Hay días que no siento nada: el vacío emocional que nadie asocia con el TDAH
No es tristeza. No es enfado. Es no sentir nada. Un vacío emocional que nadie te dijo que venía con el TDAH.
Hay días que no sientes nada.
Ni bien ni mal. Ni triste ni contento. Solo vacío. Como si alguien hubiera bajado el volumen de todo lo que pasa dentro de ti hasta dejarlo en cero. Y nadie te dijo que eso también era TDAH.
Porque cuando te hablan de TDAH, te hablan de velocidad. De impulsividad. De cerebros que van a mil por hora y que saltan de una cosa a otra sin freno. Te pintan un cuadro de intensidad constante, de emociones al máximo volumen, de sentirlo todo demasiado fuerte.
Y tú estás ahí. Sentado. Sin sentir absolutamente nada. Mirando la pared como si fuera la programación más interesante de la tele.
¿Por qué hay días que no siento absolutamente nada?
Tu cerebro funciona con dopamina. Y la dopamina no es solo la hormona de "qué bien me siento". Es la que regula la motivación, la emoción, el interés, la capacidad de conectar con lo que te rodea. Cuando tu cerebro no produce suficiente o no la gestiona bien, no solo pierdes concentración. Pierdes la capacidad de sentir las cosas con la intensidad que deberías.
Imagina que tus emociones son una radio. Lo normal es escuchar la música a un volumen decente. Con TDAH, esa radio tiene dos modos: o a tope, que te revientan los altavoces, o en silencio total. No hay término medio. No hay volumen 4.
Los días de silencio no son paz. Son vacío.
No estás tranquilo. No estás descansando. Estás desconectado. Y lo peor es que lo sabes. Ves que la gente a tu alrededor ríe, se enfada, se emociona con cosas, y tú piensas "debería sentir algo aquí" pero no sale nada. Como intentar llorar con los ojos secos.
¿Es vacío emocional o es depresión?
Buena pregunta. Porque se parecen bastante.
La depresión y el TDAH se solapan mucho más de lo que la gente cree. Pero hay una diferencia clave que a mí me ayudó a entenderlo.
La depresión es un estado más o menos constante. Una nube que no se va. Te levantas mal, sigues mal, te acuestas mal. Días, semanas, meses.
El vacío emocional del TDAH va y viene. Hoy no sientes nada. Mañana te emocionas como un crío con un helado. Pasado estás llorando porque un perro miró a su dueño en un vídeo de Instagram. No hay lógica. No hay patrón predecible. Solo un cerebro que cambia de modo sin pedirte permiso.
Si tus días de vacío aparecen y desaparecen sin motivo claro, si se alternan con momentos de sentirlo todo al máximo, probablemente estás viendo la desregulación emocional del TDAH en acción. No es que no tengas emociones. Es que tu cerebro no sabe regularlas.
¿Por qué nadie habla de esto?
Porque el vacío emocional no es espectacular.
El TDAH hiperactivo se ve. El niño que no para quieto, el adulto que habla sin parar, el que interrumpe en las reuniones. Eso es visible. Eso se diagnostica.
El adulto que está sentado en el sofá sin sentir nada, mirando el techo, sin energía para levantarse pero sin tristeza que justifique quedarse quieto, ese no llama la atención de nadie. Ni siquiera la suya propia.
Y cuando le preguntas cómo estás, dice "bien". Porque no sabe cómo explicar que no está ni bien ni mal. Que simplemente no está.
Lo que pasa dentro cuando parece que no pasa nada
Tu cerebro, cuando no tiene suficiente dopamina, entra en modo ahorro de energía. Como un portátil al 5% de batería. Apaga lo que considera no esencial. Y adivina qué considera no esencial cuando no hay combustible: las emociones.
No es que no las tengas. Es que están ahí debajo, enterradas bajo una capa de "ahora mismo no tengo recursos para procesarte". Tu cerebro prioriza mantenerte vivo y funcionando por encima de hacerte sentir cosas.
Por eso muchas veces el vacío viene después de días intensos. Después de una semana de sentirlo todo a lo bestia, de hiperfocus y de subidones de dopamina, tu cerebro se queda seco. Vacío. Sin gasolina. Y lo único que queda es esa sensación de nada que te hace pensar que algo va muy mal contigo.
No va mal contigo. Tu cerebro se ha quedado sin pilas.
¿Se puede hacer algo con el vacío?
No te voy a decir que hagas yoga. Ni que medites. Ni que escribas un diario de gratitud. Si estás en modo vacío, esas cosas suenan tan apetecibles como lamer una farola en enero.
Lo que sí puedo decirte es lo que a mí me funciona:
Primero, identificarlo. Ponerle nombre. "Hoy estoy en modo vacío." Solo eso ya cambia algo. Dejas de pelearte con la nada y empiezas a entender que es temporal.
Segundo, no forzarte a sentir. No pongas música triste para llorar. No busques estímulos fuertes para despertar algo. Tu cerebro necesita descanso real, no estimulación disfrazada de descanso.
Tercero, movimiento pequeño. No te estoy diciendo que vayas al gimnasio. Te estoy diciendo que te levantes del sofá, que camines hasta la cocina, que te hagas algo caliente. Movimiento mínimo. Tu cerebro necesita un empujoncito, no un latigazo.
Y cuarto, recordar que mañana no será igual. El vacío del TDAH es cíclico. Viene y se va. No es permanente aunque se sienta eterno.
Esto no significa que estés roto
El vacío emocional no es un defecto. Es una consecuencia de cómo funciona tu cerebro. Un cerebro que a veces va a mil y a veces se apaga. Que no tiene regulador intermedio. Que lleva toda la vida haciendo lo que puede con las herramientas que tiene.
No estás roto. Estás desregulado. Y eso tiene solución. No mágica, no instantánea, pero tiene solución.
Lo primero es entender qué te pasa. Lo segundo es dejar de culparte por ello. Y lo tercero es buscar ayuda si sientes que esto te afecta más de lo que puedes gestionar solo.
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