Volver al blog

Julio César: el general que dictaba cartas mientras cabalgaba

Julio César dictaba varias cartas a la vez a caballo y no podía parar quieto. ¿Rasgos TDAH en el mayor general de Roma?

tdahfamosos

Julio César dictaba varias cartas a la vez montado a caballo, conquistó la Galia en ocho años y reorganizó Roma entera. Un cerebro multitarea antes de que existiera la palabra.

Y no, no lo digo yo. Lo dice Plinio el Viejo. Que el tío era capaz de dictar a cuatro secretarios simultáneamente mientras cabalgaba. A caballo. En movimiento. Sin parar.

Imagina la escena. Un general romano a lomos de un caballo, soltando frases a cuatro escribas que corren detrás intentando no tropezar con sus propias sandalias. Uno apunta una carta al Senado, otro un informe militar, otro instrucciones logísticas y el cuarto vete tú a saber qué. Y César mientras tanto, sin despeinarse, con el cerebro funcionando como una rotonda con cuatro salidas a la vez.

Eso no es productividad normal. Eso es un cerebro que necesita estar haciendo cuatro cosas para sentirse haciendo una.

¿Qué sabemos realmente de cómo funcionaba su cabeza?

Antes de que nadie se lance: Julio César no tiene un diagnóstico de TDAH. Ni puede tenerlo. Vivió hace más de dos mil años. No había psiquiatras, no había DSM-5, no había ni sillas de espera con revistas del corazón en ninguna consulta.

Pero lo que sí tenemos son registros históricos bastante detallados de cómo se comportaba. Y algunos de esos comportamientos encajan con rasgos que hoy asociamos al TDAH de una forma que, como mínimo, da que pensar.

La hiperactividad constante. César no paraba. Literalmente. Sus contemporáneos lo describían como alguien que siempre estaba en movimiento, siempre planificando la siguiente cosa antes de terminar la anterior. No era un líder de despacho. Era un líder de caballo, de campo de batalla, de "vámonos ya que me aburro aquí".

La necesidad de estimulación múltiple. Lo de dictar a cuatro secretarios a la vez no era un truco para impresionar. Era su forma natural de funcionar. Un solo hilo de pensamiento se le quedaba corto. Necesitaba varios a la vez para mantener el cerebro ocupado. Si eso no te suena a alguien que conoces, es que no has conocido a nadie con TDAH.

La velocidad de decisión. César era famoso por tomar decisiones a una velocidad que a sus generales les daba vértigo. Cruzar el Rubicón con un ejército, algo que básicamente significaba declararle la guerra al Senado romano, lo decidió en cuestión de horas. "Alea iacta est". Los dados están echados. Siguiente.

Eso puede leerse como valentía. O como impulsividad de manual. Probablemente era las dos cosas a la vez.

¿Cómo se ven los posibles rasgos TDAH en Julio César?

Si coges la lista de rasgos que hoy asociamos al TDAH y la pones al lado de las fuentes históricas sobre César, la cantidad de coincidencias es llamativa.

El hiperfoco brutal. Cuando César se metía en una campaña militar, desaparecía del mundo. La conquista de la Galia duró ocho años. Ocho. Y durante ese tiempo, el hombre vivía, respiraba y dormía guerra. Escribió un libro entero sobre ello, "De Bello Gallico", mientras estaba en plena campaña. No después. Durante. Porque su cerebro no distinguía entre "estoy conquistando un territorio" y "voy a documentarlo todo al mismo tiempo".

Eso es hiperfoco de libro de texto. Cuando el tema engancha, no hay fuerza en el universo que te saque de ahí.

La incapacidad de mantener una sola línea. César no era solo un general. Era político, escritor, legislador, reformador del calendario, amante compulsivo según todas las fuentes de la época, y tenía la costumbre de meterse en más frentes de los que cualquier persona razonable podría gestionar. Y la mayoría de las veces le salía bien. Pero no porque tuviera un plan ordenado. Sino porque su cerebro funcionaba mejor en el caos que en la calma.

Si le hubieras pedido que se sentara en un despacho a gestionar papeleo durante ocho horas, probablemente habría incendiado Roma él solo antes de que la incendiara Nerón.

La búsqueda constante de novedad. Después de la Galia, invadió Britania. Después volvió a Roma. Después se fue a Egipto. Después reorganizó el calendario. Después reformó el Senado. Un proyecto terminaba y otro empezaba antes de que la tinta se secara en el anterior. Otros líderes históricos muestran patrones parecidos, pero pocos con la velocidad de César.

El hombre funcionaba como si tuviera quince pestañas del navegador abiertas en la cabeza y ninguna fuera la de "descansar".

La parte que nadie cuenta del general invencible

César tenía epilepsia. Eso está bastante documentado. Y hay historiadores que sugieren que también padecía cambios de humor bruscos, periodos de energía desmedida seguidos de caídas, y una relación con el riesgo que iba más allá de lo que se esperaba incluso de un general romano.

No estoy diciendo que tuviera TDAH. No puedo. Nadie puede. Lo que sí puedo decir es que su cerebro no funcionaba como el del romano medio.

Y que esa diferencia fue exactamente lo que le hizo conquistar medio mundo conocido.

Alejandro Magno muestra un patrón similar

Es casi como si los cerebros que peor encajan en las aulas fueran los que mejor encajan en los momentos donde todo depende de pensar rápido, actuar rápido y no paralizarse ante la incertidumbre.

Lo que un general romano de hace dos mil años nos dice sobre el TDAH

Que la necesidad de hacer cuatro cosas a la vez no es un defecto. A veces es exactamente lo que se necesita para gestionar un imperio.

Que la impulsividad no siempre es un problema. A veces es cruzar el Rubicón mientras todos los demás siguen debatiendo.

Que un cerebro que no para puede ser agotador. Pero también puede ser la diferencia entre un funcionario más del Senado y el hombre que cambió la historia para siempre.

César no sabía que su cerebro era diferente. No tenía nombre para lo que le pasaba. Simplemente funcionaba a una velocidad que los demás no entendían, y construyó un mundo a la medida de esa velocidad.

Hoy sabemos más. Hoy puedes ponerle nombre. Y eso ya es una ventaja que Julio César no tuvo.

Si te identificas con eso de no poder hacer una sola cosa a la vez, de ir siempre a mil por hora, de tomar decisiones antes de que los demás hayan terminado de pensar la pregunta, puede que tu cerebro funcione de forma diferente. No rota. Diferente.

Hacer el test de TDAH

Relacionado

Sigue leyendo