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¿Tenía Alan Turing TDAH? El cerebro que descifró lo indescifrable

Alan Turing descifró Enigma y creó la computación moderna. Su forma de pensar encaja con rasgos del TDAH. Esto es lo que sabemos.

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Alan Turing descifró Enigma, inventó el concepto de computación moderna y fue perseguido por ser diferente. Su cerebro funcionaba de una forma que nadie a su alrededor entendía. Y eso tiene un patrón.

No voy a decirte que Turing tenía TDAH. No tengo una máquina del tiempo ni acceso a su historial clínico. Pero lo que sí puedo hacer es mirar cómo funcionaba su cabeza, compararlo con lo que sabemos hoy sobre el TDAH, y dejarte que saques tus propias conclusiones.

Spoiler: los rasgos encajan de una forma que da que pensar.

¿Quién era Alan Turing y por qué importa?

Si solo conoces a Turing por la película de Benedict Cumberbatch, te falta contexto. Mucho contexto.

Alan Turing nació en Londres en 1912. Desde crío fue diferente. No diferente en plan "era muy listo". Diferente en plan "sus profesores no sabían qué hacer con él". En el colegio sacaba notas mediocres en casi todo. No porque no pudiera, sino porque lo que le pedían no le interesaba lo suficiente como para que su cerebro se activara.

Pero cuando algo le enganchaba, desaparecía del mundo.

A los quince años leyó a Einstein y lo entendió sin ayuda. A los veintitrés publicó un paper que básicamente inventó la informática. La máquina de Turing. Un concepto teórico que definió qué es computable y qué no lo es. Con veintitrés años. Sin que nadie le pidiera que lo hiciera. Porque su cabeza no podía parar de darle vueltas a ese problema.

Eso se llama hiperfoco. Y es uno de los rasgos más reconocibles del TDAH.

¿Qué rasgos de Turing encajan con el TDAH?

Vamos punto por punto con lo que sabemos de su vida.

Hiperfoco extremo en problemas que le interesaban. Turing podía pasar semanas enteras obsesionado con un problema matemático, olvidándose de comer, de dormir, de que existía un mundo fuera de su cabeza. Cuando trabajó en Bletchley Park descifrando el código Enigma nazi, sus compañeros contaban que a veces había que recordarle que tenía un cuerpo físico que necesitaba cosas como comida y descanso. Eso no es disciplina. Es un cerebro que, cuando se engancha a algo, no tiene freno.

Pensamiento radicalmente no convencional. No resolvía problemas como los demás. No seguía los caminos establecidos. Inventaba caminos nuevos. Su aproximación a Enigma fue completamente distinta a lo que los criptógrafos tradicionales habrían intentado. Veía patrones donde otros veían ruido. Conectaba ideas de campos completamente diferentes. Ese pensamiento lateral, esa incapacidad de seguir la ruta predecible, es algo que muchos científicos con TDAH comparten.

Dificultad con las normas sociales. Turing era solitario. No por elección romántica de "genio incomprendido". Era solitario porque no entendía bien las reglas sociales no escritas que para la mayoría de la gente son automáticas. Era directo hasta la incomodidad. Decía lo que pensaba sin filtro. No captaba las señales sutiles de las conversaciones. Eso le aislaba. Y esa dificultad para navegar el mundo social sin un manual de instrucciones es algo que mucha gente con TDAH reconoce.

Actividad física compulsiva. Turing corría. No como hobby de fin de semana. Corría maratones. Entrenaba con una intensidad que habría sido competitiva a nivel olímpico. Se presentó a las pruebas de selección para los Juegos Olímpicos de 1948 y quedó a once minutos del ganador. Sin entrenador profesional. Sin equipo. Solo él y la carretera.

Para un cerebro con TDAH, el ejercicio físico intenso es una de las pocas formas de regulación que funcionan sin medicación. Turing parecía necesitar esa descarga física para que su cabeza funcionara bien. Como si correr le limpiara el ruido de fondo y le dejara pensar con claridad.

Notas mediocres en lo que no le interesaba. El patrón clásico. Brillante en lo que le enganchaba, inexplicablemente mediocre en todo lo demás. Sus profesores no entendían cómo alguien tan capaz podía ser tan irregular. Si eso no te suena a TDAH, no sé qué te va a sonar.

Es el mismo patrón que vemos en Einstein con sus malas notas. Cerebros que no funcionan bajo demanda, sino bajo interés. Que no rinden cuando "toca", sino cuando algo les enciende por dentro.

¿Por qué nadie habló de TDAH en su época?

Porque el TDAH como diagnóstico no existía en los años 40 y 50. Punto.

Turing vivió en una época donde si eras diferente, eras raro. Si no seguías las normas, eras un problema. Si tu cerebro funcionaba de forma distinta, era tu culpa. No había nombre para lo que le pasaba. No había explicación. No había ayuda.

Y además, Turing tenía otro "problema" según la sociedad de su época: era homosexual. En 1952 fue procesado por "indecencia grave". Le obligaron a someterse a castración química. Un hombre que había ayudado a ganar una guerra mundial, tratado como un criminal por amar a quien amaba.

Cuando tu cerebro ya funciona diferente y encima el mundo te persigue por ser quien eres, la combinación es devastadora. Turing murió en 1954, aparentemente por suicidio, a los cuarenta y un años.

Un cerebro que podría haber seguido cambiando el mundo durante décadas, apagado porque la sociedad no supo qué hacer con alguien que no encajaba en ninguna de sus casillas.

Lo que Turing nos enseña sin querer

Que la genialidad y la diferencia muchas veces vienen en el mismo paquete. Que el mismo cerebro que no podía seguir una clase aburrida es el que descifró un código que salvó millones de vidas. Que la incapacidad de pensar "como todo el mundo" no es un defecto. Es exactamente lo que necesitas cuando el problema requiere una solución que a nadie se le ha ocurrido antes.

Ada Lovelace tenía algo parecido

Turing no tenía diagnóstico. Nunca lo tuvo. Y nunca podremos saber con certeza si lo que le pasaba encaja clínicamente con el TDAH. Pero los rasgos están ahí. El hiperfoco. La irregularidad. El pensamiento lateral. La necesidad de movimiento. La dificultad social. El todo o nada.

Si algo nos dice su historia es que un cerebro que funciona diferente no necesita ser "arreglado". Necesita un problema lo suficientemente grande como para que se encienda.

Y cuando se enciende, puede descifrar lo indescifrable.

Si alguna vez has sentido que tu cerebro no sigue las reglas que siguen los demás, que tu rendimiento depende del interés y no del esfuerzo, quizá no sea un problema. Quizá solo necesites entender cómo funciona tu cabeza.

Hacer el test de TDAH

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