Chequeos médicos pendientes: cuando el TDAH te impide cuidar tu salud

Tienes una analítica pendiente desde hace meses y no es pereza. Es parálisis ejecutiva. Por qué el TDAH sabotea tu salud y cómo romper el ciclo.

Tengo una analítica de sangre pendiente desde hace... no sé cuánto.

Y el problema no es que no quiera hacérmela. Es que cada vez que recuerdo que tengo que pedir cita, estoy haciendo otra cosa. Y cuando dejo de hacer la otra cosa, ya no me acuerdo. Hasta que me vuelvo a acordar tres días después en la ducha, donde no puedo hacer nada al respecto salvo prometer que "esta tarde lo hago seguro".

Esta tarde nunca llega.

Llevas meses, quizá años, con una lista invisible de cosas de salud que deberías haber hecho ya. La revisión del dentista. Esa mancha que te quieres mirar. Los análisis que te pidió el médico la última vez que fuiste, que fue hace tanto que probablemente ya tengas que volver a pedir cita desde cero.

Y no es que no te importe tu salud. Es que tu cerebro ha decidido que pedir una cita médica tiene la misma dificultad cognitiva que presentar la declaración de la renta.

¿Por qué algo tan simple se convierte en imposible?

Porque no es simple. No para tu cerebro.

Pedir una cita médica parece un paso. Pero para un cerebro con TDAH son diez. Recordar que tienes que hacerlo. Buscar el número del centro de salud. Llamar. Esperar en la cola telefónica. Elegir fecha y hora. Apuntarlo en algún sitio. Recordar que lo apuntaste. Recordar dónde lo apuntaste. Llegar el día correcto a la hora correcta. Y no olvidar llevar la tarjeta sanitaria.

Son diez microdecisiones encadenadas. Y tu cerebro, que ya tiene 47 tareas pendientes compitiendo por atención, mira esa cadena de pasos y hace lo que hace siempre: posponer.

No por pereza. Por parálisis ejecutiva.

La diferencia es importante. La pereza es no querer hacer algo. La parálisis ejecutiva es querer hacerlo, saber que es importante, sentir incluso ansiedad por no hacerlo, y aun así no poder empezar. Es como tener el coche en punto muerto con el motor rugiendo. Hay ruido, hay energía, pero no avanzas.

El círculo vicioso de la salud aplazada

Aquí es donde la cosa se pone fea.

Porque no es solo una cita. Son todas las citas. Es la analítica que lleva seis meses esperando, la revisión de la vista que pospones desde el año pasado, el dentista que no has vuelto a pisar desde la pandemia, y esa molestia que llevas semanas notando pero que prefieres ignorar porque si pides cita tienes que llamar y si llamas tienes que hablar con alguien y si hablas con alguien tienes que elegir un día y si eliges un día tienes que recordarlo y tu cerebro ya se ha cansado solo de leer esta frase.

Se acumulan. Como la ropa sin doblar, como los correos sin contestar, como todo lo que no es urgente hasta que lo es.

Y lo peor es la culpa. Porque sabes que deberías cuidarte. Sabes que es importante. Sabes que eres un adulto y que los adultos van al médico. Y cada mes que pasa sin hacerlo, la culpa crece. Y la culpa hace que pensar en el tema sea más desagradable. Y cuanto más desagradable es pensarlo, más lo evitas. Y cuanto más lo evitas, más culpa sientes.

Es un bucle perfecto. Diseñado por tu cerebro para mantenerte exactamente donde estás: sin ir al médico y sintiéndote fatal por ello.

¿Y si no es solo dejadez?

Cuando le cuentas a alguien que llevas meses sin hacerte unos análisis, la reacción suele ser la misma. "Pero si es llamar y ya está." "Es que hay que priorizarse." "La salud es lo primero."

Genial. Gracias. No se me había ocurrido.

Es como decirle a alguien con miopía que mire más fuerte. El problema no es la prioridad. La prioridad está clarísima. El problema es que el sistema que conecta "quiero hacer esto" con "estoy haciendo esto" tiene un cable suelto.

Y ese cable suelto tiene nombre: función ejecutiva. La capacidad de planificar, iniciar y completar tareas. La que en un cerebro neurotípico funciona más o menos en automático. La que en un cerebro con TDAH funciona cuando le da la gana, si le da la gana, y a veces ni así.

No es que no quieras ir al médico. Es que la distancia entre querer ir y estar sentado en la sala de espera es un abismo que tu cerebro no sabe cruzar sin ayuda.

Cómo romper el ciclo (sin fuerza de voluntad heroica)

No te voy a decir que te motives. La motivación con TDAH es como el wifi en un pueblo: aparece cuando quiere y se va sin avisar. Lo que funciona son los atajos. Reducir pasos hasta que tu cerebro no tenga excusa.

Cita online si existe la opción. Muchos centros ya permiten pedir cita por app o por web. Cero llamadas. Cero colas telefónicas. Tres clics y está hecho. Si tu cerebro te recuerda a las 11 de la noche que tienes que pedir cita, a las 11 de la noche puedes hacerlo. No hay que esperar a horario de secretaría.

Hazlo cuando te acuerdes, no cuando toque. Si te acuerdas ahora, para lo que estés haciendo y hazlo ahora. Sí, ahora. No después. No "cuando termine esto". Ahora. Tu cerebro te ha dado una ventana de dos minutos en la que el pensamiento "tengo que pedir cita" y la capacidad de actuar coinciden. Eso no pasa a menudo. Aprovéchalo.

Pon una alarma con contexto. No pongas una alarma que diga "médico". Pon una que diga "LLAMA AL 976 XXX XXX Y PIDE ANALÍTICA DE SANGRE". Todo el contexto que necesitas para actuar sin tener que pensar.

Vincula la cita a algo que ya hagas. Si vas a salir de casa, pide la cita del médico que está de camino. Si estás en el móvil perdiendo el tiempo, abre la app de citas antes de abrir Instagram. Enganchar una tarea nueva a un hábito que ya existe es la única forma de que tu cerebro no la filtre como "ya lo haré luego".

Y la más importante de todas: perdónate por el retraso. No sirve de nada machacarte por los meses que llevas sin ir. Lo que sirve es ir ahora. Da igual que la analítica tenga seis meses de retraso. Seis meses y un día es peor que seis meses. Hoy es el mejor día para dejar de acumular.

Tu salud no es menos importante porque tu cerebro la trate así

El TDAH tiene una forma muy particular de gestionar las prioridades. Si algo no es urgente ahora mismo, no existe. Y la salud preventiva es exactamente eso: importante pero no urgente. Hasta que lo es.

No es que seas un desastre. No es que no te importe. Es que tu cerebro procesa la urgencia de una forma distinta, y la higiene y el autocuidado con TDAH son batallas que la mayoría de la gente no entiende porque para ellos son automáticas.

Para ti no lo son. Y está bien. Pero merece la pena encontrar tus propios atajos. Porque las citas médicas olvidadas no son un fallo de carácter. Son un síntoma más de un cerebro que necesita sistemas, no sermones.

La analítica puede esperar un día más. Pero solo uno. Pide la cita hoy. Y si no puedes hoy, pon una alarma para mañana a las 10. Con el número de teléfono incluido.

Tu cerebro no va a cambiar. Pero tus sistemas sí pueden.

Si llevas meses aplazando cosas de salud y siempre pensaste que era dejadez, quizá no lo es. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero es un buen punto de partida para entender por qué tu cerebro funciona así. 10 minutos.

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