Rutinas nuevas en septiembre con TDAH: el ciclo del entusiasmo
Septiembre es el lunes del año. Gym, dieta, productividad. Con TDAH todo dura hasta octubre. Te cuento por qué y qué puedes hacer.
Septiembre, el lunes del año.
Nuevo gym, nueva dieta, nueva app de productividad. Todo perfecto. Hasta octubre.
Yo lo he vivido tantas veces que ya lo llamo la temporada de estrenos. Como la tele, pero con hábitos. Septiembre es la premiere: todo brilla, todo parece posible, compras la libreta nueva, te descargas tres apps, organizas el calendario con colores. Octubre es cuando la serie baja de audiencia. Y noviembre es cuando la cancelan sin avisar.
El año pasado fue la meditación. Diez minutos por la mañana, Rubén, que está demostrado. Me compré un cojín de meditación. Un cojín. De meditación. Todavía lo tengo debajo de la mesa del escritorio haciendo de reposapiés.
Y no es que no quiera. No es que no me lo proponga de verdad. Es que mi cerebro tiene una relación con las rutinas nuevas que se parece sospechosamente a las relaciones de verano: pasión intensa, planes de futuro absurdos, y un "ya te llamaré" que nunca llega.
¿Por qué las rutinas nuevas de septiembre nunca duran con TDAH?
Porque el cerebro con TDAH funciona con dopamina, no con disciplina. Y lo nuevo es pura dopamina.
Piénsalo. Septiembre tiene todos los ingredientes que tu cerebro necesita para ponerse a mil: novedad, promesa de cambio, sensación de empezar de cero. Es como empezar una partida nueva en un videojuego. Los primeros niveles son fáciles, subes rápido, todo es recompensa. Tu cerebro dice "esto sí, esto me mola, dame más".
Pero las rutinas no son videojuegos. Las rutinas son repetir lo mismo todos los días. Y para un cerebro que funciona con dopamina, repetir lo mismo es como ver una película que ya has visto tres veces. Sabes lo que pasa. No hay sorpresa. Y sin sorpresa, no hay dopamina. Y sin dopamina, tu cerebro busca otra cosa.
Eso no es ser vago. Es neurología.
¿Qué es el ciclo del entusiasmo?
Pasa siempre igual. Es tan predecible que podrías ponerlo en el calendario junto a los cumpleaños.
Fase 1: La iluminación. Se te ocurre la idea o ves a alguien en Instagram que hace algo que tú también quieres hacer. Tu cerebro se enciende como un árbol de Navidad. Investigas, planificas, compras cosas. Te sientes imparable.
Fase 2: La ejecución perfecta. Los primeros días funcionan. Vas al gym. Comes bien. Usas la app. Le dices a tu colega "tío, esto me está cambiando la vida". Son tres días.
Fase 3: La primera grieta. Un día no puedes ir. O te da pereza. O llueve. Y no pasa nada, te dices. Mañana retomo. Pero mañana tampoco. Y pasado tampoco. Y cuando te quieres dar cuenta, llevas una semana sin hacerlo y ya te da vergüenza volver.
Fase 4: La culpa. Aquí es donde el TDAH te hace la jugada maestra. No solo has dejado la rutina. Ahora te sientes mal por haberla dejado. Te dices que eres un desastre, que no tienes fuerza de voluntad, que los demás pueden y tú no. Te sientes un vago cuando en realidad tu cerebro funciona diferente.
Fase 5: La siguiente iluminación. Pasan unas semanas. Y de repente, otra idea. Otra rutina. Otro septiembre mental. Y el ciclo vuelve a empezar.
Esto no es septiembre. Esto es la razón por la que no mantienes un hábito más de dos semanas. Septiembre solo lo amplifica porque todo el mundo está haciéndolo al mismo tiempo y tú sientes que deberías poder también.
¿Significa que nunca voy a mantener una rutina?
No. Significa que tienes que dejar de diseñar rutinas para un cerebro que no tienes.
La mayoría de consejos sobre hábitos están hechos para cerebros neurotípicos. "Repite 21 días y se convierte en automático." Genial. Excepto que para un cerebro con TDAH, el día 4 ya es un martes cualquiera y tu cerebro ha perdido completamente el interés.
Lo que funciona es diseñar sistemas que no dependan de tu motivación del día:
Hazlo más pequeño de lo que crees. No "voy al gym una hora". Ponte las zapatillas. Solo eso. Si luego vas, genial. Si no, mañana te las vuelves a poner. El truco es que la barrera de entrada sea tan baja que tu cerebro no tenga excusa para resistirse.
Cambia la forma, no el fondo. Si correr te aburre a las dos semanas, no dejes el ejercicio. Cambia a nadar, a escalar, a boxeo. Tu cerebro necesita novedad, así que dale novedad dentro del mismo objetivo. No es hacer trampas. Es conocerte.
No esperes a septiembre. Los propósitos de enero tampoco funcionan. Ni los de septiembre. Empieza cualquier martes a las cuatro de la tarde. Sin ceremonia. Sin comprar nada. Sin anunciarlo en redes. Cuanta menos épica le metas, más probable es que dure.
Acepta que vas a fallar. No como derrota. Como dato. Vas a romper la racha. Seguro. La diferencia está en si después te machacas durante dos semanas o si retomas al día siguiente como si no hubiera pasado nada. Un día sin gym no es un fracaso. Tres semanas castigándote por un día sin gym sí lo es.
¿Y si este septiembre lo hago diferente?
Puedes. Pero "diferente" no significa "con más fuerza de voluntad". Significa con menos presión, menos expectativas, y más conocimiento de cómo funciona tu cabeza.
Tu cerebro no necesita otra rutina perfecta de septiembre. Necesita que dejes de pedirle que funcione como el de alguien que no tiene TDAH. Que dejes de compararte con quien sube stories al gym el día 47 consecutivo. Que entiendas que mantener hábitos de salud con TDAH requiere un enfoque completamente distinto al que te han vendido.
No eres un desastre por no mantener las rutinas de septiembre. Eres un cerebro diferente intentando seguir reglas que no se diseñaron para ti.
La buena noticia es que cuando aprendes a diseñar tus propias reglas, las cosas cambian. No de golpe. No con fanfarria. Pero cambian.
Y la libreta nueva esa que te has comprado puede esperar. No la tires. Pero tampoco le pongas presión. Que ser libreta ya es bastante trabajo.
---
Si quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro antes de diseñar rutinas para él, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero te va a dar más claridad que cualquier propósito de septiembre. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.
Sigue leyendo
No termino nada y empiezo mil cosas: el ciclo infinito del TDAH
14 proyectos abiertos, 3 libros a medias y un curso que compraste hace 8 meses. Si no terminas nada y empiezas todo, quizá no es pereza.
El cambio al horario de verano con TDAH: una semana de jet lag sin avión
Adelantar el reloj una hora destroza al cerebro TDAH durante días. Por qué pasa, qué ocurre dentro y cómo sobrevivir al cambio horario de verano.
Cómo prepararte para la cita de diagnóstico de TDAH sin olvidar la mitad
Has conseguido la cita para el diagnóstico de TDAH. Ahora toca prepararte para no llegar y quedarte en blanco. Guía práctica.
No sé qué hacer primero: la dificultad de priorizar con TDAH
Tienes 12 cosas urgentes y tu cerebro las ve todas a la vez sin poder elegir ninguna. No es desorganización. Es TDAH y la priorización rota.