Por qué no puedo hacer cosas básicas que todo el mundo hace sin pensar
Ducharte, hacer la cama, cocinar. Cosas que "todo el mundo hace". Excepto tú. Y no es pereza. Es tu cerebro funcionando diferente.
Ducharte, hacer la cama, preparar la comida. Cosas que "todo el mundo hace sin pensar". Excepto tú.
Tú necesitas pensar. Planificar. Convencerte. Negociar contigo mismo durante cuarenta minutos para acabar haciendo algo que a los demás les lleva tres. Y no porque seas vago. Sino porque tu cerebro convierte cada tarea "básica" en una operación logística de cinco pasos que nadie más ve.
El día que tardé una hora en ducharme
Bueno, no una hora en ducharme. Una hora en decidir ducharme.
Estaba sentado en el sofá. Sabía que tenía que ducharme. No era opcional, llevaba ya un nivel de dejadez que hasta yo me daba cuenta. Pero ahí estaba. Sentado. Con el móvil en la mano, mirando absolutamente nada, con el cerebro repitiendo en bucle: "venga, levántate, es solo ducharte".
Y mi cerebro respondía: "sí, pero primero hay que elegir ropa, y la ropa buena está sin planchar, y si me ducho ahora se me enfría el pelo, y luego tengo que secar el baño porque la cortina no cierra bien, y total solo voy a bajar la basura..."
Una ducha. Tres minutos bajo el agua. Y mi cabeza la había convertido en un proyecto de fin de carrera.
Al final me duché. Pero no porque "me motivara". Sino porque me harté tanto de la conversación interna que ducharme era más fácil que seguir negociando.
¿Por qué las tareas básicas son tan difíciles con TDAH?
Porque tu cerebro no funciona con importancia. Funciona con interés.
Para una persona neurotípica, "hacer la cama" es un automatismo. Lo hacen como quien parpadea. No deciden hacerlo. Simplemente ocurre. Forma parte de una secuencia que su cerebro ejecuta sin gastar energía: levantarse, baño, cama, desayuno. Hecho.
Para un cerebro con TDAH, cada paso de esa secuencia es una decisión consciente. Y cada decisión consciente gasta energía. Mucha energía. Es como si los demás tuvieran una cinta transportadora automática y tú tuvieras que cargar cada caja a mano.
No es que hacer la cama sea difícil. Es que tu cerebro le asigna la misma prioridad que a respirar: cero. Porque no genera dopamina. No es urgente. No es interesante. No es nuevo. Y sin dopamina, tu cerebro dice "paso".
Mientras tanto, el mundo te mira como si fueras un extraterrestre. "¿En serio no puedes hacer la cama? ¿Tan difícil es?" Y tú piensas que sí, que tan difícil es, y que algo está mal contigo. Pero no está mal contigo. Está mal la expectativa de que tu cerebro funcione como el de los demás.
La trampa de "es fácil, no debería costarme"
Esta es la parte que más daño hace.
Porque si algo es fácil y no puedes hacerlo, la conclusión lógica es que eres un desastre. Que te falta disciplina. Que eres un vago profesional con máster en procrastinación.
Y no es así.
Lo básico no es básico cuando tienes TDAH
Es como tener un coche deportivo que va de lujo a 200 por hora pero que no arranca si le pides que vaya al súper a comprar leche. El motor es bueno. La gasolina está ahí. Pero sin la chispa correcta, no gira.
Y la chispa, en el TDAH, se llama dopamina.
Lo que nadie te dice sobre las tareas "automáticas"
Que no son automáticas para todos.
Los neurotípicos tienen algo que se llama memoria procedimental bien engrasada. Hacen secuencias enteras sin pensar. Se levantan, se duchan, desayunan, salen de casa. Todo en piloto automático.
Con TDAH, ese piloto automático funciona a ratos. Unos días sales de casa vestido, duchado y con las llaves. Otros días te das cuenta en el portal de que llevas zapatillas de andar por casa y el móvil se ha quedado en la encimera.
No es inconsistencia. Es que tu cerebro necesita condiciones específicas para ejecutar esos automatismos. Y esas condiciones cambian cada día. Lo que ayer funcionó, hoy no funciona. Y lo que mañana te salga bien, pasado mañana te costará un mundo.
Por eso la tarea fácil que no puedes empezar es la que más te frustra. Porque sabes que puedes hacerlo. Ya lo has hecho. Pero hoy, por algún motivo que no entiendes, no puedes.
Entonces, ¿qué haces?
No te voy a dar una lista de trucos mágicos. No es eso.
Lo primero es dejar de medirte con el baremo de otra gente. Si para ti ducharte requiere un proceso mental de quince minutos, no eres raro. Eres un cerebro diferente haciendo lo que puede con las herramientas que tiene.
Lo segundo es aceptar que vas a necesitar apoyos que otros no necesitan. Temporizadores, rutinas ancladas a otra cosa ("me ducho justo después de entrenar, siempre"), recompensas estúpidas ("si hago la cama, me pongo un episodio"). No es infantil. Es ingeniería cerebral.
Y lo tercero, lo más importante: entiende que no puedes hacer "cosas básicas" no porque seas un fracaso, sino porque para tu cerebro no existe tal cosa como una tarea básica. Todas cuestan. Algunas más, algunas menos. Pero ninguna es gratis.
El día que acepté eso, dejé de pelearme conmigo mismo cada mañana. No es que la ducha se hiciera más fácil. Es que dejé de castigarme por lo que tardaba en llegar a ella.
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