¿Es TDAH o es la tiroides? Los síntomas que engañan hasta a tu médico
Cansancio, falta de concentración, cambios de humor. Tu médico dice tiroides, tú sospechas TDAH. Lo peor: los dos podéis tener razón.
Cansancio, falta de concentración, problemas de memoria, cambios de humor.
Tu médico dice tiroides. Tú sospechas TDAH. Y lo peor: los dos podéis tener razón.
Porque la tiroides y el TDAH comparten tantos síntomas que hasta un profesional con experiencia puede confundirlos. Y lo digo con conocimiento de causa, porque antes de mi diagnóstico de TDAH pasé por un "a ver, vamos a mirarte la tiroides" que retrasó todo varios meses.
¿Qué tiene que ver la tiroides con el TDAH?
La tiroides es una glándula con forma de mariposa que tienes en el cuello y que regula básicamente todo: energía, metabolismo, temperatura corporal, estado de ánimo, concentración. Cuando funciona mal (hipotiroidismo si va lenta, hipertiroidismo si va acelerada), tu cuerpo entero se desajusta.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque los síntomas de una tiroides que va mal se parecen sospechosamente a los del TDAH.
Mira:
- Dificultad para concentrarte. Tiroides. También TDAH.
- Cansancio que no se quita ni durmiendo 10 horas. Tiroides. También TDAH.
- Problemas de memoria. "Vine a la cocina y no sé a qué". Tiroides. También TDAH.
- Cambios de humor sin motivo aparente. Tiroides. También TDAH.
- Niebla mental, como si pensaras a través de algodón. Tiroides. También TDAH.
- Inquietud, sensación de que no puedes estar quieto. Hipertiroidismo. También TDAH.
¿Ves el problema? Es como intentar adivinar si alguien está enfadado o tiene hambre solo por la cara que pone. A veces la cara es la misma.
¿Cómo se distingue el TDAH de un problema de tiroides?
Aquí va la clave. Porque sí, se parecen, pero no son lo mismo. Y si prestas atención, hay diferencias importantes.
La tiroides tiene un antes y un después. Si tu tiroides empieza a fallar, los síntomas aparecen en un momento concreto de tu vida. Antes te concentrabas bien, ahora no. Antes tenías energía, ahora arrastras los pies. Hay un cambio. Un punto de inflexión.
El TDAH, en cambio, lleva contigo toda la vida. No apareció un martes de noviembre. Siempre has sido el que pierde las llaves, el que empieza mil cosas y no termina ninguna, el que en el cole "podría dar más de sí". Siempre.
La tiroides responde a una analítica. Un análisis de sangre con TSH, T3 y T4 te dice en 48 horas si tu tiroides funciona bien o no. Es objetivo. Es un número. No hay debate.
El TDAH no sale en una analítica. No hay marcador en sangre, no hay prueba de imagen. Se diagnostica con entrevistas, cuestionarios, historia clínica. Es más complejo y más subjetivo, lo que explica por qué tanta gente pasa años sin diagnóstico.
La tiroides mejora con medicación hormonal. Si es hipotiroidismo, te dan levotiroxina y en unas semanas notas la diferencia. Si la niebla mental se disipa con esa pastilla, probablemente era la tiroides.
Si después de regular la tiroides sigues sin poder concentrarte, sigues perdiendo cosas, sigues con la cabeza en siete sitios a la vez... entonces hay algo más. Y ese algo más puede ser TDAH.
¿Puedes tener las dos cosas a la vez?
Sí. Y no es raro.
Hay estudios que sugieren que las personas con TDAH tienen mayor prevalencia de problemas tiroideos. No está claro si hay una relación directa o si son dos condiciones que simplemente coinciden más de lo esperado. Pero el caso es que tener las dos a la vez es perfectamente posible.
Y ahí es donde la cosa se complica. Porque si tienes hipotiroidismo y TDAH, tratar solo la tiroides mejora algunos síntomas pero no todos. Sigues disperso. Sigues olvidando citas. Sigues empezando libros que no terminas. Y piensas "pero si ya me estoy medicando, ¿por qué sigo así?".
Porque la levotiroxina no arregla un cerebro que funciona con noradrenalina y dopamina, no con fuerza de voluntad. Arregla la tiroides. Que es importante. Pero no es todo.
Es como arreglar el motor de un coche que además tiene las ruedas pinchadas. El motor ahora funciona, genial. Pero no vas a ningún lado hasta que arregles las ruedas también.
Lo que tu médico debería hacer (y muchas veces no hace)
Lo ideal es esto: si vas al médico con cansancio crónico, falta de concentración y problemas de memoria, lo primero que debería hacer es pedirte una analítica completa. Tiroides incluida. Descartar lo orgánico antes de explorar lo neurológico.
Y aquí viene el problema. Muchas veces se queda ahí. Sale la tiroides alterada, se trata, y nadie mira más allá. O sale la tiroides bien, y te dicen que es estrés. O ansiedad. O que duermas más.
Porque el TDAH en adultos sigue siendo el gran olvidado en consulta
Y mientras tanto, tú sigues compensando. Listas, alarmas, post-its, repetirte las cosas tres veces. Funciona. Más o menos. Hasta que deja de funcionar.
Entonces, ¿qué hago?
Primero: pide esa analítica. En serio. TSH, T3 libre, T4 libre. Es un análisis de sangre básico, tu médico de cabecera te lo puede pedir sin problema. Si sale alterada, trátala. La tiroides es importante y tiene solución directa.
Segundo: si después de regular la tiroides (o si la tiroides estaba bien desde el principio) sigues con los mismos síntomas de toda la vida, no lo dejes ahí. Explora el TDAH. Habla con alguien que sepa de esto. Un psiquiatra o un neuropsicólogo que entienda que TDAH y otras condiciones pueden coexistir sin que una anule a la otra.
No te quedes con el primer diagnóstico que te den si sientes que no explica todo lo que te pasa. Tu instinto cuenta. No sustituye a un profesional, pero cuenta.
Y tercero: no te autodiagnostiques con un post de blog. Ni con este ni con ninguno. Pero si algo de lo que has leído te ha hecho decir "hostia, esto soy yo", úsalo como punto de partida. No como destino.
Tu cerebro no está roto. Puede que simplemente necesite que lo miren con las gafas correctas.
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