Calor y medicación TDAH: el verano que tu pastilla no esperaba
38 grados, tu Elvanse sudando en el bolsillo. El calor afecta a la medicación TDAH más de lo que crees. Qué pasa y qué hacer.
38 grados a la sombra. Llevas el Elvanse en el bolsillo del pantalón desde las 8 de la mañana porque se te olvidó tomártelo en casa. A las 11 lo sacas, lo miras, y piensas "¿esto sigue funcionando o se ha convertido en un caramelo caro?".
No te culpo. Porque nadie te avisa de esto.
Tu psiquiatra te explica la dosis, los horarios, los efectos secundarios. Pero nadie te sienta y te dice "oye, que en julio tu medicación puede ir peor, y no es cosa tuya".
¿El calor puede afectar a la medicación del TDAH?
Sí. Y no es magia chamánica ni conspiraciones de verano. Es química y biología básica.
Hay dos niveles: lo que le pasa a la pastilla antes de que te la tomes, y lo que le pasa a tu cuerpo después de tomártela.
La primera parte es pura logística. Los medicamentos estimulantes, tanto el metilfenidato como la lisdexanfetamina, tienen un rango de conservación. Normalmente entre 15 y 30 grados. No 38. No el salpicadero de tu coche a pleno sol en agosto. No la mochila que llevas a la playa.
Cuando un medicamento supera su rango de temperatura, la estructura del principio activo puede degradarse. No explota. No se vuelve tóxico. Simplemente pierde eficacia. Es como dejar una Coca-Cola abierta al sol: no te va a envenenar, pero ya no sabe a nada.
Y aquí viene lo incómodo. Tú no puedes ver esa degradación. La pastilla tiene el mismo aspecto. El mismo peso. El mismo color. Pero puede que el efecto sea un 70% de lo que debería ser. O un 50%. Y como con TDAH ya estás acostumbrado a que "hoy la medicación no me hace mucho", ni lo cuestionas.
¿Qué le pasa a tu cuerpo con el calor?
La segunda parte es lo que ocurre dentro de ti.
Con el calor tu cuerpo suda más. Obvio. Pero al sudar pierdes líquidos y electrolitos. Y los estimulantes ya de por sí tienen un efecto deshidratante. Es uno de los efectos secundarios de la medicación TDAH que todo el mundo subestima: la boca seca, la sed constante, las micciones frecuentes.
Ahora suma 35 grados a eso.
Tu cuerpo está perdiendo agua por dos frentes: el calor y la medicación. Y un cuerpo deshidratado absorbe peor los fármacos, los metaboliza más rápido y los elimina antes. Resultado: la misma dosis dura menos horas y pega con menos intensidad.
No es que tu TDAH empeore en verano por arte de magia. Es que la herramienta que usas para gestionarlo funciona peor cuando tu cuerpo está en modo supervivencia térmica.
Y encima, el calor por sí solo ya amplifica los síntomas del TDAH. Menos sueño, más irritabilidad, peor regulación emocional. Es el combo perfecto: peor medicación + peor cerebro. Julio siendo julio.
¿Qué puedes hacer sin volverte loco?
No voy a pedirte que te mudes a Islandia. Pero hay cosas que puedes hacer sin complicarte demasiado.
Guarda la medicación en casa. En un cajón, a temperatura ambiente, lejos de ventanas y radiadores. Si necesitas llevártela, usa una bolsa térmica pequeña. Las que venden para insulina funcionan perfectamente. Cuesta 5 euros y te evita el problema de raíz.
Bebe más agua de lo normal. Sé que suena a consejo de madre. Y lo es. Pero es que funciona. Si normalmente bebes poco (y con estimulantes muchos bebemos poco), en verano tienes que forzarte. No esperes a tener sed. Cuando tienes sed ya llevas rato deshidratado.
Habla con tu psiquiatra. No te autoajustes la dosis. Pero sí cuéntale que en verano notas menos efecto. Algunos profesionales ajustan ligeramente la pauta en meses calurosos. Otros recomiendan cambiar el horario de toma. Pero eso lo decide un profesional, no un post de blog.
Vigila los picos de calor. Si sabes que mañana van a hacer 40 grados y tienes un día de trabajo importante, planifica. Tómate la medicación pronto, hidrátate antes de salir, y no dejes la caja en el coche. Parece sentido común. Pero el sentido común y el TDAH no siempre se llevan bien.
El verano no es tu enemigo (pero tampoco es tu aliado)
Lo más frustrante de esto es la invisibilidad. Nadie ve que tu medicación funciona peor. Ni tu jefe, ni tu pareja, ni tú mismo a veces. Solo notas que estás más disperso, más cansado, más irritable. Y tu cerebro, experto en culparte, te dice "es que no te esfuerzas lo suficiente".
No. Es que hace 38 grados y llevas la medicación en el bolsillo desde las 8.
Entender esto no resuelve el calor. Pero te quita la culpa. Y quitarte la culpa, cuando tienes TDAH, vale más que cualquier ajuste de dosis.
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