Volver al blog

Ser fisioterapeuta con TDAH: las manos trabajan pero la cabeza vuela

Tus manos tratan al paciente pero tu cabeza está en tres sitios. Ser fisioterapeuta con TDAH es hiperfoco manual y caos total fuera de camilla.

tdah

Tus manos trabajan en el paciente pero tu cabeza está en tres sitios a la vez.

En el hombro del señor García, en la factura que no has mandado, en si has cerrado el coche y en una receta de pad thai que has visto esta mañana. Todo al mismo tiempo. Sin pausas. Sin pedir permiso.

Ser fisioterapeuta con TDAH es eso. Hiperfoco manual y caos administrativo. Tus dedos detectan una contractura antes de que el paciente abra la boca, pero eres incapaz de rellenar un parte clínico sin que se te olvide la mitad de los campos.

Y nadie te lo cuenta en la carrera.

¿Se puede ser buen fisioterapeuta con TDAH?

Sí. Y te voy a decir por qué: porque la fisioterapia es una de esas profesiones que encajan con un cerebro TDAH como un guante. Literalmente.

Piensa en lo que haces cada día. Paciente nuevo cada 30 o 45 minutos. Problema diferente. Cuerpo diferente. Contexto diferente. Tu cerebro tiene estímulo constante, variedad, contacto humano, feedback inmediato. Le das un masaje a alguien y notas cómo se destensa el músculo bajo tus dedos. Eso es dopamina en tiempo real.

Tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina

Por eso muchos fisios con TDAH son brutalmente buenos en camilla. Porque cuando sus manos están trabajando, el cerebro está presente. Enganchado. Hiperfocado.

El problema no es la clínica. El problema es todo lo demás.

¿Dónde falla un fisioterapeuta con TDAH?

En todo lo que no sea tocar al paciente.

La parte administrativa. Los informes. Las facturas. Devolver llamadas. Responder emails de la mutua. Cuadrar la agenda. Pedir material. Renovar el seguro de responsabilidad civil.

Todo eso no da dopamina. Es gris, repetitivo, aburrido. Y un cerebro con TDAH ante una tarea aburrida hace una de dos cosas: la pospone hasta que se convierte en un incendio, o la hace a medias y reza para que nadie se dé cuenta.

¿Te suena?

El fisio con TDAH que es un crack en camilla pero tiene el despacho como si hubiera pasado un tornado. Papeles por todas partes. Post-its que ya no significan nada. Un archivador que se compró con toda la ilusión del mundo y que está vacío desde el primer día.

Y luego está la gestión del tiempo. Sales de una sesión, miras el reloj, te quedan 10 minutos antes del siguiente paciente. "Perfecto, voy a hacer las notas clínicas rápido." Abres el ordenador. Te aparece una notificación. Buscas algo en Google. Son las 4 de la tarde y llevas tres pacientes sin documentar.

¿Por qué la parte manual funciona tan bien?

Porque la fisioterapia manual es puro presente.

No puedes hacerla en piloto automático. No puedes irte mentalmente mientras palpas un tejido. Tus manos necesitan información constante. Presión, temperatura, tensión, resistencia. Tu cerebro procesa todo eso sin parar.

Es como ser DJ o músico con TDAH. Cuando el estímulo es sensorial, inmediato y cambiante, el cerebro TDAH se enciende. No necesitas fuerza de voluntad. Necesitas que la tarea sea lo suficientemente interesante para que tu cerebro no quiera irse a otra parte.

Y un cuerpo humano siempre es interesante. Cada paciente tiene su historia, sus compensaciones, sus trampas posturales. Es como leer un libro nuevo cada hora. Tu cerebro se queda porque quiere quedarse.

El problema viene cuando la tarea no tiene esa riqueza sensorial. Cuando es texto en pantalla, números en una tabla, o una conversación telefónica con la compañía de seguros que lleva 20 minutos de espera.

Ahí tu cerebro se desconecta. No porque seas vago. Porque no tiene combustible.

¿Qué hace un fisio con TDAH para sobrevivir al papeleo?

Lo mismo que cualquier persona con TDAH que tiene que hacer tareas aburridas: crear estructura externa.

Tu cerebro no va a generar la motivación por sí solo. No te va a llegar un momento de "ahora sí me apetece rellenar informes". Eso no va a pasar. Jamás. Así que deja de esperarlo y monta un sistema.

Algunas cosas que funcionan:

Documenta entre pacientes, no al final del día. Si esperas a las 8 de la noche para hacer todas las notas clínicas, no las vas a hacer. O las vas a hacer tan mal que no sirven para nada. Dedica los 2 minutos entre paciente y paciente a apuntar lo esencial. Nada más.

Automatiza todo lo automatizable. Facturas, recordatorios de cita, confirmaciones. Si un software puede hacerlo por ti, deja que lo haga. Tu cerebro tiene que pelear con menos batallas, no con más.

Pon alarmas para las tareas invisibles. Renovar el seguro. Pedir material. Mandar la declaración trimestral. Esas tareas que no son urgentes hasta que lo son. Ponlas en el calendario con alarma y no confíes en tu memoria. Tu memoria tiene cosas mejores que hacer. Como recordar exactamente dónde tenía la contractura el paciente de hace tres semanas.

La consulta como escenario

Hay algo que no se dice mucho: los fisioterapeutas con TDAH suelen ser los que mejor conectan con sus pacientes.

¿Por qué? Porque la conversación durante la sesión es variada, emocional, cercana. Le preguntas cómo está, te cuenta su vida, tú le cuentas algo tuyo. No es un interrogatorio clínico. Es una conversación real mientras trabajas con tus manos.

Y eso, para un cerebro TDAH, es oro. Estímulo doble: manual y social al mismo tiempo. Por eso muchos pacientes dicen que su fisio "les entiende" o "conecta con ellos". No es un superpoder misterioso. Es un cerebro que necesita conexión para funcionar y que, cuando la tiene, rinde a un nivel que asusta.

Es parecido a lo que pasa con los maestros de infantil con TDAH. El caos, el movimiento, la necesidad de improvisar. Lo que para otros es agotador, para un cerebro TDAH es el entorno perfecto.

El elefante en la sala: la fatiga

Esto también hay que decirlo.

Ser fisioterapeuta con TDAH es agotador. No por la parte manual, que esa fluye. Sino por el esfuerzo de compensar todo lo demás. Estás todo el día enmascarando. Forzando a tu cerebro a hacer cosas que no quiere hacer. Sonriendo mientras por dentro piensas "llevo tres horas sin apuntar nada y esto va a ser un problema".

El TDAH no es solo distracción. Es regulación emocional, gestión de energía, filtrado de estímulos. Y un fisioterapeuta recibe estímulos constantes: dolor ajeno, contacto físico, historias personales, ruido de la clínica. Todo eso pasa por tu cerebro sin filtro.

Al final del día no estás cansado. Estás frito.

Y si no lo gestionas, acabas quemado. No porque la profesión sea mala, sino porque nadie te enseñó a trabajar con tu cerebro en vez de contra él.

Tu cerebro no está roto. Trabaja diferente.

Si eres fisio y llevas años pensando que eres un desastre porque se te olvida devolver llamadas, porque tu despacho parece una zona de guerra, porque eres incapaz de cuadrar las cuentas sin que alguien te persiga, para.

No eres un desastre. Eres un profesional con un cerebro que funciona distinto. Uno que es capaz de detectar una restricción fascial que otros pasan por alto, pero que necesita tres alarmas para acordarse de pedir cita en el dentista.

Las manos trabajan. La cabeza vuela. Y no hay nada malo en eso. Solo hay que saber gestionarlo.

---

Si te has visto reflejado en todo esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cabeza, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información sobre tu cerebro que una tarde de Google. 10 minutos, gratis, sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo