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Alergia primaveral y TDAH: el combo que destruye tu concentración en abril

Alergia y TDAH juntos son la tormenta perfecta. Tu nariz explota, tu cerebro se apaga, y abril se convierte en tu peor mes del año.

tdah

Llega abril y tu nariz explota. Con ella, lo poco que quedaba de tu concentración.

Alergia y TDAH juntos son la pareja del infierno. Uno te llena la cabeza de niebla, el otro ya se encargaba de que la niebla fuera tu estado natural. El resultado es un mes entero funcionando al 30% mientras todo el mundo sale de cañas y dice que "qué bonita la primavera".

Bonita. Claro.

La primavera ya era un problema antes de la alergia

Si tienes TDAH, ya sabes que la primavera te descoloca el cerebro. Los cambios de luz, los horarios que se mueven, el cuerpo que no sabe si tiene sueño o hambre. Tu reloj interno, que ya de por sí va con retraso, de repente tiene que adaptarse a un cambio de hora, más horas de sol y temperaturas que suben y bajan como si alguien jugara con el termostato.

Eso ya es bastante.

Pero luego llega la alergia. Y lo que era un mes complicado se convierte en una película de terror.

¿Por qué la alergia empeora los síntomas del TDAH?

Porque ataca exactamente donde más duele.

Tu cerebro con TDAH ya tiene un déficit de dopamina y noradrenalina. Funciona justo, raspando, como un coche con la reserva encendida. La alergia entra en escena y hace tres cosas a la vez:

Uno: la inflamación. La reacción alérgica genera inflamación sistémica. Tu cuerpo libera histamina y citoquinas inflamatorias. Eso no solo te hincha la nariz. También inflama tu cerebro. Literalmente. La neuroinflamación afecta a la corteza prefrontal, que es justo la zona que el TDAH ya tenía bajo mínimos. La parte del cerebro que se encarga de planificar, priorizar y decir "no, ahora no abras Twitter". La alergia la apaga un poco más.

Dos: el sueño. No duermes bien. La nariz taponada, los estornudos, la tos seca a las 3 de la mañana. Y si ya tenías problemas para dormir con TDAH (que los tenías), ahora multiplícalo. Un cerebro que no duerme lo suficiente se parece peligrosamente a un cerebro con TDAH. Pero es que tú ya tienes TDAH. Así que lo que tienes es un cerebro con TDAH que además no ha dormido. La combinación es demoledora.

Tres: los antihistamínicos. Aquí viene la trampa. Te tomas la pastilla para la alergia y la alergia mejora, pero tu cabeza se convierte en un colchón de espuma. Los antihistamínicos de primera generación (los clásicos, los baratos) cruzan la barrera hematoencefálica y te dejan grogui. Somnolencia, lentitud mental, tiempo de reacción de una tortuga. Tu concentración ya estaba fragmentada. Ahora directamente está en coma.

Es un triple golpe. La inflamación te nubla, la falta de sueño te arrastra, y el remedio te apaga lo poco que quedaba.

¿Qué puedes hacer sin volverte loco?

No voy a decirte que "consultes a tu médico" y me quede tan ancho. Que sí, que consultes. Pero también hay cosas concretas que marcan la diferencia.

Cambia el antihistamínico. Los de segunda generación (cetirizina, loratadina, bilastina) son mucho menos sedantes. Si estás tomando uno que te deja frito, habla con tu médico para cambiar. Parece obvio, pero mucha gente lleva años con el mismo antihistamínico del 2003 sin planteárselo.

Protege el sueño como si fuera tu bien más preciado. Porque lo es. Filtros HEPA en la habitación, ventanas cerradas por la noche, ducha antes de dormir para quitarte el polen del pelo. Son cosas pequeñas, pero la diferencia entre dormir 5 horas con la nariz taponada y dormir 7 horas es la diferencia entre funcionar y no funcionar.

Anticípate. Si sabes que abril es tu mes negro, empieza el antihistamínico antes de que los síntomas aparezcan. No esperes a estar estornudando como un dálmata. La alergia controlada antes de que estalle es infinitamente más manejable.

Baja el listón en abril. Esto es lo más difícil para un cerebro con TDAH que ya vive sintiéndose culpable por no rendir lo suficiente. Pero es realista. Tu capacidad en abril no es la misma que en octubre. Si planificas como si lo fuera, vas a frustrarte. Si planificas sabiendo que este mes vas al 60%, puedes organizarte para cubrir lo esencial y dejar lo demás para mayo.

No es resignarse. Es ser listo.

No eres más vago en primavera

Esto hay que decirlo porque tu cerebro ya lo está pensando.

No eres más vago. No te estás inventando excusas. No "exageras". Tu cuerpo está literalmente en guerra con el polen mientras tu cerebro intenta funcionar con un sistema de neurotransmisores que ya iba justo. Es como pedirle a alguien que corra una maratón con gripe. Puede que avance, pero no va a batir ningún récord.

Date permiso para ir más lento en abril. No porque seas débil, sino porque estás gestionando más frentes que la mayoría de la gente sin que nadie lo vea.

Y cuando mayo llegue y la alergia afloje, volverás a funcionar. No a tope (eso con TDAH no existe), pero sí a tu versión normal de "voy tirando con estilo".

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