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Me obsesiono con algo, lo devoro y lo abandono: el ciclo eterno del TDAH

Un hobby nuevo, 200€ en equipo, tres semanas de pasión total y después nada. El ciclo obsesión-abandono del TDAH tiene explicación neurológica.

tdah

Un hobby nuevo, 200€ en equipo, tres semanas de obsesión total. Después, polvo. Literal. El equipo acumulando polvo encima de la estantería, al lado del otro equipo del hobby anterior, que también acumula polvo.

Mi casa parece un museo de entusiasmos muertos.

Tengo una guitarra eléctrica que toqué exactamente 19 días. Un kit de acuarelas que usé hasta que se me acabó el blanco. Una tabla de skateboard de cuando decidí que a los 30 iba a aprender a hacer un kickflip. Spoiler: no aprendí. Lo que sí aprendí es cómo se siente un codo contra el asfalto a las 11 de la noche un martes.

Y el patrón siempre es el mismo. Siempre.

Descubro algo. Me fascina. Leo todo lo que existe sobre el tema. Compro cosas. Me meto en foros. Veo tutoriales a las 3 de la mañana. Le cuento a todo el mundo lo increíble que es esto que he descubierto. Mis amigos ya ni me preguntan, directamente asienten y esperan.

Tres semanas después, nada. Cero. Como si nunca hubiera existido.

¿Por qué me obsesiono con algo y luego lo abandono?

Porque tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y la novedad es una de las fuentes de dopamina más potentes que existen.

Cuando descubres algo nuevo, tu cerebro dice "oh, esto es interesante, toma dopamina, toma más, sigue, sigue". Es como una primera cita perfecta. Todo brilla. Todo es emocionante. Cada descubrimiento dentro de ese hobby es un subidón.

Pero la novedad tiene fecha de caducidad.

Cuando ya sabes lo básico, cuando ya no hay sorpresas cada cinco minutos, cuando el aprendizaje pasa de "esto es la leche" a "esto requiere práctica repetitiva", tu cerebro se queda mirando y dice "vale, me aburro, ¿qué más hay?".

No es falta de voluntad. Es que tu cerebro busca novedad como quien busca oxígeno. La necesita. Y cuando la fuente se seca, va a buscar otra.

El ciclo no es un defecto de carácter. Es neurología. Tu sistema de recompensa funciona diferente al de la mayoría. La mayoría puede mantener la motivación aunque la tarea se vuelva rutinaria, porque su cerebro produce dopamina de forma más constante. El tuyo no. El tuyo la produce a ráfagas, a picos, como una montaña rusa.

Y las montañas rusas son muy divertidas durante la subida. Pero la bajada es la bajada.

¿Cuántos hobbies son demasiados hobbies?

La pregunta no es cuántos. La pregunta es si el patrón te genera sufrimiento.

Porque hay gente que cambia de hobby cada mes y está encantada. Lo disfruta. Lo asume. "Soy así, me gusta probar cosas, y cuando me canso paso a otra". Perfecto. Ningún problema.

El problema aparece cuando te sientes culpable. Cuando miras la guitarra y piensas "¿qué me pasa?". Cuando alguien te dice "es que nunca terminas nada" y sientes que tiene razón. Cuando empiezas diez cosas y no terminas ninguna y eso te come por dentro.

Ahí es cuando el ciclo deja de ser una curiosidad y se convierte en un lastre.

Porque no es solo hobbies. Es proyectos de trabajo que empiezas con una energía descomunal y abandonas en la semana cuatro. Es cursos online que compras, haces dos módulos y desaparecen de tu vida. Es ideas de negocio que a las 2 de la mañana son lo mejor del mundo y a los tres días ya ni te acuerdas del nombre que les pusiste.

¿Se puede romper el ciclo?

Sí y no. Depende de qué entiendas por "romper".

Si romper significa "voy a encontrar un hobby y mantenerlo para siempre como una persona normal", probablemente no. Tu cerebro no funciona así. Y forzarlo a funcionar así es como pedirle a un gato que se quede quieto. Puedes intentarlo, pero el gato va a hacer lo que le dé la gana.

Pero si romper significa "voy a entender cómo funciona mi cerebro y trabajar con él en lugar de contra él", entonces sí. Totalmente.

Hay cosas que funcionan.

La primera es dejar de comprar cosas en la fase de obsesión. Tu cerebro en fase "esto es lo mejor del mundo" no es de fiar para decisiones financieras. Regla personal: si quiero comprar algo para un hobby nuevo, espero 10 días. Si a los 10 días sigo interesado, compro. Spoiler: el 80% de las veces se me ha pasado.

La segunda es aceptar que la fase intensa no va a durar. No porque seas un desastre, sino porque así funciona tu neurología. Saber esto de antemano cambia todo. Ya no es un fracaso. Es el proceso.

La tercera es buscar hobbies que tengan novedad incorporada. Cosas que cambien, que evolucionen, que no sean siempre lo mismo. Por eso muchos con TDAH acaban en la programación, la música, los videojuegos, la cocina. Actividades donde cada proyecto es diferente al anterior. Donde siempre hay algo nuevo que aprender.

El duelo del "podría haber sido"

Lo que nadie te dice es que lo peor del ciclo no es abandonar.

Lo peor es el inventario mental de "podrías haber sido". Podrías haber sido guitarrista. Podrías haber sido acuarelista. Podrías haber sido bueno en skate. Podrías haber terminado ese curso, ese proyecto, ese libro.

Ese inventario pesa. Y mucho.

Pero es mentira. No podrías haber sido nada de eso. No con el cerebro que tienes y sin las herramientas para entenderlo. Es como culparte por no haber corrido una maratón cuando nadie te dijo que tenías una piedra en el zapato.

Lo que sí puedes hacer es mirar todo lo que has probado, todo lo que has explorado, todas las fases de obsesión que has tenido, y ver el mapa completo. Has cambiado de hobby catorce veces este año, sí. Pero también has aprendido catorce cosas distintas. Sabes un poco de guitarra, un poco de acuarela, un poco de skate. Tienes un cerebro que ha tocado más cosas en un año que la mayoría en diez.

Eso no es un defecto. Es un superpoder mal gestionado.

Y gestionarlo empieza por entender cómo funciona. Sin culpa. Sin compararte con la gente que lleva veinte años haciendo ganchillo todos los domingos. Tu cerebro no es así. Y no tiene por qué serlo.

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