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TDAH y andropausia: cuando las hormonas amplifican lo difícil

A los 50 tu energía cae, la concentración falla y duermes peor. ¿Es el TDAH de siempre o la andropausia? Spoiler: pueden ser los dos.

tdah

Tienes 50 y pico. Tu energía ha caído. Te cuesta más concentrarte. Duermes peor.

¿Es el TDAH de siempre o es que tus hormonas han decidido jubilarse antes que tú?

Porque hay una etapa de la vida masculina de la que casi nadie habla. Se llama andropausia. Y si tienes TDAH, no es que venga a complicarte las cosas. Es que se sube encima de todo lo que ya era difícil y empieza a saltar.

¿Qué es la andropausia y por qué importa si tienes TDAH?

A partir de los 40-45, la testosterona empieza a bajar. Lentamente. Un 1-2% al año. No es un desplome como la menopausia. Es más bien un grifo que gotea. Al principio ni te enteras. Pero un día te levantas, miras tu lista de tareas, y tu cerebro dice "no, gracias, hoy no".

Fatiga. Niebla mental. Problemas de sueño. Irritabilidad. Menos motivación. Menos ganas de todo.

¿Te suena?

Claro que te suena. Porque eso es exactamente lo mismo que llevas experimentando con el TDAH desde que tienes uso de razón. Solo que ahora hay una capa nueva encima.

La testosterona no es solo "la hormona de los músculos y el gimnasio". Influye directamente en la dopamina. Sí, esa dopamina. La misma que tu cerebro con TDAH lleva toda la vida gestionando como puede. Cuando la testosterona baja, la producción de dopamina baja con ella. Y si ya ibas justo de dopamina, ahora vas en números rojos.

¿Cómo interactúan la andropausia y el TDAH?

Imagina que tu cerebro es un coche viejo pero funcional. Tiene sus manías. A veces se cala. Hace ruidos raros. Pero lo conoces, sabes cómo arrancarlo, sabes cuándo va a protestar. Llevas años conduciéndolo.

Ahora imagina que alguien le quita un 30% del combustible sin avisarte.

Eso es lo que hace la andropausia al TDAH. No crea problemas nuevos. Amplifica los que ya tenías.

  • La falta de concentración que compensabas con café y fuerza bruta ahora no se compensa con nada.
  • La memoria de trabajo que ya fallaba empieza a parecer un colador.
  • La regulación emocional que siempre fue frágil se vuelve papel mojado. Te enfadas más rápido. Te frustras antes. Y no entiendes por qué.
  • Lo básico que nunca fue básico para ti ahora parece directamente imposible.

Y lo peor es el diagnóstico. Porque un médico que no sepa de TDAH va a mirar tus síntomas, va a ver tu edad, y va a decir "es normal, son los años". O te va a mandar testosterona y punto. Sin tener en cuenta que debajo de esas hormonas hay un cerebro que funciona diferente desde siempre.

¿Por qué nadie habla de esto?

Porque el TDAH en hombres de 50 es casi invisible.

La mayoría se diagnosticó tarde o no se ha diagnosticado nunca. Llevan décadas compensando. Han montado sus sistemas, sus rutinas, sus trucos. Y cuando esos trucos dejan de funcionar porque las hormonas cambian las reglas del juego, piensan que es culpa suya. Que se están volviendo vagos. Que están perdiendo la cabeza.

No es eso.

Es bioquímica. La testosterona baja, la dopamina baja, y tu cerebro con TDAH se queda sin el poquito de margen que tenía.

Y encima, hablar de andropausia entre hombres es como hablar de sentimientos en una partida de pádel. Nadie quiere ser el primero. Así que te callas, aguantas, y piensas que envejecer con TDAH es enfrentarte a un futuro que no puedes planificar.

¿Qué puedes hacer si crees que te está pasando?

Primero: no te autodiagnostiques. Ni con este post ni con Google a las 3 de la mañana.

Pero sí puedes hacer cosas concretas:

Habla con un profesional que entienda ambas cosas. Un endocrino para la parte hormonal. Un psiquiatra para la parte TDAH. Idealmente, alguien que conecte los dos mundos. Pide una analítica completa: testosterona total, testosterona libre, SHBG. No te conformes con "estás dentro del rango normal" si el rango normal es enorme y tú estás en el sótano.

Revisa tu medicación TDAH. Si llevas años con la misma dosis y notas que ya no funciona como antes, puede que no sea la medicación. Puede que tu cuerpo haya cambiado y la dosis necesite ajuste. Háblalo con tu psiquiatra.

Mueve el cuerpo. El ejercicio es lo único que sube testosterona y dopamina al mismo tiempo sin receta médica. No hace falta que te apuntes a CrossFit. Caminar rápido, nadar, levantar peso. El deporte sigue siendo la medicación que todo el mundo ignora, y a los 50 es más importante que nunca.

Duerme. Ya sé que suena a broma si tienes TDAH. Pero la testosterona se produce principalmente durante el sueño profundo. Si duermes 5 horas, tus hormonas lo notan. Higiene del sueño, rutina nocturna, nada de pantallas a las 2 de la mañana. Lo típico que sabes que funciona y que nunca haces.

Reduce el alcohol. La testosterona y el alcohol no son amigos. Y tu cerebro con TDAH tampoco.

Esto no es rendirse. Es entender las reglas nuevas.

Envejecer con TDAH no es una sentencia. Pero sí requiere que actualices el manual de instrucciones que llevabas usando.

Tu cerebro ha cambiado. Tus hormonas han cambiado. Los trucos de los 30 no van a funcionar a los 50. Y eso no significa que estés roto. Significa que necesitas información nueva para un terreno nuevo.

No eres más vago. No eres menos capaz. Tu bioquímica ha cambiado las reglas sin avisarte, y ahora toca jugar con las cartas que tienes. Que siguen siendo buenas. Solo que necesitan una estrategia distinta.

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