El TDAH en mujeres llega 20 años tarde y eso es un escándalo
El TDAH se estudió con niños hiperactivos. Las mujeres llegan al diagnóstico 10-20 años después. Esto no es mala suerte, es un fallo del sistema.
Me escriben mujeres de 35, 40, 45 años que acaban de descubrir que lo que les pasa tiene nombre.
Llevan décadas sintiéndose raras. Desorganizadas. Ansiosas. Agotadas de una forma que no pueden explicar. Han ido a terapia. Les han recetado ansiolíticos. Les han dicho que son demasiado sensibles, que se exigen mucho, que necesitan relajarse.
Y un día, por casualidad, leen algo sobre TDAH en adultos y piensan: un momento, esto soy yo.
Eso no debería pasar a los 40 años. Eso es un escándalo.
¿Por qué las mujeres tardan tanto en ser diagnosticadas?
Por una razón que parece sacada de otro siglo pero es la realidad: el TDAH se investigó casi exclusivamente con niños varones hiperactivos.
El niño que no para quieto. El que interrumpe en clase. El que se sube a la mesa del profesor. Ese fue el modelo. Los criterios diagnósticos se crearon con él en mente. Las escalas se validaron con él. Los profesionales se formaron mirándolo a él.
Y las niñas que no encajaban en ese molde, las que no eran hiperactivas sino inatentas, las que no montaban follón sino que se quedaban mirando por la ventana, esas simplemente no existían en los estudios.
No es que las mujeres no tuvieran TDAH. Es que nadie estaba mirando donde había que mirar.
El TDAH inatento: el que no hace ruido
Hay distintas presentaciones del TDAH. La hiperactiva es la que todo el mundo conoce. Es la que sale en las películas, la que los profesores detectan, la que llama la atención.
Pero el TDAH inatento es silencioso. No molesta a nadie. No interrumpe. No se mueve de la silla.
Lo que hace es perderse dentro de su propia cabeza. No terminar lo que empieza. Olvidar citas, fechas, conversaciones enteras. Sentir que el día se escapa sin saber adónde. Llegar a la noche agotada sin haber hecho la mitad de lo que quería hacer.
Y como no hace ruido, nadie lo ve.
Las mujeres con TDAH inatento suelen ser buenas estudiantes. Compensan. Trabajan el doble para sacar los mismos resultados. Desarrollan estrategias invisibles para que nadie note que por dentro todo es caos. Y eso tiene un coste brutal.
El precio de compensar durante décadas
Cuando llevas años tapando agujeros sin saber por qué existen, el cuerpo pasa factura.
Ansiedad crónica. Porque vives en estado de alerta permanente intentando que nada se te escape.
Agotamiento. No el de "estoy cansada porque he trabajado mucho". El de "estoy cansada de fingir que todo está bajo control".
Depresión. Porque cuando te esfuerzas el triple y los resultados no llegan, la conclusión que saca tu cerebro es que el problema eres tú. Y no lo eres.
El problema es que nadie te ha dicho que tu cerebro funciona diferente. Que no es falta de voluntad, ni pereza, ni que seas demasiado sensible. Que hay síntomas que no parecen TDAH hasta que alguien te los nombra.
A muchas mujeres les diagnostican ansiedad generalizada o depresión antes de que alguien piense en TDAH. No porque los profesionales sean malos. Sino porque los criterios con los que trabajan fueron diseñados para detectar algo que en muchas mujeres se manifiesta de forma completamente distinta.
Las hormonas, otro factor que nadie cuenta
El ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia. Todos afectan a los niveles de estrógeno, y el estrógeno interactúa directamente con la dopamina. La misma dopamina que en el TDAH ya anda justa de serie.
Hay mujeres que notan que una semana al mes su TDAH se dispara. Que durante el embarazo mejoran. Que en la perimenopausia todo se descontrola de golpe y piensan que se están volviendo locas.
No se están volviendo locas. Es neurobiología. Pero como casi nadie investiga la intersección entre TDAH y hormonas femeninas, muchas pasan por ese proceso sin una sola explicación.
Esto no es un problema individual, es un fallo del sistema
Cuando una mujer llega a los 40 años y descubre que tiene TDAH, no ha fallado ella. Ha fallado el sistema que durante décadas usó un modelo incompleto para definir un trastorno que afecta a ambos sexos.
Han fallado los colegios que solo miraban al niño que no paraba quieto. Han fallado los profesionales que descartaban TDAH porque la paciente sacaba buenas notas. Ha fallado la investigación que durante años excluyó a las mujeres de los estudios.
Y está fallando ahora mismo cada vez que alguien dice "el TDAH está de moda" cuando lo que está pasando es que por fin se están diagnosticando personas que deberían haberse diagnosticado hace veinte años.
No está de moda. Está llegando tarde.
¿Y ahora qué?
Si eres mujer y te has visto reflejada en algo de lo que has leído, no necesitas que yo te diga lo que sientes. Ya lo sabes. Lo llevas sabiendo mucho tiempo.
Lo que necesitas es ponerle nombre. Porque cuando algo tiene nombre, deja de ser "soy rara" y empieza a ser "mi cerebro funciona así, y ahora puedo trabajar con ello en vez de contra ello".
Un diagnóstico tardío no es un diagnóstico peor. Es un diagnóstico que te explica treinta años de tu vida en una frase. Y eso, aunque duela, también libera.
Los tests de internet no suelen servir de mucho
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