Quedarte mirando la nada 20 minutos con TDAH: la desconexión sin aviso
Tu cerebro se desconecta sin avisar. Miras un punto fijo, pasan 20 minutos y no sabes dónde estabas. Así funciona el TDAH.
Estás en el sofá. Miras un punto fijo en la pared. No piensas en nada concreto. O piensas en todo a la vez. Pasan 20 minutos. Alguien te dice "¿estás bien?" y vuelves como si te hubieran despertado de un sueño que no recuerdas.
No estabas meditando. No estabas descansando. No estabas "en tu mundo interior reflexionando sobre la existencia". Estabas desconectado. Como un portátil que entra en suspensión sin que nadie toque la tapa.
Y lo peor no es que pase. Lo peor es que no te das cuenta de que está pasando hasta que alguien te saca de ahí.
¿Por qué tu cerebro se desconecta sin avisarte cuando tienes TDAH?
Porque tu cerebro necesita un nivel mínimo de estimulación para funcionar. Siempre. Es como un motor que necesita revoluciones constantes o se cala. Cuando el entorno no le da suficiente estímulo, cuando no hay nada nuevo, urgente o interesante, tu cerebro no se queda en "modo reposo tranquilo". Se apaga. Sin avisar. Sin pedir permiso. Sin dejar una nota en la nevera diciendo "me he ido, vuelvo en 20 minutos".
Esto tiene nombre técnico: la red neuronal por defecto. En cerebros neurotípicos, esa red se activa cuando no estás haciendo nada concreto y genera pensamientos tipo "qué voy a cenar" o "debería llamar a mi madre". Pensamientos suaves, organizados, de fondo.
En un cerebro con TDAH, esa red se activa de forma más caótica. En vez de pensamientos suaves, genera un ruido de fondo que no lleva a ningún sitio. O directamente, genera silencio. Un vacío donde no hay pensamiento concreto pero tampoco descanso real. Es como sintonizar un canal de televisión que no emite nada. Ves estática, pero no puedes cambiar de canal porque no te has enterado de que estás viendo estática.
Es lo mismo que pasa con el zapping mental: tu cerebro salta de un sitio a otro buscando algo que le enganche. La diferencia es que el zapping es la versión activa. Quedarte mirando la nada es la versión pasiva. Tu cerebro no encuentra nada que le enganche y en vez de seguir buscando, se rinde. Se queda en blanco.
No es pereza. Es infra-estimulación.
La gente que te ve así piensa que estás vago. O triste. O que "estás pasando de todo". Y tú no sabes qué contestar porque ni siquiera sabes dónde estabas hace un momento.
Lo que pasa es que tu cerebro tiene un umbral de estimulación más alto que la media. Necesita más input para arrancar. Y cuando no lo recibe, no se queda funcionando en segunda marcha como haría un cerebro neurotípico. Se desconecta. Se va. Te deja ahí sentado mirando la pared como si fuera la programación más interesante del mundo.
Y no es que tú elijas desconectarte. Nadie elige quedarse mirando una mancha de humedad durante un cuarto de hora. Es que tu cerebro decide por ti. Igual que decide por ti cuando te hiperfocalizas en algo que no importa, o cuando pierdes la noción del tiempo jugando al móvil. Tu cerebro tiene voluntad propia y a veces esa voluntad es "nos vamos, aquí no hay nada para nosotros".
Es una de las caras menos conocidas de la inercia con TDAH. Esa parálisis que no es cansancio, no es depresión, no es falta de interés. Es tu cerebro diciendo "no hay suficiente gasolina para moverme, así que me quedo aquí parado".
Lo que ven los demás vs. lo que pasa dentro
Desde fuera, pareces una persona sentada en el sofá mirando a la nada. Calmada. Quizá un poco ida. Nada grave.
Desde dentro, es una experiencia rara. Porque no es que estés pensando en algo profundo. No es que estés triste. No es que estés relajado. Es que no estás en ningún sitio. Es un limbo. Un paréntesis que se abre y no sabes cuándo se cierra.
Y cuando alguien te habla y "vuelves", hay un segundo de desorientación que es inconfundible. Ese parpadeo. Ese "¿qué? Ah, sí, perdona". Como si te hubieran teletransportado de vuelta a tu cuerpo.
Hay gente que lo confunde con estar distraído. Pero no es distracción. Cuando te distraes, tu atención se va a otro sitio. Aquí tu atención no se va a ningún sitio. Desaparece. Se evapora. Como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa pero sin la imagen congelada. Solo pantalla en negro.
¿Y qué puedes hacer cuando tu cerebro se va sin avisar?
No puedes evitar que pase. Eso hay que aceptarlo. Tu cerebro va a seguir desconectándose cuando no tenga suficiente estímulo. Es parte del paquete.
Lo que sí puedes hacer es reducir la frecuencia. Y el truco es ridículamente simple: dale algo a tu cerebro. Lo que sea. Música de fondo. Un podcast. Algo entre las manos. Un chicle. Una pelota antiestrés. Cualquier micro-estímulo que mantenga las revoluciones por encima del mínimo.
No necesitas estimulación salvaje. No necesitas que cada momento sea una montaña rusa. Solo necesitas un hilillo constante de input para que tu cerebro no entre en modo suspensión.
También ayuda saber que va a pasar. Porque cuando sabes que tu cerebro hace esto, dejas de asustarte cuando pasa. Dejas de pensar "¿qué me pasa?" y empiezas a pensar "ah, mi cerebro se ha ido otra vez, normal". La diferencia entre esos dos pensamientos es enorme. El primero genera ansiedad. El segundo genera aceptación.
Porque lo de quedarte mirando la nada tiene mucho que ver con el aburrimiento existencial con TDAH. Esa sensación de que nada te llena, nada te estimula, nada merece la pena. No es que seas una persona aburrida. Es que tu cerebro tiene un estándar de estimulación que el mundo real no siempre alcanza. Y cuando no lo alcanza, se va a la nada.
No eres raro. Tu cerebro tiene un interruptor sin botón.
Mirar la nada 20 minutos no es un fallo de carácter. No es falta de interés. No es depresión. Es tu cerebro gestionando la infra-estimulación de la única forma que sabe: desconectando.
Y la próxima vez que alguien te diga "¿estás bien?" después de pillarte mirando al infinito, puedes decirle que sí. Que estabas ahí. Que tu cerebro no, pero tú sí.
---
Si lo de quedarte mirando la nada te pasa más de lo que te gustaría admitir, quizá tu cerebro lleva tiempo intentando decirte algo. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para entender por qué tu cabeza se va de vacaciones sin pedirte permiso.
Sigue leyendo
Relación a distancia con TDAH: el olvido que no es desamor
Se te olvida llamar 3 días. Tu pareja cree que ya no le quieres. Tú ni te enteraste. Así funciona el TDAH en una relación a distancia.
Comprar materiales para un proyecto que nunca empezarás con TDAH
Con TDAH comprar los materiales ya se siente como hacer el proyecto. Tu cerebro confunde prepararse con hacer. Y tu cartera lo paga.
Ser fotógrafo con TDAH: disparar 2.000 fotos, editar 3
Disparas 2.000 fotos y editas 3. El shooting fue genial. La entrega lleva semanas. Así funciona un fotógrafo con TDAH.
Olvidar el nombre de alguien que te acaban de presentar: TDAH en estado puro
Te presentan a alguien, sonríes, asientes... y 3 segundos después no tienes ni idea de cómo se llama. No es mala educación. Es TDAH.