Volver al blog

No puedo elegir carrera con TDAH: mi cerebro quiere todas a la vez

Medicina, diseño, informática, periodismo. Tu cerebro TDAH quiere todas las carreras a la vez y ninguna el tiempo suficiente. Así funciona.

tdah

Medicina. No, espera, diseño gráfico. Bueno, quizá periodismo. Aunque informática también mola. ¿Y un gap year para "encontrarme a mí mismo"?

Eso fue yo con 17 años. Y con 18. Y con 19. Y si te soy sincero, a los 25 seguía con la misma película en bucle, solo que con más presión y menos tiempo.

Elegir carrera cuando tienes TDAH es como estar en un bufé libre con hambre de tres días. Todo tiene buena pinta, todo te llama, y tu cerebro te dice "coge un poco de todo" en vez de sentarse con un solo plato.

El problema no es que no tengas intereses. Es que los tienes todos. A la vez. Con la misma intensidad. Durante exactamente tres semanas.

¿Por qué no puedo decidirme por una carrera si tengo TDAH?

Porque tu cerebro funciona con dopamina, no con lógica vocacional.

Cuando descubres algo nuevo, tu cerebro suelta dopamina a lo bestia. "Esto es lo mío", piensas. Te informas, te apuntas a un foro, ves cinco vídeos, te imaginas tu futuro como médico, diseñador o periodista. Es intenso. Es real. Te convences de que has encontrado tu camino.

Y tres semanas después, la novedad se evapora. La dopamina baja. Y esa carrera que era "tu vocación" ahora te parece tan emocionante como una hoja de cálculo en blanco.

Tu cerebro salta a la siguiente opción brillante. Y el ciclo se repite.

No es que seas indeciso. No es que no tengas vocación. Es que la parálisis de decisión con TDAH es un patrón real, documentado, y mucho más común de lo que te han contado.

El problema no es elegir mal, es no elegir nunca

Aquí está la trampa: como tienes miedo de elegir la carrera equivocada, no eliges ninguna. O eliges una, pero con un pie fuera, esperando a que la "correcta" aparezca como una señal divina.

Y mientras esperas, pasa el tiempo. Pasan los plazos de matrícula. Pasan los años.

La gente de tu alrededor parece tenerlo claro. Tu primo estudia Derecho desde primero sin pestañear. Tu amiga lleva tres años en Enfermería y ni se plantea cambiar. Y tú miras tu lista de "posibles carreras" que cambia cada dos semanas como la carta de un restaurante japonés.

Esto tiene un nombre: fatiga de decisión. Tu cerebro gasta tanta energía evaluando opciones que cuando llega el momento de decidir, está seco. No le queda gasolina para dar el paso.

Y entonces llega la culpa. "Soy un vago." "No sé lo que quiero." "Todo el mundo lo tiene claro menos yo."

No. No eres un vago. Tu cerebro funciona diferente. Y nadie te ha explicado cómo tomar decisiones con un cerebro que quiere correr en cinco direcciones a la vez.

Cinco cosas que me habría gustado saber antes

No voy a darte la charla de "sigue tu pasión" porque con TDAH la pasión cambia de dirección cada 15 días. Pero sí puedo decirte lo que he aprendido a base de tropezar con todo.

1. Lo normal con TDAH es cambiar. Lo raro sería tenerlo claro a la primera.

La mayoría de personas con TDAH no siguen un camino recto. Van en zigzag. Y eso no está mal. Está diferente. Muchas de las personas más interesantes que conozco han estudiado dos o tres cosas antes de encontrar su sitio.

2. No busques la carrera perfecta. Busca la que te permita moverte.

Si tu cerebro necesita estímulo, variedad y retos nuevos, no te metas en algo que sea lo mismo todos los días durante 40 años. Busca carreras con ramas distintas, con posibilidad de especializarte, de cambiar de área, de pivotar sin empezar de cero.

3. Prueba antes de matricularte.

No hace falta jugarte un año entero. Haz cursos cortos. Ve charlas. Habla con gente que trabaja en eso. Mete los pies en el agua antes de tirarte de cabeza. Tu cerebro necesita datos reales, no fantasías de "cómo sería si...".

4. La carrera no es tu identidad.

Esto es importante. Estudiar informática no significa que "eres informático" para siempre. Una carrera es una herramienta, no una sentencia. Si cambias, no has fracasado. Has aprendido algo que no funcionaba y has corregido. Eso es más de lo que hace la mayoría.

5. Si abandonas, que no sea por aburrimiento del día 30.

Con TDAH hay un momento crítico: cuando la novedad se acaba y llega la parte aburrida. Ese día tu cerebro te va a decir "esto no era lo mío, vámonos". Antes de hacerle caso, espera. Dale unas semanas más. Porque abandonar la carrera con TDAH muchas veces no es falta de vocación, es el bajón de dopamina hablando. Y si abandonas cada vez que tu cerebro se aburre, nunca terminarás nada.

Y si ya has cambiado tres veces, tampoco pasa nada

Esto nadie te lo dice: hay gente que ha cambiado de carrera dos, tres, cuatro veces y ahora está trabajando en algo que le encanta. No a pesar de haber cambiado. Gracias a haber cambiado.

Cada intento te enseña algo. Qué te aburre. Qué te activa. Qué aguantas cuando la dopamina se va y qué no. Esa información es oro. No es tiempo perdido.

Lo que sí es tiempo perdido es quedarte paralizado sin elegir nada porque ninguna opción te parece perfecta. Porque la opción perfecta no existe. No para ti, no para nadie. La diferencia es que los demás lo ignoran y tiran para adelante, y tu cerebro TDAH te lo recuerda cada 45 segundos.

Elegir carrera con TDAH no es encontrar tu destino. Es elegir una dirección, empezar a caminar, y aceptar que quizá cambies de ruta. Y que eso está bien.

---

Si estás en esa fase de "no sé qué me pasa, no sé si es TDAH o simplemente soy así", hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No te diagnostica, pero te da más información sobre cómo funciona tu cerebro que cualquier test de orientación vocacional. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo