Simone Biles: la gimnasta con TDAH que respondió a un hackeo con la verdad
Le filtraron sus datos médicos para hundirla. Ella tuiteó que tenía TDAH y que hicieran su investigación. Así se responde.
Hackers rusos filtran tus datos médicos a todo el planeta.
Tu medicación para el TDAH sale en titulares. Periodistas preguntando. Gente opinando. El mundo esperando a que te hundas, te disculpes o inventes una excusa.
Y tú abres Twitter y escribes: "Tengo TDAH y he tomado medicación desde niña. Haz tu investigación antes de juzgar."
Eso hizo Simone Biles en 2016. La gimnasta más condecorada de la historia. 37 medallas en Mundiales. 7 medallas olímpicas. Y no se disculpó. No se escondió. Respondió con la verdad como si fuera un ejercicio de suelo perfecto.
¿Por qué intentaron usar el TDAH como arma contra ella?
El grupo de hackers se llamaba Fancy Bears. En 2016, tras los Juegos de Río, filtraron registros médicos de la WADA (la Agencia Mundial Antidopaje) de varios atletas. El objetivo era claro: sembrar la duda. Sugerir que sus resultados no eran limpios. Que la medicación era trampa.
Y aquí es donde la historia se vuelve interesante.
Porque la medicación para el TDAH tiene una autorización de uso terapéutico. Es legal. Está regulada. No es ningún secreto para las autoridades deportivas. Pero para la opinión pública, "toma medicación" suena a dopaje si lo sacas de contexto.
Y eso es exactamente lo que hicieron.
El plan era que Biles se justificara. Que pidiera perdón. Que explicara con voz temblorosa que "tenía un problemita pero que estaba trabajando en ello". Que hiciera lo que la sociedad espera cuando alguien con TDAH es pillado siendo una persona con TDAH: avergonzarse.
Pero Simone Biles no se avergüenza de cómo funciona su cerebro.
La respuesta que normalizó el TDAH de élite
Su tuit fue directo. Sin disculpas. Sin eufemismos. Sin rodeos.
"Tengo TDAH y he tomado medicación para ello desde niña. Por favor, haz tu investigación antes de hacer acusaciones injustas."
Sin drama. Sin victimismo. Con la misma precisión con la que clava un Yurchenko doble mortal.
Y eso fue importante. No solo por ella, sino por todos los que leyeron ese tuit y pensaron: "Espera. La mejor gimnasta del mundo tiene TDAH. Y no se esconde. Y no se disculpa."
Porque el relato habitual del TDAH en el deporte de élite es el del obstáculo superado. El de "a pesar de tener TDAH, consiguió...". Como si el TDAH fuera una piedra en el zapato que hay que aguantar con estoicismo.
Biles le dio la vuelta. No fue "a pesar de". Fue "tengo TDAH, punto, y ahora mira esto". Que es exactamente como debería ser.
¿Qué tienen que ver "the twisties" con el TDAH?
En Tokio 2021, Biles se retiró de varias finales olímpicas. La razón: "the twisties". Una desorientación en el aire donde pierdes la noción de dónde estás mientras das giros a metros del suelo.
No es un capricho. Es un fallo del sistema de orientación espacial que puede acabar en una lesión de cuello o espalda gravísima.
Y aquí viene lo que nadie quiere escuchar: cuando tu cerebro ya está funcionando diferente por el TDAH, la sobrecarga mental y emocional se amplifica. El estrés no se gestiona igual. La presión no se procesa igual. Los mitos sobre que el TDAH es solo "no prestar atención" se caen en cuanto miras cómo afecta a todo el sistema.
Biles eligió parar. En los Juegos Olímpicos. Con el mundo mirando. Priorizó su salud mental sobre las expectativas de millones de personas.
A ver. Intenta hacer eso tú con la presión de entregar un informe el lunes. Ella lo hizo con la presión de un planeta entero esperando que saltara.
La vuelta que nadie esperaba
París 2024. Simone Biles tiene 30 años. Una edad en la que la mayoría de gimnastas ya se han retirado. Vuelve después de todo: el hackeo, la retirada, los debates interminables sobre si debería o no debería haber parado en Tokio.
Y gana más medallas.
Sin explicaciones. Sin pedir permiso. Sin disculparse por haberse ido ni por haber vuelto.
Y eso es lo que más me mola de su historia. No es solo que sea la mejor gimnasta de la historia. Es que en cada momento donde la sociedad esperaba que se achicara, hizo exactamente lo contrario.
Le dicen que su medicación es trampa. Responde con un tuit que es pura verdad.
Le dicen que parar es de débiles. Para y prioriza su cabeza.
Le dicen que ya está mayor. Vuelve y gana.
Es como si cada vez que alguien le pone un obstáculo, lo convirtiera en un trampolín. Que, pensándolo bien, eso es literalmente lo que hace en gimnasia.
¿Y qué tiene que ver Simone Biles contigo?
Probablemente tú no estés haciendo mortales en un tapiz. Pero si tienes TDAH, sabes lo que es que te juzguen por cómo funciona tu cerebro.
Sabes lo que es tomar medicación y tener que justificarlo. O no tomarla y tener que justificar eso también. Sabes lo que es dudar de tu propio diagnóstico porque la gente de fuera parece muy convencida de que "en realidad no es para tanto".
Y sabes lo que es sentir que tienes que compensar. Que tienes que demostrar el doble para que te crean la mitad.
Biles no compensó. Dijo la verdad. Y resultó que la verdad era suficiente.
Eso no significa que sea fácil. Pero sí significa que no tienes que pedir perdón por cómo funciona tu cerebro. Ni por la medicación que necesitas. Ni por los días en los que necesitas parar. Ni por volver cuando estés listo, no cuando los demás decidan que ya toca.
Biles también ha mostrado algo que a veces olvidamos: el deporte puede ser un regulador brutal para un cerebro con TDAH. La intensidad, el movimiento, la descarga de dopamina. No es casualidad que una de las mejores atletas del mundo tenga un cerebro que funciona a base de estímulo.
El primer paso no es dar un salto triple. Es entender cómo funciona tu cerebro. Y para eso no necesitas ni unos Juegos Olímpicos ni un hackeo ruso.
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