Volver al blog

Gestionar tu bandeja de entrada con TDAH sin declarar bancarrota

2.847 emails sin leer. Tu bandeja es una fosa común. Aprende a gestionar el email con TDAH sin borrar todo ni perder la cabeza.

tdah

2.847 emails sin leer.

La bandeja de entrada se ha convertido en una fosa común. Y cada día entierras un email más.

Lo sé porque he estado ahí. Abres Gmail, ves ese número rojo con cuatro cifras, y tu cerebro hace un cálculo instantáneo: "No merece la pena ni intentarlo". Cierras la pestaña. Abres YouTube. Fin de la gestión de emails del día.

Y lo peor no es el número. Lo peor es que entre esos 2.847 correos hay uno del dentista, otro de Hacienda, y probablemente tres ofertas de trabajo que caducaron hace semanas. Pero están enterrados bajo 400 newsletters que nunca leerás y 200 confirmaciones de compras de Amazon.

¿Por qué la bandeja de entrada se convierte en un cementerio cuando tienes TDAH?

Porque el email es el enemigo natural del cerebro TDAH.

Piénsalo. El email requiere todo lo que peor se nos da: priorizar (decidir cuál importa), clasificar (meterlo en una carpeta), responder en un tiempo razonable (no tres semanas después), y mantener un sistema a largo plazo (ja).

Cada email que entra es una microdecisión. ¿Lo leo ahora? ¿Lo dejo para luego? ¿Lo archivo? ¿Lo borro? ¿Necesita respuesta? ¿Urgente o puede esperar?

Para un cerebro neurotípico, esas decisiones son automáticas. Para un cerebro TDAH, cada una de esas preguntas consume batería. Y cuando llevas cincuenta microdecisiones en una mañana, tu cerebro dice "hasta aquí" y activa el modo zombie. Abres la bandeja, miras el número, la cierras.

Es lo que los psicólogos llaman parálisis por exceso de opciones. Nosotros lo llamamos "el día que dejé de abrir el correo".

La tentación nuclear: seleccionar todo y borrar

Conozco a gente que ha hecho esto. El famoso "email bankruptcy". Seleccionar todo, marcar como leído, y empezar de cero. Como quien prende fuego a su armario porque no sabe doblar camisetas.

Y mira, lo entiendo. La sensación de ver el 0 en la bandeja es casi espiritual. Tres segundos de paz absoluta. Hasta que llega el primer correo nuevo y empieza otra vez el ciclo.

Porque el problema no es el número. El problema es que no tienes un sistema que funcione con tu cerebro, no contra él.

Borrar todo es como limpiar tu habitación metiéndolo todo debajo de la cama. Técnicamente está limpio. Funcionalmente no has resuelto nada.

¿Cómo gestionar el email con TDAH sin que se convierta en una pesadilla?

No voy a darte un sistema de 47 carpetas con código de colores y reglas automáticas que tardarías tres tardes en configurar. Porque los dos sabemos que no lo vas a hacer. Y si lo haces, lo mantendrás dos días.

Lo que funciona con un cerebro TDAH es lo mínimo viable. Lo que no puedas sabotear ni con la peor de tus mañanas.

Regla 1: Dos momentos al día. Solo dos.

Nada de tener el email abierto todo el día como un grifo goteando. Abres el correo a las 10 y a las 16 (o los horarios que te encajen). Fuera de esas ventanas, el email no existe. Quita notificaciones. En serio. Todas.

Tu cerebro TDAH necesita bloques definidos. Si el email está siempre disponible, siempre te interrumpe. Y cada interrupción es un reinicio cognitivo que te cuesta entre 15 y 25 minutos de recuperación.

Regla 2: La regla de los dos minutos (de verdad).

Abres un email. Si puedes resolverlo en menos de dos minutos, lo resuelves ahí. Contestar, borrar, archivar. Lo que sea. Pero lo sacas de tu bandeja ya.

Si necesita más de dos minutos, no lo dejes en la bandeja. Muévelo a una carpeta que se llame "Pendiente" o márcalo con estrella. Un solo sitio para cosas que necesitan acción. No tres carpetas, no etiquetas de colores. Una estrella. Punto.

Regla 3: Desuscríbete como si te pagaran por ello.

Cada newsletter a la que no le haces caso es un email más que abulta la cifra y te genera culpa. Ese email que reescribes 7 veces en tu cabeza no es ni la mitad de problema comparado con 300 correos basura que nunca pediste.

Cada vez que abras el correo, desuscríbete de al menos una cosa. Una. En dos semanas habrás reducido el flujo entrante a la mitad y tu bandeja dejará de ser una autopista de seis carriles.

Regla 4: El "viernes de limpieza" de 10 minutos.

Un día a la semana, el que sea, dedicas 10 minutos (pon un temporizador) a limpiar la carpeta de pendientes. Lo que ya no importa, fuera. Lo que sigue pendiente, decides ahora. Lo que requiere una respuesta incómoda y llevas esquivando toda la semana, la escribes mal, rápido, y la mandas. Mejor una respuesta imperfecta que ninguna.

¿Y si ya estoy en los miles de emails sin leer?

Entonces necesitas un punto de corte. No borrar todo. Un punto de corte.

Decide una fecha. Hoy, por ejemplo. Todo lo anterior a hoy va a una carpeta llamada "Archivo viejo" (o "La Fosa", si te va el drama). No lo borras. Lo apartas. Si alguien te necesitaba de verdad, ya te habrá escrito otra vez o te habrá llamado.

A partir de hoy, tu bandeja empieza en cero. Con las cuatro reglas de arriba. Sin cargar con la mochila de tres años de emails sin abrir.

Es exactamente lo mismo que pasa con los emails del trabajo sin contestar. La vergüenza de no haber respondido a tiempo te paraliza más que el propio email. Pero la verdad es que el 80% de esos correos ya no importan. Y el 20% restante se resuelve con un "perdona el retraso" y cuatro líneas.

La bandeja vacía no es el objetivo

El objetivo no es tener cero emails. Eso es un espejismo. El objetivo es que tu bandeja de entrada no te genere ansiedad cada vez que la abres.

Que dejes de sentir ese nudo en el estómago cuando ves el icono de Gmail con un número de cuatro cifras. Que puedas abrir el correo, hacer lo que tengas que hacer, y cerrar la pestaña sin sentir que has dejado algo importante pudriéndose entre promociones de Aliexpress.

Tu cerebro TDAH no necesita un sistema perfecto. Necesita un sistema que puedas mantener en tu peor día. Porque si funciona en tu peor día, en los buenos será pan comido.

---

Si la bandeja de entrada es solo una de las muchas cosas que se te escapan y sospechas que hay algo más, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información sobre cómo funciona tu cerebro que un artículo de Google. 10 minutos, gratis, sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo