Trabajar en un call center con TDAH: 8 horas repitiendo lo mismo sin volverte loco
8 horas al teléfono repitiendo el mismo guión con un cerebro que necesita novedad. Así es trabajar en un call center con TDAH.
8 horas al teléfono. El mismo guión. La misma frase. 200 veces. Con un cerebro que necesita novedad para funcionar.
Si alguna vez has trabajado en un call center con TDAH, sabes exactamente de qué hablo. Esa sensación de que tu cabeza se desconecta del cuerpo en la tercera llamada. De que estás diciendo "buenos días, le llamo de parte de..." mientras tu cerebro ya está pensando en qué vas a cenar, en un vídeo que viste ayer, en si deberías apuntarte a clases de cerámica.
Tu boca dice una cosa. Tu cabeza está en Saturno.
Y lo peor no es que te aburras. Lo peor es que el aburrimiento en un cerebro con TDAH no es simplemente "qué rollo". Es dolor. Es una especie de picor mental que no puedes rascarte. Una necesidad física de estímulo que no se satisface con "bueno, es tu trabajo, aguanta".
¿Cómo sobrevive un cerebro TDAH a 8 horas de llamadas repetitivas?
La respuesta corta: mal.
La respuesta larga: con trucos, con parches, y con un coste que nadie ve.
Un cerebro con TDAH funciona con dopamina. Si la tarea no genera dopamina, el cerebro se apaga. No es que no quieras hacerla. Es que tu sistema nervioso la rechaza como si fuera un órgano incompatible. Y repetir el mismo guión telefónico 200 veces al día es lo opuesto a dopamina. Es un agujero negro de estímulo.
Por eso muchos teleoperadores con TDAH desarrollan sus propios sistemas de supervivencia sin saber que lo están haciendo:
- Cambian una palabra del guión cada 10 llamadas, solo para sentir algo nuevo.
- Hacen garabatos compulsivos en una libreta mientras hablan.
- Se inventan pequeños juegos mentales: "voy a intentar cerrar esta llamada en menos de 3 minutos".
- Se mueven en la silla como si tuvieran un resorte en el culo.
No es falta de profesionalidad. Es tu cerebro negociando contigo para no colapsar.
¿Por qué el call center es especialmente difícil con TDAH?
Porque combina todas las cosas que peor lleva un cerebro TDAH en un solo puesto de trabajo.
Repetición extrema. El mismo guión, la misma estructura, el mismo flujo. Tu cerebro necesita novedad y le das un bucle infinito. Es como poner una canción en repeat durante 8 horas. A cualquiera le molestaría. A un cerebro TDAH le destroza.
Atención sostenida obligatoria. No puedes desconectar ni un segundo. Si pierdes el hilo de lo que dice el cliente, la has cagado. Y los errores por descuido en el trabajo con TDAH no son "despistes puntuales". Son tu cerebro haciendo exactamente lo que hace: buscar estímulo en otro sitio cuando el actual no le da nada.
Cero autonomía. No puedes decidir cómo hablar, cuándo tomarte un descanso, ni qué orden seguir. Todo está protocolizado. Y el TDAH necesita cierto grado de libertad para funcionar. Cuando le quitas toda la autonomía a un cerebro que no se regula bien, lo que consigues es un cortocircuito.
Métricas constantes. Tiempo medio de llamada, llamadas por hora, resolución en primera llamada. Todo se mide. Todo se evalúa. Y tú sabes que tu rendimiento fluctúa sin que puedas controlarlo. Hay días buenos. Hay días en los que no podrías concentrarte ni con un megáfono pegado a la oreja.
¿Y qué pasa cuando aguantas demasiado tiempo?
Pasa lo que pasa siempre que un cerebro TDAH lleva meses forzando algo que va contra su naturaleza: burnout.
Pero no el burnout "estoy cansado, necesito vacaciones". Sino el burnout de "me he vaciado por dentro intentando parecer normal en un trabajo que me destruye neurológicamente". Llegas a casa y no puedes hacer nada. Ni lo que te gusta. Te tumbas en el sofá y miras el techo. No es pereza. Es que tu cerebro ha gastado toda su energía fingiendo que podía con algo que no podía.
Mucha gente que ha trabajado en call centers con TDAH describe lo mismo: no era el trabajo en sí. Era el coste invisible de mantener la atención en algo que tu cerebro rechaza activamente durante 8 horas seguidas. Cada día. Sin pausa real.
Es como trabajar en hostelería con TDAH: otro entorno con sus propias trampas, pero al menos en hostelería hay movimiento, hay caos, hay estímulo variado. En un call center estás sentado, con cascos, repitiendo lo mismo. Es la versión más pura de "todo lo que tu cerebro odia".
¿Significa que no puedes trabajar en un call center si tienes TDAH?
No. Significa que si lo haces, necesitas saber en qué terreno te mueves.
Algunas cosas que ayudan:
Descansos micro. 30 segundos entre llamadas para moverte, mirar por la ventana, apretar una pelota antiestrés. Tu cerebro necesita resets constantes. No uno grande cada 2 horas. Muchos pequeños.
Estímulo paralelo. Un fidget spinner debajo de la mesa. Una goma elástica en la muñeca. Algo que le dé a tu cerebro un canal secundario de estímulo sin interferir con la llamada. Parece tontería. Funciona.
Variación donde puedas. Si te dejan elegir entre tipos de llamadas, campaña de ventas o atención al cliente, alterna. Si puedes cambiar de turno, hazlo. Cualquier novedad, por pequeña que sea, le da oxígeno a tu cerebro.
Objetivos propios. Conviértelo en un juego. "Hoy voy a conseguir 3 clientes contentos seguidos". "Voy a batir mi récord de resolución rápida". No es infantil. Es darle a tu cerebro la dopamina que la tarea por sí sola no genera.
Y lo más importante: si llevas meses y sientes que te estás rompiendo, no es debilidad. Es información. Tu cerebro te está diciendo algo. Y merece que le escuches.
Esto no es solo un "trabajo difícil"
Todo el mundo sabe que un call center es duro. Pero para alguien con TDAH no es simplemente duro. Es neurológicamente hostil. No es que te guste menos. Es que tu cerebro procesa la repetición de forma diferente. Lo que para otro es aburrido, para ti es insoportable. Y lo que para otro es un mal día, para ti puede ser una crisis de regulación emocional que no sabes explicar.
Así que si estás ahí, aguantando, pensando que eres vago, que no vales, que todo el mundo puede y tú no: no. Tu cerebro funciona diferente. Y el hecho de que sigas ahí, con tus trucos, con tus garabatos, con tu pelota antiestrés debajo de la mesa, demuestra más esfuerzo del que la mayoría se imagina.
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