. Los cumplidos con TDAH rebotan. Las críticas se quedan grabadas para siempre. Esto tiene nombre.

tdah

Te digo "has hecho un gran trabajo" y tu cerebro, en lugar de guardarlo, lo archiva directamente en la carpeta de spam.

"Fue suerte."

"No saben lo que hay detrás."

"Si me conocieran de verdad, no dirían eso."

Y ya está. El cumplido se fue. Como si nunca hubiera llegado.

Mientras tanto, ese comentario de hace tres años. Ese "podías haberlo hecho mejor" de tu jefe en una reunión que no recordaba nadie más. Ese. Ese sí lo tienes grabado en alta definición, con fecha, hora, y el jersey que llevaba el tío cuando lo dijo.

No es que seas raro. No es que tengas una autoestima especialmente destrozada. Es que tienes TDAH. Y el TDAH hace exactamente esto con los cumplidos: los filtra.

¿Por qué los cumplidos no te calan si tienes TDAH?

No es que no quieras creerlos. Es que tu cerebro está construido para que no puedas.

El TDAH viene con algo que se llama disforia sensible al rechazo. Es un rasgo del trastorno que hace que tu sistema emocional tenga el termómetro calibrado al revés. Lo negativo llega con una intensidad brutal. Lo positivo, en cambio, se diluye antes de llegar al fondo.

No es pereza emocional. No es victimismo. Es neurología.

Tu cerebro lleva toda la vida aprendiendo que las críticas importan y que los cumplidos son ruido de fondo. Porque las críticas venían con consecuencias. "No prestas atención." "Podrías esforzarte más." "Eres muy inteligente pero no aprovechas tu potencial." Esas frases formaron tu imagen de ti mismo durante años. Los cumplidos, cuando llegaban, te parecían malentendidos temporales.

Y si llevas suficiente tiempo sin creerte lo bueno, dejas de registrarlo.

El mecanismo del filtro

Imagina que tienes un filtro de spam en la cabeza, pero está mal configurado.

Las críticas pasan siempre. Directas a la bandeja de entrada. Con un sonido. Con notificación push. Las guardas, las relees, las archivas, y de vez en cuando las sacas a pasear a las 3 de la mañana cuando no puedes dormir.

Los cumplidos se quedan atascados en el filtro. Llegan. Los ves un segundo. Y tu cerebro genera una razón para no entregarlos: "Esto es cortesía social." "Me lo dice porque me aprecia, no porque sea verdad." "Si supiera lo que cuesta..." Y puf. Carpeta de spam. Borrado a los 30 días.

El problema no es que el cumplido sea falso. El problema es que tu sistema no tiene protocolo para procesarlo.

No sabes qué hacer con algo que dice que eres bueno. Tu cerebro no tiene práctica. Lleva tanto tiempo procesando lo contrario que cuando llega algo positivo, lo trata como un error del sistema.

La autoestima que no se construye

Esto es lo que pasa con el tiempo: no se construye una imagen positiva de ti mismo.

La autoestima con TDAH no se erosiona de golpe. Se erosiona gota a gota, año tras año, en todos esos momentos en los que no llegaste, no terminaste, no prestaste atención, no entregaste a tiempo. En todos los "casi". En todos los proyectos a medias.

Y mientras tanto, lo bueno que hacías no dejaba huella. Lo bueno se iba.

El resultado es una autoestima con una asimetría brutal: está construida casi enteramente sobre evidencias negativas. Tus fallos los recuerdas todos. Tus logros, los que recuerdas, vienen con asterisco. "Sí, pero..." "Fue en parte porque..." "Si hubiera podido mantenerlo..."

Hay quien llega a la edad adulta con un TDAH sin diagnosticar y con la convicción profunda de que es, fundamentalmente, una persona que falla. Que tiene suerte de vez en cuando. Que si alguien la admira es porque no la conoce bien.

Y eso no es una percepción equivocada por capricho. Es el resultado lógico de décadas de filtro mal configurado.

"Si supieran la verdad"

Esta frase es el epicentro.

"Si supieran la verdad sobre mí, no dirían eso."

La gente que trabaja contigo ve los entregables. Ve los resultados. Ve la presentación que preparaste. No ve las tres noches sin dormir para hacerla. No ve los cinco borradores borrados. No ve el pánico, la procrastinación, el momento en que pensaste que no ibas a poder.

Y como no ven el proceso, tú concluyes que están valorando algo incompleto. Que su cumplido se basa en una información parcial. Que si vieran el caos interno que hay detrás del resultado, el cumplido desaparecería.

Lo que no calculas es que el resultado sí existe. El trabajo sí está hecho. El caos interno que pasaste para llegar ahí es tu proceso, no tu fracaso.

Pero el miedo a que te descubran es tan potente que invalida cualquier evidencia externa de que eres competente.

¿Y las críticas?

Ah. Las críticas.

Las críticas no necesitan ningún procesamiento especial. Llegan, y tu cerebro las trata como confirmaciones de lo que ya sabías. "Ves. Tenía razón. En el fondo soy así."

Una crítica no te sorprende. Encaja perfectamente con la narrativa que llevas construyendo desde que tienes uso de razón. Refuerza la historia. Y como refuerza la historia, tu cerebro le da credibilidad automática.

Un cumplido, en cambio, contradice la narrativa. Y tu cerebro, ante una contradicción, tiene dos opciones: actualizar la narrativa o descartar la información. Con el TDAH, casi siempre descarta.

No porque seas masoquista. Sino porque actualizar una narrativa profunda cuesta muchísimo. Requiere práctica. Requiere repetición. Requiere que alguien te diga algo bueno y que tú, en lugar de filtrarlo, te pares un segundo y preguntes: "¿Y si es verdad?"

El patrón del "casi"

Lo que me parece más curioso de esto es el patrón del "casi".

Cuando algo sale bien, el cerebro TDAH no registra el éxito. Registra todo lo que podría haber salido mejor. "Sí, funcionó, pero si hubiera empezado antes..." "La presentación fue bien, pero hubo ese momento en el que me trabé..." "Me felicitaron, pero sé que podría haber dado más."

El "casi" es una forma de no apuntarse el tanto. De dejarlo en tablas. De no actualizar la autoestima porque siempre hay un pero.

Y así puedes acumular años de resultados razonables, incluso buenos, sin construir nada sólido sobre lo que apoyarte. Porque cada logro viene con su asterisco. Cada cumplido viene con su "pero..."

Lo que termina pasando es lo que describo en el post sobre el síndrome del casi con TDAH: una persona que tiene más de lo que cree, pero no puede verse así porque el filtro no lo deja pasar.

Qué hacer con esto

No voy a darte una lista de cinco pasos para quererte más. No funciona así.

Pero sí hay algo que puedes empezar a hacer, y es sencillo aunque no sea fácil: cuando alguien te diga algo bueno, en lugar de buscar la razón para no creértelo, pregúntate cuál sería la evidencia que lo apoyaría.

No tienes que tragártelo entero. Solo no lo tires a la primera.

"Me han dicho que lo he hecho bien. ¿Qué parte es verdad, aunque sea un poco?"

Es un movimiento pequeño. Pero es el único que empieza a corregir el filtro.

El otro paso, el más importante, es entender que llevas años comparándote con un estándar que no existe. La comparación constante con otros es otro de los mecanismos que erosiona la autoestima con TDAH. Cuando te comparas, siempre encuentras a alguien que parece hacer lo mismo con menos esfuerzo. Y eso confirma la historia de que hay algo mal en ti. Cuando en realidad lo que hay es un cerebro que funciona diferente, que necesita más energía para ciertas cosas, y que tiene capacidades que otros no tienen. Sobre eso escribí algo en por qué compararte con los demás con TDAH es un callejón sin salida.

Y si hay vergüenza asociada a todo esto, si hay una sensación de que no deberías ser así, de que deberías poder simplemente creerte lo bueno como hace todo el mundo... eso también tiene nombre. Y también se puede trabajar.

Pero todo empieza por entender que el filtro existe. Que no eres tú. Que lo que filtras no desaparece porque sea mentira. Desaparece porque tu cerebro no sabe, todavía, cómo guardarlo.

Si quieres saber si lo que describes encaja con el TDAH adulto, tengo un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico. Es un primer mapa para entender qué está pasando.

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