Si nadie te insulta, no estás llegando a suficiente gente
Publicas, nadie se queja, y piensas que lo haces bien. Pero lo tibio no genera reacción. Los insultos son la métrica que nadie te enseñó a leer.
Publicas algo. Lo ves crecer un poco. Un par de likes, algún comentario amable, cero drama. Y piensas: "bien, lo estoy haciendo bien".
No. Lo estás haciendo tibio.
Porque hay una diferencia enorme entre "esto está bien" y "esto le importa a alguien". Lo tibio no molesta. Pero lo tibio tampoco engancha, ni se comparte, ni se recuerda. Lo tibio se desliza por el timeline como agua por un cristal. Pasa, no deja marca, y al día siguiente nadie sabe que existió.
Y tú ahí, pensando que la ausencia de críticas significa que vas bien.
¿Por qué la falta de críticas es mala señal?
Piénsalo un segundo. Si dices algo y absolutamente todo el mundo asiente, solo hay dos opciones: o no lo ha leído nadie, o no has dicho nada que merezca la pena.
Lo que genera reacción de verdad no es el consenso. Es la polaridad.
No hablo de ir buscando bronca ni de decir burradas para que alguien te mande un mensaje airado. Hablo de algo mucho más simple: decir lo que piensas de verdad sin limarlo para que nadie se incomode. Sin suavizar las esquinas. Sin meter tres "en mi opinión" antes de cada frase para cubrirte las espaldas.
Cuando haces eso, pasan dos cosas. Un grupo te dice "la hostia, esto es exactamente lo que pienso". Y otro grupo te dice que eres imbécil. Y los dos grupos son buena señal. Porque significan que has dicho algo real. Algo con peso. Algo que genera una respuesta emocional en vez de un scroll hacia abajo.
Los insultos son la métrica que nadie te enseña a leer.
¿Y si en vez de medir likes midieras enfados?
Suena absurdo, pero piénsalo. La mayoría mide su contenido por lo positivo. Likes. Comentarios bonitos. Gente que te dice "gran aporte, crack". Y está bien, claro. Pero eso solo te cuenta la mitad de la historia.
La otra mitad son las reacciones incómodas. El tío que te escribe "esto es una gilipollez". La persona que te bloquea. El comentario de tres párrafos explicándote por qué estás equivocado. Eso significa que has tocado un nervio. Que tu contenido ha generado algo que va más allá de "interesante, siguiente".
Es como emprender en general: si no te estás exponiendo a que alguien te critique, probablemente no te estás exponiendo a nada.
Cero riesgo, cero impacto.
¿Por qué necesitas a alguien que te diga la verdad sin anestesia?
Porque tu entorno ya te está mintiendo. No por maldad. Por comodidad.
Tu pareja te dice que tu vídeo está muy bien. Tu colega te da like sin verlo. Tu amigo te dice "tío, qué crack" porque es lo que se dice. Y tú te lo crees porque es más agradable que la alternativa.
La alternativa es alguien que te suelta los tres consejos que no quieres oír pero necesitas. Sin envolver en papel de regalo. Sin el "no te lo tomes a mal, pero...". Directo. Como un gancho al hígado pero con palabras.
Y necesitas los dos tipos de feedback. El amable, que te da dirección y confianza para seguir. Y el brutal, que te arranca la venda y te muestra lo que tu contenido es de verdad cuando nadie quiere discutir contigo.
El primero te pone en marcha. El segundo te impide quedarte en la mediocridad cómoda.
¿Qué tiene que ver esto con subir precios en Black Friday?
Todo.
Cuando decidí subir precios en Black Friday mientras todo el mundo los bajaba, la reacción fue exactamente lo que esperaba. Gente que lo entendió y me respetó más por ello. Gente que me llamó arrogante. Y gente que se encogió de hombros y pasó de largo.
Los primeros son tu audiencia. Los segundos demuestran que dijiste algo con peso. Los terceros nunca iban a comprarte nada de todas formas.
Subir precios cuando todo el mundo los baja es polaridad pura. Es decir "esto vale lo que vale, y si hoy vale más es porque quiero que entiendas que el valor no baja porque una fecha del calendario lo diga". Eso incomoda. Y lo que incomoda se recuerda.
Las matemáticas no mienten: desde que empecé a decir lo que pienso sin buscar el consenso, sin intentar que nadie se enfade, mi contenido llega a más gente. Más conversación. Más debate. Más respuestas a los correos. Y sí, más insultos. Pero también más ventas.
¿Cómo dejas de ser tibio sin convertirte en un provocador barato?
La línea es fina, pero existe.
Provocar barato es decir cosas incendiarias que no piensas solo para generar reacción. Eso se nota a kilómetros y tiene fecha de caducidad. Es el equivalente digital de gritar en una plaza para que la gente te mire. Te miran, sí. Pero se van.
Dejar de ser tibio es otra cosa. Es tener una opinión de verdad sobre algo y decirla sin diluirla. Es escribir "tu contenido es tibio" en vez de "quizá podrías considerar explorar otras formas de posicionarte en el mercado, si lo ves conveniente". Es no meter tres disclaimers antes de cada opinión porque te da miedo que alguien se ofenda.
Pregúntate esto: ¿cuántas veces has escrito algo, lo has releído, y has suavizado la frase más fuerte antes de publicar? Esa frase que quitaste era probablemente la mejor del texto. La que iba a generar reacción. La que alguien iba a copiar, compartir, o discutir.
Y la borraste. Para que nadie se molestara.
La próxima vez, déjala. Publícala. Y cuando llegue el primer comentario desagradable, respira hondo y date cuenta de lo que significa: que has dicho algo que le importa a alguien. Aunque sea para mal.
Porque el día que alguien te llame gilipollas en los comentarios, ese es el día en que tu contenido ha dejado de ser invisible.
Y lo invisible no vende. Lo tibio no crece. Lo cómodo no cambia nada.
El insulto es la señal de que por fin estás llegando a suficiente gente.
Si te interesa cómo funciona eso de tomar decisiones sin que tu cabeza te sabotee cada paso, mi psicóloga me enseñó un truco que llevo usando años. Lo tengo aquí gratis, sin trampa y sin email: El método.
Sigue leyendo
No di un salto de fe di un salto con hoja de cálculo
Antes de dejar tu empleo, abre una hoja de cálculo con 3 escenarios. Si el peor no te mata, ya tienes tu respuesta. Así se decide de verdad.
Facturas 5.000 al mes y tienes 200 en la cuenta: nadie te contó esta parte
Facturar 5.000 € y tener 200 en la cuenta es más normal de lo que crees. Nadie te enseñó la diferencia entre facturar y ganar.
Tres días perfeccionando Notion y cero minutos vendiendo
Monté un sistema Notion con dashboards, automatizaciones y gráficas. Tres días después tenía 0 propuestas enviadas y 0 ventas.
Tu carrera anterior no fue un fracaso, fue un máster que aún no has usado
Crees que cambiaste de profesión y perdiste el tiempo. Pero cada trabajo raro, cada etapa intermedia, cada desvío acumuló herramientas que aún no sabes dónde vas a usar.