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Dave Grohl: de Nirvana a Foo Fighters con un cerebro que no para

Dave Grohl pasó de batería de Nirvana a líder de Foo Fighters sin pausa. Energía inagotable, múltiples proyectos y un cerebro que no tiene modo descanso.

tdahfamosos

Imagina que eres el batería de la banda más influyente de los noventa.

Kurt Cobain escribe "Smells Like Teen Spirit". Tú estás detrás, machacando la batería con una intensidad que hace temblar el suelo. El mundo se vuelve loco. De la noche a la mañana, Nirvana es la banda más grande del planeta y tú eres el tipo sentado al fondo con los palos.

La mayoría de personas en esa situación habrían dicho: suficiente. Ya llegué.

Dave Grohl no tiene ese botón.

En 1994, Nirvana se rompe de la peor manera posible. Kurt Cobain muere. La banda desaparece. Y Dave Grohl, en vez de tomarse un año para llorar y procesar, graba en solitario todos los instrumentos de un álbum completo, funda una banda nueva llamada Foo Fighters, y en menos de dos años está girando por todo el mundo.

Así. Sin pausa. Sin respiro. Sin modo descanso.

¿Esto es resiliencia o es algo más?

La historia oficial es que Dave Grohl es un tipo resiliente, trabajador, apasionado por la música.

Cierto. Pero hay algo más debajo de esa energía que no encaja del todo con la narrativa de "tío con ganas".

Porque no es solo que trabajara mucho después de Nirvana. Es que Dave Grohl siempre ha funcionado así. De pequeño era el crío que no podía parar. El que agotaba a sus profesores. El que tocaba cualquier superficie que tuviera cerca, incluso cuando no había batería. El que saltaba de proyecto en proyecto sin terminar ninguno... hasta que encontraba algo que le encendía el cerebro.

Eso no es motivación. Eso es un cerebro que funciona de otra manera.

Dave Grohl no tiene un diagnóstico oficial de TDAH. Lo que sí tenemos es su historial completo: la hiperactividad desde niño, la impulsividad, la incapacidad para el aburrimiento, la forma en la que la música era la única cosa que conseguía enfocar ese cerebro que no paraba.

El perfil es el que es.

¿Qué tiene que ver la batería con el TDAH?

Más de lo que parece.

Los baterías con TDAH son un patrón tan reconocible que los neurólogos lo bromean entre ellos. Tocar la batería no solo requiere coordinación y ritmo, sino una disociación total del entorno. Es hiperfoco puro: cuando estás machacando detrás de un kit, tu cerebro no puede pensar en nada más. Ni en la lista de tareas pendientes. Ni en esa conversación incómoda del martes. Ni en los doscientos planes que tienes en la cabeza.

Solo hay ritmo. Solo hay golpe. Solo hay música.

Para un cerebro con TDAH, eso no es trabajo. Eso es alivio.

Dave Grohl no aprendió batería en una escuela. No tuvo profesor. Lo aprendió solo, de noche, en su habitación, sin método y sin estructura. Porque cuando un cerebro con TDAH encuentra algo que le activa, no necesita que nadie le obligue a practicar. El problema no es la motivación. El problema es parar.

Y Dave Grohl nunca aprendió a parar.

Del fondo del escenario al micrófono

Cuando Nirvana se rompe, algo interesante ocurre en el cerebro de Dave Grohl.

No el luto. No la crisis. El proyecto.

En vez de paralizarse, su mente empieza a generar ideas a velocidad de vértigo. Y cuando un cerebro hiperactivo tiene demasiadas ideas y demasiada energía y ningún sitio donde meterlas, lo que sale es creación compulsiva.

Grohl graba solo en los estudios de Virginia. Toca todos los instrumentos. Batería, guitarra, bajo, voz. No porque tenga un plan de carrera elaborado. Sino porque necesitaba sacar todo lo que tenía dentro antes de explotar.

El resultado fue el primer álbum de Foo Fighters.

No era perfecto. Pero estaba hecho. Y publicado. Que para un cerebro con TDAH, a veces es exactamente lo mismo.

Luego vino lo que todos conocemos: veinte años de giras, nueve álbumes de estudio, más de cien millones de discos vendidos, un documental sobre el rock en América, colaboraciones con Queens of the Stone Age, colaboraciones con Paul McCartney, su propio estudio de grabación construido desde cero con sus propias manos.

Dave Grohl no tiene un proyecto. Dave Grohl es un proyecto detrás de otro sin punto final.

¿Cómo se ve el TDAH en Foo Fighters?

Si has seguido la carrera de Foo Fighters con algo de atención, ya has visto los patrones.

La variedad de estilos. Foo Fighters no suena igual en ningún álbum. Grunge, pop rock, hard rock, acústico, canciones de diez minutos, canciones de tres. Un cerebro que se aburre fácilmente no puede hacer el mismo disco dos veces. Necesita explorar. Necesita el estímulo nuevo.

La incapacidad de parar. En 2015, Grohl se cayó del escenario en un concierto en Suecia y se rompió la pierna. Cualquier persona normal habría cancelado la gira. Dave Grohl terminó el concierto sentado en una silla con la pierna rota y luego mandó construir un trono gigante para poder seguir tocando el resto de la gira. Literalmente. Un trono. Porque cancelar no era una opción que su cerebro pudiera procesar.

Los proyectos paralelos. Mientras lideraba Foo Fighters, Grohl colaboró con Queens of the Stone Age, formó Them Crooked Vultures con Jimmy Page y John Paul Jones, produjo álbumes para otros artistas, dirigió una película documental, escribió un libro de memorias. Todo a la vez. Todo en paralelo. Como si su cabeza tuviera quince pestañas abiertas y le pareciera perfectamente razonable.

Eso no es ambición. Eso es un cerebro que no sabe cerrar pestañas.

La energía que el mundo ve como virtud

Aquí hay algo que me parece interesante.

Cuando Dave Grohl hace lo que hace, todo el mundo lo llama pasión, talento, amor por la música. Y es cierto. Pero cuando un chaval de quince años hace exactamente lo mismo en el colegio, lo llaman problema, inquieto, incapaz de concentrarse.

El mismo cerebro. El mismo patrón. Distinto escenario.

Eso es lo que pasa con el TDAH en personas como Dave Grohl. La energía inagotable, la impulsividad, la necesidad de estímulo constante, la incapacidad para el aburrimiento: en el contexto equivocado son síntomas. En el contexto adecuado son exactamente lo que les hace funcionar a un nivel que el resto no puede sostener.

El problema no es el cerebro. Es el escenario.

Dave Grohl encontró el suyo con quince años, tocando la batería en el sótano de su casa a las doce de la noche sin que nadie le hubiera dicho que podía vivir de eso. Su cerebro no le dio otra opción. No podía parar. No podía aburrirse. No podía descansar.

Y eso que el mundo llama obstáculo se convirtió en el motor de una carrera que lleva cuatro décadas sin bajar el ritmo.

Lo que Dave Grohl no sabe que te está enseñando

Que no necesitas un diagnóstico para reconocer los patrones.

Que la energía que te agota también puede ser lo que te salva si encuentras dónde meterla.

Que las personas con TDAH famosas no son la excepción. Son el ejemplo más visible de algo que ocurre en millones de cerebros que nunca han llegado a un escenario.

Y que si llevas toda la vida sintiéndote demasiado inquieto, demasiado intenso, incapaz de hacer solo una cosa a la vez... puede que no seas el problema.

Puede que nadie te haya explicado cómo funciona tu cerebro.

Porque hay una diferencia enorme entre un cerebro roto y un cerebro que no ha encontrado su instrumento.

Hacer el test de TDAH

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