Trabajar en un call center con TDAH: 8 horas al teléfono sin guion mental
Cada llamada es distinta y tu cerebro no tiene guion. Ansiedad telefónica, agotamiento social y TDAH en un call center.
Cada llamada es un mundo nuevo. Cada cliente quiere algo distinto. Y tu cerebro no tiene guion para esto.
No hablo del guion que te da la empresa. Ese lo tienes en la pantalla, negro sobre blanco, con sus frases hechas y sus pausas marcadas. Hablo del otro guion. El interno. El que te dice qué tono usar, cuándo callar, cómo reaccionar cuando alguien te grita sin que se te note en la voz. Ese guion que la mayoría de gente tiene instalado de serie y que tu cerebro con TDAH nunca descargó.
Porque sí, ya escribí sobre lo que supone repetir el mismo guion 200 veces al día con TDAH. La monotonía, el bucle infinito, el cerebro buscando estímulo donde no lo hay. Pero hay otro lado del call center que nadie cuenta. El lado de las llamadas que no son iguales. El cliente enfadado. El que llora. El que no sabe explicar lo que quiere. El que te insulta y espera que le soluciones la vida.
Y tú ahí. Con tu cerebro intentando procesarlo todo en tiempo real. Sin guion.
¿Por qué el teléfono es el peor enemigo de un cerebro con TDAH?
Porque el teléfono te quita todas las muletas que usas sin darte cuenta.
Piénsalo. En una conversación cara a cara tienes contexto visual. Ves la cara del otro. Lees sus gestos. Sabes si está bromeando, si está a punto de enfadarse, si no ha entendido nada de lo que le has dicho. Tu cerebro usa todo eso para compensar lo que le falta.
En el teléfono no tienes nada de eso. Solo voz. Y tu cerebro TDAH, que ya de por sí va regular leyendo señales sociales, ahora tiene que interpretar todo a través de un canal de audio comprimido. Es como intentar conducir de noche, con lluvia, y con un solo faro. Puedes, pero el esfuerzo es brutal.
Y encima cada llamada es una conversación nueva. Un contexto nuevo. Un problema nuevo. Un tono emocional distinto. Tu cerebro no tiene tiempo de ajustarse antes de que la siguiente llamada entre. Es como cambiar de nivel en un videojuego cada 3 minutos sin que te dejen leer las instrucciones.
¿Qué es exactamente la ansiedad telefónica?
Esa sensación que tienes antes de descolgar. El corazón que se acelera un poco. La voz interior que dice "¿y si no sé qué decir?". El momento en que suena el tono de llamada entrante y tu estómago se aprieta sin que sepas por qué.
Mucha gente tiene algo de ansiedad telefónica. Pero con TDAH se multiplica.
Porque no es solo "no me gustan las llamadas". Es que tu cerebro tarda más en procesar lenguaje en tiempo real. Es que tu memoria de trabajo se satura más rápido. Es que mientras el cliente te explica su problema, tú ya has perdido el hilo dos veces y estás intentando reconstruir lo que ha dicho mientras sigues escuchando lo que dice ahora.
Y cuando pierdes el hilo, entra el pánico. "¿Qué acaba de decir? ¿Le pido que repita? ¿Cuántas veces le he pedido ya que repita? ¿Va a pensar que no le escucho? ¿Va a pedir hablar con un supervisor?".
Todo eso en 2 segundos. Mientras sonríes con la voz.
Es parecido a lo que pasa en atención al cliente con TDAH: el esfuerzo invisible de parecer que todo está bajo control cuando por dentro estás reconstruyendo la conversación en tiempo real.
¿Por qué tu cerebro se queda sin batería antes que el de los demás?
Porque cada llamada te cuesta el doble.
Un cerebro sin TDAH contesta una llamada, resuelve el problema, cuelga, y pasa a la siguiente. El gasto cognitivo es moderado. Repetible. Sostenible durante una jornada.
Tu cerebro con TDAH contesta una llamada, intenta concentrarse activamente (porque no se concentra solo), filtra el ruido de fondo manualmente (porque no lo filtra automático), gestiona la emoción del cliente sin tener buen regulador emocional propio, busca la información en la pantalla mientras intenta no perder el hilo de lo que le dicen, y todo esto simultáneamente, sin pausas, sin descanso entre procesos.
Es como si todo el mundo corriera los 100 metros lisos y a ti te hicieran correrlos con una mochila de 20 kilos. Llegas, pero llegas destrozado.
Y cuando multiplicas eso por 50, 80, 100 llamadas al día, lo que tienes al final de la jornada no es cansancio. Es vaciamiento. Llegas a casa y no puedes hablar. No porque no quieras. Porque tu cerebro ya ha procesado más interacciones sociales de las que estaba diseñado para aguantar en un mes.
Es lo que en hostelería con TDAH llaman "tener los pies destrozados". Solo que aquí lo destrozado no son los pies. Es el procesador.
¿Cómo sobrevives a 8 horas de teléfono sin guion mental?
No voy a decirte que medites entre llamada y llamada. Ni que respires profundo. Eso está bien para alguien cuyo cerebro obedece cuando le pides que se relaje. El tuyo probablemente no.
Lo que sí funciona son trucos tangibles. Cosas que puedes hacer ahora mismo, mañana, en tu siguiente turno.
Prepara respuestas plantilla para los momentos que te bloquean. "Perdone, ¿me repite eso último?" "Déjeme comprobarlo un momento". "Entiendo perfectamente lo que me dice". Frases comodín que puedes soltar en automático mientras tu cerebro se reorganiza. No es trampa. Es prótesis cognitiva. Tu cerebro necesita medio segundo extra y estas frases se lo dan.
Escribe mientras escuchas. No apuntes, escribe. Literalmente. La palabra clave de lo que dice el cliente. Si dice "me cobraron dos veces la factura de junio", tú escribes "doble cobro junio". Eso ancla tu atención. Le da a tu cerebro algo físico que hacer con la información. Sin eso, la información entra por un oído y sale por el otro. Con TDAH no es una forma de hablar, es una descripción literal.
Ten un reset físico entre llamadas. Un trago de agua. Ponerte de pie un segundo. Apretar los puños y soltarlos. Algo que le diga a tu sistema nervioso "esa interacción terminó, ahora viene otra". Tu cerebro necesita esa señal. Sin ella, las llamadas se funden unas con otras y tu capacidad de procesamiento se hunde.
Avisa a tu cuerpo antes de las llamadas difíciles. Si ves que la siguiente llamada es una reclamación, respira una vez, solo una, y di mentalmente "esta va a ser intensa". Parece tontería. Pero tu cerebro TDAH funciona mejor cuando sabe lo que viene. La sorpresa es lo que le desregula. El aviso, aunque sea interno, le da una milésima de preparación que marca la diferencia.
Esto no es falta de habilidades sociales
Es fácil confundirlo. Te cuesta el teléfono, te bloqueas en conversaciones, terminas agotado de interactuar con gente. Parece timidez. Parece falta de habilidad. Parece que "no sirves para esto".
No. Lo que pasa es que tu cerebro gasta el triple de recursos en algo que otros hacen de forma automática. No te falta habilidad. Te sobra gasto cognitivo. Es como tener un coche potente pero con un motor que consume cuatro veces más gasolina. El coche funciona. Pero la gasolinera está más cerca de lo que parece.
Y si llevas semanas, meses, años sintiéndote un desastre porque "todo el mundo puede con el teléfono menos yo", no es verdad. No todo el mundo puede. Y los que pueden no están haciéndolo con tu cerebro.
El problema no es que no sepas hablar por teléfono. El problema es que nadie te ha explicado que tu cerebro procesa las llamadas de forma diferente. Y que eso tiene nombre, tiene explicación, y tiene estrategias que funcionan.
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