La matrícula del gym de septiembre que no usarás en noviembre: TDAH
Septiembre, gym nuevo. Noviembre, pagas sin ir. El ciclo eterno del compromiso deportivo con TDAH y por qué no es falta de voluntad.
Septiembre, gym nuevo. Octubre, vas tres veces. Noviembre, pagas sin ir. Diciembre, te das de baja. Enero, repites.
Es el ciclo más predecible de tu vida. Más que el cambio de hora. Más que la cuesta de enero. Más que tu tía preguntándote si tienes pareja en Navidad.
Y lo peor no es el dinero. Lo peor es que cada septiembre te lo crees de verdad. Con toda tu alma. Con zapatillas nuevas y todo.
¿Por qué septiembre es tan peligroso para un cerebro con TDAH?
Septiembre tiene algo que el cerebro TDAH no puede resistir: novedad.
Todo empieza de cero. Nuevo curso, nueva energía, nuevo propósito. Es como un lunes gigante. Un reset universal. Tu cerebro dice "ahora sí" y lo siente de verdad. No estás mintiendo. No es que seas débil. Es que tu cerebro acaba de recibir un chute de dopamina brutal solo con la idea de empezar.
Y la dopamina del "ahora sí" es la droga más potente que existe para el TDAH.
Vas a la web del gimnasio. Comparas tarifas. Miras clases. Eliges horario. Te imaginas yendo tres veces por semana. Cinco, si te sientes ambicioso. Calculas que para diciembre vas a estar hecho un toro.
Te apuntas. Pagas la matrícula. Y durante esa primera semana eres imparable. Llegas pronto. Haces tu rutina. Hasta te estiras al final. Sales del gym pensando "¿por qué no hice esto antes?".
Eso fue la dopamina. No la disciplina. La novedad pura y dura.
¿Cuándo se apaga la chispa?
Semana tres. A veces antes.
La rutina se instala. El gym deja de ser nuevo. Tu cerebro, que fue al gym persiguiendo novedad, de repente se encuentra con que ir al gym es exactamente lo mismo que ayer. Y que anteayer. Y que será igual mañana.
Para un cerebro neurotípico, eso es normal. Te acostumbras y sigues.
Para un cerebro con TDAH, eso es una sentencia. Porque tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y cuando la novedad desaparece, la dopamina se va con ella. Como un inquilino que se larga sin avisar.
Octubre: vas dos veces esa semana. Luego una. Luego "voy mañana seguro".
Noviembre: la cuota se cobra. Tú estás en el sofá. No porque seas vago. Sino porque tu cerebro ha decidido que el gym ya no produce recompensa y ha pasado a otra cosa. Quizá ahora estás obsesionado con aprender a hacer pan. O con reorganizar tu armario. O con un podcast que has descubierto y necesitas escuchar los 200 episodios antes del viernes.
Diciembre: te das de baja. Con culpa. Con la promesa secreta de que en enero vuelves. O en septiembre que viene. Cuando "esté más organizado".
¿Por qué siempre abandono el gimnasio con TDAH?
No es falta de voluntad. Es un patrón neurológico que se repite porque nadie te ha explicado cómo funciona.
Tu cerebro necesita novedad para activarse. El gym es novedad exactamente una vez al año. Haz las cuentas.
Septiembre te da todo lo que necesitas: sensación de inicio, cambio de estación, energía renovada, el efecto "vuelta al cole" que llevas grabado desde los seis años. Tu cerebro interpreta eso como "esto es nuevo, esto mola, vamos a darle". Y responde. Con ganas. Con fuerza. Con una motivación que parece indestructible.
Pero no lo es. Porque no era motivación. Era la respuesta de tu cerebro a un estímulo novedoso. Y los estímulos novedosos tienen fecha de caducidad.
El problema es que tú no sabes eso. Así que cuando la motivación desaparece, te echas la culpa. "Es que soy un desastre." "Es que no tengo constancia." "Es que siempre dejo todo a medias."
No. Es que tu cerebro tiene un sistema de recompensa que funciona diferente. Y septiembre es la trampa perfecta.
¿Cómo dejas de caer en el ciclo cada año?
No voy a darte los típicos consejos de "ponte un horario fijo" o "busca un compañero de gym" porque si eso funcionara no estarías aquí.
Lo que sí funciona es cambiar la relación con el ejercicio. No depender de un sitio, una cuota, una rutina fija. Hacer ejercicio de formas que tu cerebro pueda sostener, no de la forma que Instagram dice que deberías.
Pero antes de eso, lo primero es entender el patrón:
La ilusión de septiembre no es real. Es dopamina estacional. Y está bien disfrutarla. Pero no tomes decisiones financieras basándote en ella. No firmes un contrato de 12 meses porque tu cerebro está contento una semana.
Si puedes, prueba sin compromiso. Un mes. Pago mensual. Sin permanencia. Si en octubre sigues yendo, genial. Si no, no has perdido más que 30 euros. No 300 de matrícula más todo el año.
Y si ya estás pagando un gym al que no vas, no te machaques. Eso también es muy de TDAH. Suscripciones que se cobran mientras tú ni te acuerdas de que existen. No es dejadez. Es un cerebro que no gestiona lo invisible.
El septiembre que viene
Va a llegar otro septiembre. Y tu cerebro va a decirte "ahora sí". Otra vez.
Ahora ya sabes qué está pasando. No es voluntad. No es un nuevo tú. Es dopamina de estreno, y dura lo que dura.
Puedes disfrutarla. Puedes aprovecharla. Pero no construyas tu plan de ejercicio encima de ella, porque en noviembre se habrá evaporado. Y tú estarás otra vez mirando el cargo del banco preguntándote por qué no puedes ser como la gente que simplemente va al gym.
Puedes. Solo necesitas entender cómo funciona tu cerebro primero.
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Lo que lees aquí no es consejo clínico. Si algo resuena, merece la pena hablarlo con un profesional que sepa de TDAH en adultos.
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