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Ser siempre el último en enterarse: la lentitud de procesamiento del TDAH

Todos pillan el chiste antes que tú. Te repiten las cosas tres veces. No eres lento: tu cerebro procesa diferente, y tiene nombre.

tdah

Todos se ríen del chiste y tú lo pillas cinco segundos después.

Alguien te explica algo y necesitas que lo repitan tres veces. No porque no estés escuchando. Estás escuchando. Es solo que tu cerebro ha decidido procesar la información como si estuviera descargando un archivo pesado con la conexión de un hotel rural en Teruel.

Y mientras tanto, la gente ya ha pasado al siguiente tema, y tú sigues en la frase anterior intentando encajar las piezas.

No eres lento. Tu cerebro procesa diferente. Y esa diferencia tiene nombre.

¿Qué es la lentitud de procesamiento?

No tiene nada que ver con la inteligencia. Cero. Nada.

La lentitud de procesamiento es la velocidad a la que tu cerebro recibe información, la entiende y genera una respuesta. Imagina que tu cerebro es un ordenador con un procesador potente pero un disco duro que va a pedales. La capacidad está ahí. Pero el tiempo que tarda en acceder a ella es otro cantar.

Con TDAH, esto pasa porque tu cerebro no asigna recursos de forma eficiente. Tu cerebro con TDAH funciona diferente: gasta energía filtrando ruido, saltando entre estímulos, intentando mantener el foco en algo que no le da dopamina. Y para cuando ha hecho todo eso, el resto del mundo ya va por la segunda ronda.

No es que pienses peor. Es que piensas con más pasos intermedios que nadie ve.

¿Cómo se nota en el día a día?

En cosas pequeñas. Pequeñas pero constantes.

Alguien te hace una pregunta directa en una reunión y tu respuesta tarda tres segundos más de lo que la gente espera. Esos tres segundos son eternos. La otra persona ya piensa que no lo sabes, o que no estabas atendiendo, o que no te importa.

Pero tú estabas procesando. Tu cerebro estaba montando la frase, buscando la palabra exacta, descartando tres versiones de la respuesta antes de decir nada.

Otros ejemplos:

  • Lees una frase y la tienes que leer dos veces porque la primera vez tu cerebro la pasó por encima sin retener nada.
  • Te dan instrucciones y al minuto no recuerdas la primera.
  • Contestas a un mensaje tres horas después porque necesitabas tiempo para saber qué decir.
  • En conversaciones rápidas te pierdes, no porque no sigas el hilo, sino porque tu cerebro va un par de compases por detrás.

Y lo peor no es que pase. Lo peor es lo que te dices a ti mismo cuando pasa.

¿Es lentitud de procesamiento o es TDAH?

Las dos cosas. O más bien: una dentro de la otra.

La lentitud de procesamiento no es un diagnóstico en sí misma. Es una característica cognitiva que aparece en muchas condiciones. Pero en el TDAH es especialmente común, sobre todo en el subtipo inatento.

El TDAH inatento es el que no da guerra. No es hiperactivo, no interrumpe, no se levanta de la silla. Es el que está sentado, callado, mirando al profesor con cara de que está atendiendo, pero por dentro su cerebro está en Saturno.

Y dentro de ese perfil, la lentitud de procesamiento encaja como un guante. Porque no es que no prestes atención. Es que tu cerebro necesita más tiempo para hacer lo que otros hacen en automático.

El resultado es que te sientes como si vivieras con un delay permanente. Como si el mundo fuera en directo y tú fueras con cinco segundos de retransmisión en diferido.

Lo que nadie te dice: esto genera un daño invisible

Cuando de pequeño eras el último en terminar el examen, nadie pensaba "tiene lentitud de procesamiento". Pensaban "es lento" o "le cuesta" o, si tenías suerte, "es muy tranquilo".

Y tú crecías pensando que eras menos capaz que los demás.

No lo eras. Pero lo creías. Y esa creencia se convierte en un patrón. Dejas de levantar la mano en clase porque para cuando formulas la respuesta, ya han pasado a otro tema. Dejas de participar en debates porque tu cerebro necesita diez minutos para articular lo que otros dicen en uno. Dejas de confiar en tu capacidad porque la velocidad se ha convertido en sinónimo de inteligencia en un mundo que premia lo rápido.

Y ahí entra la frustración de intentar y fallar. Porque no es que no lo intentes. Lo intentas. Pero el ritmo del mundo no encaja con el tuyo, y en vez de pensar que el ritmo está mal, piensas que el problema eres tú.

No lo eres.

¿Qué puedes hacer con esto?

Primero: entenderlo. Que no es pereza, ni falta de interés, ni falta de inteligencia. Es tu cerebro necesitando un tiempo que nadie le da porque nadie sabe que lo necesita.

Segundo: adaptar tu entorno en vez de forzarte a encajar.

Algunas cosas que funcionan:

  • Pide que te lo repitan sin vergüenza. No estás siendo pesado. Estás procesando. Mejor pedirlo dos veces que quedarte con la mitad.
  • Toma notas en tiempo real. No para recordar. Para darle a tu cerebro un ancla externa mientras procesa.
  • Evita entornos de respuesta rápida cuando puedas. Si puedes contestar por escrito en vez de en vivo, hazlo. Tu cerebro por escrito tiene más tiempo y lo agradece.
  • No compitas en velocidad. Tu fuerte es la profundidad. Mientras otros responden rápido y superficial, tú respondes tarde pero con una respuesta que nadie más había visto.
  • Avisa a la gente que importa. "Oye, a veces tardo un poco más en responder pero no es que pase de ti." Esa frase sola quita el 80% de los malentendidos.

Tercero: saber qué priorizar. Porque cuando tu cerebro tiene velocidad limitada, elegir en qué gastarla se convierte en la habilidad más importante que puedes desarrollar.

Tu cerebro no va lento. Va por otro camino.

Es un camino más largo, con más curvas, con más paradas técnicas. Pero llega. Y muchas veces llega a sitios donde el camino rápido ni siquiera pasa.

Las personas con lentitud de procesamiento suelen ser las que dan las respuestas más completas, las que ven ángulos que nadie ve, las que escriben los emails más claros. Porque han tenido que masticar cada idea antes de soltarla.

Eso no es un defecto. Es un rasgo. Y cuando lo entiendes, dejas de intentar correr al ritmo de los demás y empiezas a caminar al tuyo.

Que resulta que llega bastante lejos.

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