Copiaste el modelo de otro y descubriste que ser otra persona no funciona
Copiaste su funnel, sus palabras, su estructura. No vendiste nada. No porque el modelo fuera malo. Porque no era tuyo.
Viste su funnel. Copiaste su estructura. Usaste sus mismas palabras. No vendiste nada. No porque el modelo fuera malo. Porque no era tuyo.
Y lo peor es que lo sabías antes de empezar. En algún sitio de tu cabeza, mientras replicabas su página de ventas palabra por palabra, una voz pequeñita te decía "esto no va a funcionar". Pero la ignoraste. Porque si a él le funciona, a ti también debería funcionarte. Las matemáticas cuadran. La lógica cuadra. Todo cuadra.
Menos las ventas.
¿Por qué copiar un modelo que funciona no te garantiza nada?
Porque un modelo de negocio no es una receta de cocina. No pones los mismos ingredientes, los horneas a 180 grados y te sale el mismo bizcocho. Un modelo de negocio es más parecido a una huella dactilar. Funciona porque es de alguien concreto, con una historia concreta, hablando a una audiencia concreta que confía en esa persona concreta.
Tú copiaste la estructura. Pero no copiaste los tres años que esa persona pasó construyendo una audiencia que le cree cuando dice "esto vale 200 euros". No copiaste las 500 conversaciones privadas que tuvo con su gente para saber exactamente qué duele. No copiaste la forma en que esa persona se expresa, que es la razón real por la que la gente le compra.
Copiaste el esqueleto. Pero un esqueleto sin músculo, sin piel y sin cerebro es solo un decorado de Halloween.
¿No es lo que enseñan todos los cursos de emprendimiento?
Sí. Y ahí está la trampa.
"Modela a los que ya lo han conseguido." "No reinventes la rueda." "Copia la estructura, pon tu toque." Lo has escuchado mil veces. Y no es mal consejo. El problema es que la mayoría de la gente se queda en la primera parte y nunca llega a la segunda. Copian la estructura y se olvidan de meter su toque. O peor: no saben cuál es su toque.
Porque descubrir tu propia voz, tu propio ángulo, tu propia forma de hacer las cosas requiere un trabajo que no es sexy. No es un template de Notion. No es un funnel de cuatro pasos. Es mirarte al espejo y preguntarte: "¿Qué tengo yo que no tiene nadie más?" Y la respuesta muchas veces es incómoda. Porque piensas que no tienes nada. Que tu historia no es interesante. Que tu experiencia no es suficiente.
Y en vez de lidiar con esa incomodidad, abres otra pestaña y buscas otro modelo para copiar. Otro template. Otra estructura validada. Más segura. Más predecible.
Más de otro.
El problema de hablar con la voz de otra persona
Imagina que te pones el traje de alguien el doble de grande que tú. Te arrastra por el suelo, te sobra por todos lados, no puedes caminar sin tropezarte. Pues eso es exactamente lo que pasa cuando usas las palabras de otro para vender tus cosas.
Tu audiencia lo nota. No sabe explicar qué falla, pero algo chirría. Algo suena a doblaje mal sincronizado. A sonrisa forzada. A "esto no es del todo real". Y en internet, donde la confianza lo es todo, ese "algo que no cuadra" es suficiente para que nadie te compre.
He visto gente con 700.000 visitas en un vídeo que no vendió absolutamente nada. Miles de ojos mirando y cero manos sacando la tarjeta. Porque las visitas sin conexión son ruido. Y la conexión no se copia. Se construye.
¿Y si el problema no es el modelo sino tú?
No tú como persona. Tú como imitador.
Porque eres perfectamente capaz de crear algo que funcione. El problema es que no te has dado la oportunidad. Cada vez que empiezas algo, lo empiezas desde lo que hizo otro. Cada vez que lanzas un producto, lo lanzas con la estructura de otro. Y cuando no funciona, tu conclusión es "no sirvo para esto" en vez de "esto no era mío".
Es como pasarte tres días perfeccionando una herramienta en vez de salir a vender. Parece productivo. Parece inteligente. Pero es una forma elegante de no hacer el trabajo de verdad, que es descubrir qué puedes ofrecer tú que nadie más puede ofrecer exactamente igual.
Y sí, eso da miedo. Porque si copias a otro y falla, la culpa es del modelo. Pero si creas algo tuyo y falla, la culpa es tuya. Y eso duele más.
¿Qué significa crear tu propio modelo?
No significa inventar algo revolucionario. No significa que tu idea sea única en el mundo. Significa que tu forma de ejecutarla sí lo sea.
Tu modelo de negocio tiene que salir de tu experiencia, de tus fracasos, de tus conversaciones, de lo que sabes hacer bien y de lo que has aprendido haciéndolo mal. De eso que le cuentas a un amigo en un bar y te dice "tío, eso deberías enseñarlo". No de un PDF de 47 páginas que te descargaste de alguien que no conoce ni tu nombre.
Porque al final, todos tenemos momentos en los que pensamos que somos un fraude. Que lo que hacemos no vale. Que los demás lo hacen mejor. Pero esa inseguridad se disuelve cuando lo que vendes es genuinamente tuyo. Cuando no tienes que fingir que sabes algo que no sabes ni defender una idea que no sientes.
Lo difícil no es montar un negocio. Lo difícil es montar uno que se parezca a ti.
La parte que nadie te cuenta
Que el modelo que copiaste probablemente ya no le funciona ni al que lo creó. Que esa persona lleva seis meses ajustándolo, cambiándolo, tirando cosas que no sirven y probando otras nuevas. Que lo que tú ves es una foto fija de algo que es un proceso vivo.
Copiar un modelo de negocio es como hacer una captura de pantalla de un río. Tienes la imagen, pero no tienes el agua. Y sin el agua, eso no es un río. Es un papel mojado.
Tu modelo tiene que fluir contigo. Cambiar cuando tú cambias. Adaptarse a lo que aprendes, a lo que falla, a lo que descubres sobre tu audiencia cada semana. Y eso solo pasa cuando el modelo es tuyo de verdad.
No copiado. No adaptado. No "inspirado".
Tuyo.
Así que la próxima vez que veas el funnel de alguien y pienses "voy a hacer lo mismo", para un segundo. Míralo. Aprende lo que puedas. Y después cierra la pestaña y pregúntate: "¿Cómo haría yo esto si no existiera nadie a quien copiar?"
La respuesta a esa pregunta vale más que cualquier template.
---
Si quieres simplificar cómo funciona tu cabeza cuando emprendes, tengo un truco gratis que me enseñó mi psicóloga. Sin trampa, sin pedir el correo si no quieres.
Sigue leyendo
No podía levantarme de la cama y tenía un negocio que gestionar
El burnout no avisa. Un día no puedes ni moverte y los emails siguen llegando. Así funciona el colapso.
Tu cerebro salta cada 4 minutos y tienes un deadline para mañana
4 minutos de concentración y un entregable para mañana. Tu cerebro cambia de canal solo y no hay mando que lo controle.
Monté un consejo directivo con IA y dejé de decidir solo a las 3AM
Emprendes solo, decides solo, la cagas solo. Así uso la IA como un equipo directivo que me contradice, me cuestiona y me salva de mí mismo.
Cada 2 años tu negocio necesita reinventarse o morirse
Lo que funcionaba hace 2 años ya no funciona. El algoritmo cambió, la audiencia cambió, y tú sigues haciendo lo mismo. Hablemos de eso.