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Lo que Jacques Cousteau nos enseña sobre la curiosidad sin freno

Cousteau inventó el regulador de buceo, filmó cientos de documentales y exploró todo el océano. Una curiosidad sin límites que puede ser motor o puede ahogarte.

tdahfamosos

Hay personas que no pueden ver un misterio sin abrirlo. Que escuchan "nadie sabe qué hay ahí abajo" y lo interpretan como una invitación personal.

Jacques Cousteau era así. Y si eso no suena a algo familiar, quizás aún no te has hecho el test de TDAH.

¿Quién era Cousteau y por qué nos importa?

Para los que tengáis menos de cuarenta años: Cousteau era el tío de la boina roja que salía en los documentales del fondo del mar. Pero decir eso es como decir que Einstein "hacía matemáticas".

Cousteau co-inventó el regulador Aqua-Lung, que básicamente permitió que los humanos respiraran bajo el agua por primera vez de forma práctica. Fundó la Societé Cousteau. Dirigió cientos de horas de documentales. Construyó estaciones submarinas donde la gente vivía bajo el agua durante semanas. Escribió libros. Diseñó barcos. Creó tecnología que no existía porque la necesitaba.

Todo eso a la vez. Durante décadas. Sin parar.

No hay diagnóstico documentado, claro. Pero hay un patrón que cualquiera con TDAH reconoce al instante: la curiosidad que no sabe cuándo parar.

¿Qué tiene que ver la curiosidad con el TDAH?

La curiosidad no es un síntoma del TDAH. Pero hay un tipo de curiosidad que sí parece ir de la mano: la que salta de un tema a otro sin transición, la que convierte cada respuesta en tres preguntas nuevas, la que te hace empezar proyectos a un ritmo mayor del que puedes terminarlos.

Cousteau no exploró el Mediterráneo y se quedó tranquilo. Exploró el Mediterráneo, el Atlántico, el Pacífico, el Ártico, los ríos del Amazonas, el Mar Rojo, los arrecifes de coral de Australia. En paralelo filmaba, escribía, hacía conferencias, presionaba gobiernos para legislar sobre contaminación marina y criaba a sus hijos a bordo de un barco.

Es el tipo de vida que desde fuera parece glamurosa y desde dentro probablemente se siente como tener demasiadas pestañas abiertas en el cerebro. Si esto te resuena, los exploradores con TDAH tienen patrones sorprendentemente similares.

La metáfora que Cousteau no sabía que estaba viviendo

Hay algo irónico en que el hombre que dedicó su vida a explorar las profundidades se pasara décadas... literalmente metiéndose en lugares donde los humanos no podían respirar por sus propios medios.

La curiosidad sin freno puede llevarte a lugares increíbles. También puede llevarte a un sitio donde necesitas un aparato externo para sobrevivir.

No lo digo de forma macabra. Lo digo porque es exactamente así como se siente el TDAH sin gestión: una capacidad enorme de ir a sitios que otros no van, acompañada de una necesidad constante de apoyos externos para no ahogarte en el proceso.

Cousteau inventó el regulador. Literalmente construyó la herramienta que le permitía ir tan profundo como quería sin morir en el intento.

Eso no es casualidad. Es adaptación.

¿Por qué los proyectos de Cousteau nunca terminaban del todo?

Aquí viene la parte que pocos cuentan: Cousteau dejó proyectos a medias toda su vida.

La Conshelf, su programa de estaciones submarinas, se abandonó antes de llegar a donde él quería. Varios barcos que diseñó nunca llegaron a construirse como él los imaginaba. Tuvo conflictos constantes con financiadores porque su visión siempre iba más lejos que el presupuesto disponible.

No porque fuera irresponsable. Sino porque cuando terminas algo ya no es nuevo. Y lo nuevo es lo que alimenta el motor.

Eso es la novedad como combustible. Algo que cualquier cerebro con tendencia al TDAH conoce muy bien: el inicio de un proyecto genera una energía que la parte de mantenimiento no puede replicar. Lo explico mejor en el post sobre la curiosidad de Feynman, que tiene un patrón muy parecido aunque en disciplinas distintas.

¿Qué aprendemos de Cousteau más allá de los documentales?

La lección no es "ten TDAH y explora el océano". La lección es más sutil.

Cousteau canalizó su curiosidad hacia un dominio concreto. No era curioso de todo en general: era curioso del mar en particular. Dentro de ese dominio podía saltar de un proyecto a otro indefinidamente porque todos tenían el mismo hilo conductor.

Eso es algo que muchas personas con TDAH no hacen. O no porque no quieran, sino porque nadie les ha enseñado que es una estrategia viable.

La hiperfocalización salvaje en un tema amplio pero coherente. La curiosidad como identidad en vez de como distracción.

Cousteau no se preguntaba "¿debería estar haciendo otra cosa?". El mar era su otra cosa. Todo lo demás orbitaba alrededor.

¿Y qué pasa cuando la curiosidad no tiene ancla?

El problema viene cuando la curiosidad no tiene un dominio central. Cuando eres curioso de cocina, de física cuántica, de historia medieval, de programación, de carpintería y de astronomía al mismo tiempo, sin que ninguno de esos hilos conecte con los demás.

Ahí la curiosidad deja de ser motor y se convierte en ruido. Cada cosa nueva compite con las demás. Nada avanza lo suficiente para generar resultados visibles. Y los resultados invisibles no sostienen la motivación.

Cousteau tenía el mar. Necesitaba el mar. Sin ese ancla, su capacidad de saltar entre proyectos habría sido dispersión pura. Con ella, fue una de las personas más productivas del siglo XX.

Muchos descubrimientos accidentales tienen exactamente esta estructura: una mente que salta, pero que salta dentro de un dominio donde los saltos tienen consecuencias.

¿Cuál es tu ancla?

La pregunta que te dejo no es "¿eres como Cousteau?". Esa es la pregunta equivocada.

La pregunta es: ¿tienes un mar?

Un dominio lo suficientemente grande como para que tu curiosidad tenga espacio. Lo suficientemente específico como para que los proyectos conecten entre sí. Lo suficientemente tuyo como para que no te aburras.

Si no lo tienes, parte de tu trabajo es encontrarlo. No porque lo necesites para ser productivo. Sino porque sin él, la curiosidad que podría llevarte muy lejos te va a dejar muy cansado.

Y si sospechas que tu cerebro funciona de una forma parecida a lo que describes en este post, lo más útil que puedes hacer ahora mismo es empezar por entender cómo funciona exactamente el tuyo.

Empieza por el test de TDAH para adultos. Es el regulador que Cousteau no tuvo.

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