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Lo básico no es básico con TDAH: beber agua, comer y dormir

Con TDAH, beber agua, comer a horas y dormir bien son batallas diarias. Tu cerebro no avisa de sed ni hambre. Y dormir es otro tema aparte.

tdah

Llevo 6 horas frente al portátil. No he bebido nada. No me he levantado a orinar. No he comido.

No es porque sea un monje de la productividad. Es porque mi cerebro no me ha avisado de ninguna de esas tres cosas. Estaba en otra parte.

Y cuando por fin me doy cuenta, no es por una señal de mi cuerpo. Es porque me duele la cabeza y no entiendo por qué. Entonces hago el cálculo: 6 horas sin agua, 8 sin comer, 4 horas de sueño la noche anterior. Ahí está tu diagnóstico.

Para alguien sin TDAH, beber agua, comer a sus horas y dormir son cosas que simplemente pasan. El cuerpo las pide, el cerebro las procesa, la persona actúa. Circuito cerrado. Automático.

Para nosotros no hay circuito cerrado. Hay un cable pelado en algún sitio que corta la señal antes de que llegue a donde tiene que llegar.

¿Por qué el TDAH desconecta las señales básicas del cuerpo?

Porque tu cerebro, cuando está ocupado con algo, apaga todo lo demás.

No es metáfora. Es literal. Un cerebro con TDAH en modo enfoque o en modo caos no tiene ancho de banda para procesar señales de fondo. El hambre, la sed, el cansancio, las ganas de ir al baño. Esos procesos se quedan en cola de espera, y la cola a veces dura horas.

Un cerebro neurotípico gestiona todo eso en paralelo sin esfuerzo. Como un sistema operativo que mantiene el wifi, el audio, la batería y el antivirus corriendo a la vez sin que te enteres. El tuyo no. El tuyo cierra pestañas para que la app principal funcione. Y las pestañas que cierra primero son las de las necesidades básicas.

El resultado es que tu cuerpo te está gritando y tu cerebro tiene el volumen a cero.

La sed que no sientes hasta que ya es tarde

La deshidratación con TDAH es un problema enorme que nadie habla lo suficiente.

No es que no te guste el agua. No es que tengas mal hábito. Es que tu cerebro no registra la sed como urgencia hasta que ya llevas horas sin beber. Y para entonces ya estás deshidratado de verdad. Con la concentración por los suelos, con dolor de cabeza, con mal humor, con sensación de que el día ha ido fatal sin saber muy bien por qué.

He conocido a gente con TDAH que llega a las 3 de la tarde con medio vaso de agua en el cuerpo. Y no es que no quisieran beber. Es que nadie les avisó. Bueno, su cuerpo sí. Pero el aviso se perdió por el camino.

Olvidar beber agua con TDAH

La solución que a mí me funciona: agua en la vista. Una botella grande encima de la mesa, delante de la pantalla. No dentro de una mochila, no en la nevera, no en la cocina. Delante. Si la veo, tengo más probabilidades de beberla. Si no la veo, no existe.

Comer a horas cuando tu cerebro no tiene hambre

El tema de la comida ya lo he contado en detalle, pero el resumen es el siguiente.

Tu estómago manda el mensaje. Tu cerebro lo manda a spam.

No es que no tengas hambre. Es que la señal no llega. Y cuando por fin llega, llega a las 6 de la tarde con un bajón de azúcar que te deja sin capacidad de tomar ninguna decisión decente. Así que acabas comiendo lo primero que pillas. Pan, galletas, lo que sea. Cena de campeones.

Y si tomas medicación estimulante, esto se multiplica. Los estimulantes suprimen el apetito. Así que tienes el cerebro que ya de por sí ignora las señales de hambre, más un fármaco que reduce activamente esas señales. Doble silenciador. Puedes pasar el día comiendo una vez y no darte cuenta hasta la noche.

Las alarmas para comer suenan ridículas. Pero son lo que funciona cuando tu cuerpo no te avisa solo.

Dormir con TDAH: el capítulo que merece su propio libro

Y luego está el sueño.

El insomnio con TDAH no es el insomnio que tiene la mayoría de la gente. No es dar vueltas en la cama porque estás nervioso por algo concreto. Es que tu cerebro, a las 11 de la noche cuando se supone que tienes que dormir, de repente se activa.

De día, cuando necesitas foco, el cerebro no colabora. De noche, cuando necesitas apagarlo, tampoco. Parece que lleva toda la jornada esperando ese momento de calma para lanzar todos los pensamientos que no pudo procesar durante el día.

Ideas, planes, conversaciones que tuviste hace tres años, proyectos que "deberías empezar", cosas que no has hecho, cosas que hiciste mal. Todo junto, todo a la vez, a las 12 de la noche.

Y no solo eso. La rutina de noche con TDAH es un infierno por otro motivo: la regulación del tiempo. Si te sientas a ver un vídeo a las 10, tu cerebro no tiene alarma interna que diga "ya son las 12, a dormir". Para él todo es ahora. No hay futuro, no hay mañana. Hay esto y ya.

Así que de repente son las 2 de la madrugada. Y tienes que levantarte en 5 horas.

No es desidia, es tu sistema nervioso

Lo que quiero que te quedes de esto es lo siguiente.

Cuando alguien sin TDAH no bebe agua, se le olvida comer o se queda hasta tarde, hay una elección en algún punto. Consciente o no, hay un momento en que el cuerpo avisa y la persona decide no hacer caso.

Con TDAH el aviso nunca llega. O llega tan tarde y tan bajo que no hay decisión posible. Para cuando tu cerebro procesa que tu cuerpo necesita algo, ya llevas horas sin ese algo.

No es pereza. No es que no te importe tu cuerpo. Es que las señales básicas de mantenimiento no tienen prioridad en un cerebro que ya va sobrecargado de por sí.

Los hábitos de salud con TDAH

Alarmas para beber. Alarmas para comer. Restricciones de pantalla para no quedarte hasta las 3. No es que estés roto. Es que estás usando herramientas externas para compensar lo que tu sistema interno no hace solo.

Es un engorro. Es una capa extra de gestión que la mayoría de la gente no necesita.

Pero funciona.

Si esto de ignorar que tienes sed, olvidar comer o no poder dormir te resulta demasiado familiar, puede que no sea solo despiste. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para empezar a entender cómo funciona tu cerebro.

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