La multitarea de Julio César: dictar, cabalgar y conquistar a la vez
Julio César dictaba a 4 secretarios mientras cabalgaba. No era productividad. Era un cerebro que necesitaba varios estímulos para funcionar.
Julio César dictaba cartas a cuatro secretarios simultáneamente mientras cabalgaba. No era productividad. Era un cerebro que no podía funcionar con una sola tarea.
Plinio el Viejo lo dejó por escrito. No como curiosidad, sino con cierto asombro. Como quien documenta algo que no termina de entender. Porque en el siglo I a.C. no existía el concepto de TDAH, pero sí existían personas cuyos cerebros necesitaban más estímulos de los que el mundo podía ofrecer.
César era una de esas personas.
¿Qué tiene que ver dictar a cuatro personas a la vez con el TDAH?
Cuando alguien sin TDAH ve a una persona haciendo cinco cosas a la vez, piensa "qué productivo". Cuando alguien con TDAH hace cinco cosas a la vez, la realidad es otra: su cerebro se apaga con un solo estímulo.
No es que César pudiera hacer varias cosas a la vez. Es que necesitaba hacerlas.
Esa es la diferencia entre multitarea como habilidad y multitarea como necesidad neurológica. La primera la eliges. La segunda te elige a ti. Y si no la alimentas, tu cerebro se desconecta. Se aburre. Se va a otra parte.
César mostraba rasgos compatibles con TDAH que van mucho más allá de las cartas dictadas a caballo. Era general, legislador, escritor, político y reformador del calendario romano. Todo a la vez. No uno detrás de otro. Simultáneamente.
Era como si le hubieras puesto delante un mando de PlayStation con diecisiete botones y en vez de agobiarse, se quejara de que eran pocos.
El hombre que escribió su propia propaganda (y le quedó genial)
Mientras conquistaba la Galia, César escribió "De Bello Gallico". Su propio relato de la guerra. En tercera persona, además, como si estuviera narrando la vida de otro tío.
Eso no es lo que hace un general normal. Un general normal está ocupado, no sé, conquistando. Pero el cerebro de César necesitaba más. Necesitaba la campaña militar, la narrativa, la estrategia política en Roma, las cartas al Senado, y probablemente tres conversaciones pendientes con gente que le debía dinero.
Piensa en ello. Estás en medio de una guerra. En territorio hostil. Con miles de soldados que dependen de tus decisiones. Y tú decides que es buen momento para escribir un best-seller.
Eso no es ambición. Es un cerebro que se apaga si solo tiene una guerra de la que preocuparse.
Y lo interesante es que no le salió mal. "De Bello Gallico" se convirtió en uno de los textos más influyentes de la historia. Todavía se estudia en las universidades. Dos mil años después.
¿Es la multitarea TDAH una ventaja o una trampa?
Aquí está el matiz que nadie quiere escuchar.
La multitarea compulsiva le permitió a César reformar el calendario (el calendario juliano, que usamos como base del actual), conquistar territorios enormes, escribir literatura que ha sobrevivido dos milenios y convertirse en la figura más poderosa de Roma.
También le llevó a cruzar el Rubicón.
Esa decisión. "La suerte está echada". Alea iacta est. El momento en el que César cruzó un río con su ejército y provocó una guerra civil. Una decisión que cambió la historia del mundo.
¿Fue una decisión estratégica calculada? Posiblemente. ¿Fue también una decisión impulsiva tomada por un cerebro que no tolera la parálisis? También.
Porque eso es lo que hace la impulsividad TDAH. A veces te lleva a cruzar el Rubicón y cambiar la historia. Otras veces te lleva a contestar un email a las tres de la mañana que no deberías haber contestado. El mecanismo es el mismo. Lo que cambia es la escala.
Es un patrón que se repite en líderes que muestran rasgos de TDAH. La misma impulsividad que les permite tomar decisiones cuando otros se paralizan es la que a veces les mete en problemas que podrían haberse evitado con cinco minutos de reflexión.
El caso más extremo de multitarea de la historia
César no inventó la multitarea. Pero probablemente sea el caso más documentado de multitarea compulsiva del mundo antiguo.
Era a la vez:
Comandante militar con campañas activas en varios frentes. Político con influencia directa en el Senado de Roma. Escritor publicado con obras que se leían en toda la República. Reformador social que cambió literalmente cómo medimos el tiempo. Y orador capaz de improvisar discursos que movían masas.
Todo eso no sucedía en fases. Sucedía al mismo tiempo. Es parecido a lo que se ve en otros conquistadores con rasgos compatibles con TDAH, como Napoleón y su incapacidad para quedarse quieto. Cerebros que necesitan estar en varios frentes porque un solo frente no les basta.
La diferencia es que César no tenía un smartphone para saltar entre aplicaciones. Tenía secretarios. Y caballos. Y legiones.
Y aun así, el resultado era el mismo: un hombre que solo funcionaba bien cuando tenía demasiadas cosas encima. Que se apagaba con la rutina y se encendía con el caos.
Lo que Julio César muestra sin saberlo
Que la multitarea compulsiva no es un truco de productividad. Es una forma de funcionar. Hay cerebros que necesitan varios estímulos simultáneos para mantenerse activos. No por capricho. Por neurología.
Que la línea entre "genio" y "caos" depende de dónde pongas la multitarea a trabajar. César la puso en conquistar el mundo. Otros la ponen en abrir cuarenta pestañas del navegador. El cerebro hace lo mismo. El contexto es lo que cambia.
Y que el tipo que acabó asesinado a los 55 años por 23 puñaladas en el Senado quizás, solo quizás, podría haberse beneficiado de un diagnóstico y un poco de gestión emocional.
Pero eso en el año 44 a.C. no existía. Lo que existía era un cerebro que funcionaba como el de Julio César: a toda velocidad y en todas las direcciones.
Si reconoces esa necesidad de estar siempre haciendo varias cosas, si tu cerebro se apaga cuando solo tienes una tarea delante, puede que no sea un problema de disciplina. Puede que sea cómo funciona tu cabeza.
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