Reuniones con TDAH: tu cerebro se apaga a los 7 minutos
No es que no te importe la reunión. Es que tu cerebro con TDAH desconecta a los 7 minutos y el resto es supervivencia pura.
Minuto uno. Todo bien. Estás atento, asientes, miras a la persona que habla.
Minuto tres. Sigues ahí. Incluso has tomado una nota. Una nota real, no un garabato. Te sientes orgulloso.
Minuto siete. Tu compañero está explicando los KPIs del trimestre y tú estás pensando en por qué las sillas de las salas de reuniones son siempre tan incómodas. Y en si "KPI" se pronuncia "keipiai" o "kapai". Y en que no has desayunado. Y en que llevas tres días sin contestar a tu madre.
Minuto doce. No tienes ni idea de qué se está hablando. Literalmente. Has perdido el hilo tan completamente que ni siquiera sabes en qué punto lo perdiste. Solo sabes que ahora todos están mirando una gráfica que no reconoces y alguien ha dicho tu nombre.
Alguien ha dicho tu nombre.
"¿Tú qué opinas?"
Y ahí es donde tu cerebro, que llevaba cinco minutos paseando por Narnia, tiene que montar en tres segundos una respuesta que suene coherente.
"Totalmente de acuerdo, habría que verlo con más detalle."
La frase comodín. La frase que te ha salvado la vida en más reuniones de las que quieres admitir.
¿Por qué tu cerebro desconecta a los 7 minutos?
Porque una reunión de una hora es lo peor que le puedes pedir a un cerebro con TDAH.
No hay acción. No hay novedad. No hay estímulo suficiente. Es escuchar pasivamente durante sesenta minutos algo que probablemente podría haberse resuelto en un email de cuatro líneas.
Tu cerebro necesita dopamina para mantenerse enganchado. Y una reunión donde alguien lee diapositivas genera la misma dopamina que ver secarse la pintura. Tu sistema de atención mira la situación, calcula que no hay nada interesante que procesar, y se va. Así de simple. No te pide permiso. No te avisa. Se va.
Es lo mismo que pasa cuando tu cerebro a las 9 de la mañana es un Windows XP arrancando. No es que no quiera funcionar. Es que el estímulo no es suficiente para encender el sistema.
Y lo peor es que desde fuera parece que estás ahí. Tienes los ojos abiertos. Estás mirando a la persona correcta. De vez en cuando asientes. Pero por dentro llevas diez minutos pensando en qué vas a cenar.
El open office y la pesadilla de las interrupciones
Si las reuniones son malas, el open office es el infierno diseñado por alguien que odia los cerebros con TDAH.
Imagina esto. Llevas veinte minutos intentando concentrarte en un informe. Veinte minutos. Que para un cerebro con TDAH es como escalar el Everest sin oxígeno. Y justo cuando empiezas a entrar en la zona, justo cuando la concentración empieza a funcionar, tu compañero de al lado estornuda.
Se acabó.
No es que te moleste el estornudo. Es que tu cerebro lo registra como un evento nuevo, le da prioridad máxima, y descarrila todo el proceso de concentración que habías tardado veinte minutos en construir.
Ahora tienes que volver a empezar. Otros veinte minutos para llegar donde estabas.
Y a los diez minutos de esa vuelta, alguien te toca el hombro para preguntarte algo que podría haber sido un mensaje.
Vuelta a empezar.
Si te suena familiar la sensación de tener 47 tareas pendientes y no poder empezar ninguna, multiplícalo por un entorno donde cada dos minutos algo te saca de lo que estabas haciendo.
¿Por qué "multitarea" es tu peor enemigo?
Aquí viene la paradoja.
La gente con TDAH parece que hace mil cosas a la vez. Tienes quince pestañas abiertas, cambias de tarea cada dos minutos, contestas un email mientras hablas por teléfono mientras tomas notas de la reunión.
Parece multitarea. No lo es.
Lo que parece multitarea es tu cerebro saltando de una cosa a otra porque ninguna le genera suficiente dopamina para quedarse. No estás haciendo tres cosas a la vez. Estás empezando tres cosas a la vez y no terminando ninguna.
Y cuando tu jefe te dice "necesito que lleves estos tres proyectos a la vez", piensa que te está dando un cumplido. "Tú puedes, eres bueno con la multitarea."
No. No puedo. Lo que puedo es aparentar que puedo mientras por dentro mi cerebro funciona como un navegador con 200 pestañas que está a punto de petarse.
La multitarea real no existe. Para nadie. Pero para un cerebro con TDAH, intentarla es como pedirle a ese Windows XP que ejecute Photoshop, Excel y un juego a la vez. No va a funcionar. Se va a colgar.
¿Qué trucos funcionan en el trabajo?
Voy a ser honesto. No hay una solución mágica que haga que las reuniones de una hora sean interesantes. Pero hay cosas que ayudan a sobrevivir.
Los cascos. No necesitas estar escuchando música. A veces basta con tenerlos puestos. Funcionan como un cartel de "no molestar" que la gente respeta más que cualquier mensaje de Slack. Y cuando sí escuchas algo, el ruido blanco o la música sin letra ayudan a mantener al cerebro lo suficientemente estimulado para que no se vaya de paseo.
Bloques de tiempo. En vez de intentar trabajar ocho horas seguidas como si fueras un robot, trabaja en bloques de 25 o 45 minutos con pausas reales. Tu cerebro no puede mantener la atención dos horas. Pero sí puede hacer sprints de media hora si sabe que después hay un descanso.
La técnica del "ya lo apunto". Cuando alguien te interrumpe con algo que no es urgente, en vez de dejar lo que estás haciendo, dices "dame un segundo que lo apunto." Lo apuntas. Y vuelves a lo tuyo. Simple. Pero rompe el patrón de dejar todo a medias cada vez que alguien te necesita.
Tomar notas en las reuniones. No para recordar lo que se dice. Para mantener al cerebro activo. Si estás escribiendo, estás haciendo algo. Y hacer algo es la diferencia entre que tu cerebro se quede o se vaya a pensar en volcanes. Da igual si las notas son útiles. El acto de escribir es el ancla.
Pedir el orden del día antes. Si sabes de qué va la reunión, tu cerebro puede prepararse. Lo que mata la atención no es solo la falta de estímulo, es la falta de estructura. Si sabes que el punto 3 te afecta directamente, tu cerebro puede dormitar en el punto 1 y encenderse cuando toque.
¿Por qué pedir adaptaciones no es pedir favores?
Esto es lo que más cuesta.
Porque pedir que te dejen usar cascos, o que la reunión sea de 30 minutos en vez de 60, o que te manden un resumen por escrito después, se siente como pedir un trato especial. Como si estuvieras diciendo "soy diferente, adaptaos a mí."
Pero no es un trato especial. Es que el entorno laboral está diseñado para un tipo de cerebro. Y el tuyo no es ese tipo. Eso no significa que seas peor trabajador. Significa que necesitas condiciones ligeramente distintas para rendir igual o mejor.
Una persona con miopía no pide un favor cuando usa gafas. Simplemente necesita una herramienta para que sus ojos funcionen al nivel del resto.
Tus cascos son tus gafas. Tus bloques de tiempo son tus gafas. Tu resumen por escrito después de la reunión son tus gafas.
No estás pidiendo que te traten mejor. Estás pidiendo que te dejen trabajar bien.
Y si tu entorno laboral no lo entiende, el problema no es tu cerebro. Es el entorno.
---
Lo que cuento aquí es experiencia personal, no consejo médico. Un profesional puede darte respuestas que un blog no puede.
Si sobrevives a reuniones a base de la frase "totalmente de acuerdo, habría que verlo con más detalle" y tu cerebro desconecta a los 7 minutos de cualquier cosa que no le interese, puede que tu atención funcione con reglas distintas. Haz el test de TDAH y descúbrelo.
Sigue leyendo
La productividad con TDAH no es lo que te han contado
Madrugar, rutinas, fuerza de voluntad. Todo eso no funciona si tu cerebro va por libre. Esto es lo que sí funciona.
Delegar con TDAH: por qué hacerlo todo tú es una trampa
Con TDAH queremos control total sobre todo. El problema: somos los peores controlando nuestro propio cerebro. La paradoja de delegar que nadie te cuenta.
Constancia para Inconstantes: el sistema que funciona cuando tú no puedes
Por qué siempre lo dejas en el mismo punto, por qué la motivación no sirve, y qué sistema uso yo para mantenerme constante con TDAH.
La impulsividad de Branson: de fracaso escolar a Virgin
Richard Branson fundó una aerolínea porque le cancelaron un vuelo. Compró una isla por impulso. Eso que llaman impulsividad TDAH a veces es un motor.