"Si Jordan tenía TDAH, el TDAH te hace ganador". Por qué eso es mentira
Cada vez que un famoso tiene TDAH alguien dice que es un superpoder. Eso es sesgo del superviviente puro. Hablemos claro.
Cada vez que un post como los míos dice "este famoso podría tener TDAH", alguien en los comentarios escribe: "¿ves? El TDAH te hace especial".
No.
Para.
Eso no es lo que estamos diciendo.
Y si llevo meses escribiendo sobre famosos con TDAH y no paro un segundo a decir esto, estoy siendo parte del problema. Así que aquí va.
El sesgo del superviviente más gordo del siglo
Michael Jordan. Michael Phelps. Simone Biles. Justin Timberlake. La lista es larga. Y cada vez que aparece un nombre nuevo, el mismo patrón: "Si Jordan tenía TDAH y ganó seis anillos, el TDAH no puede ser tan malo".
Claro. Y si tu vecino fuma un paquete diario y llegó a los noventa, fumar no puede ser tan malo.
Eso se llama sesgo del superviviente. Ves los que llegaron arriba. No ves los miles que se quedaron por el camino. No ves al chaval con TDAH que dejó la carrera en segundo porque no podía con los exámenes. No ves a la mujer que lleva tres trabajos en dos años porque su cerebro no aguanta la monotonía. No ves al padre que no consigue organizarse para llegar a las reuniones del cole de sus hijos.
Por cada Jordan hay diez mil personas con TDAH peleando por mantener un empleo estable.
Pero esos no salen en los posts virales.
¿El TDAH te da superpoderes?
No. El TDAH te da un cerebro que funciona diferente. Punto.
No te da creatividad mágica. No te da competitividad sobrehumana. No te da un talento oculto esperando a despertar como si fueras un personaje de anime.
Lo que pasa es que algunos cerebros con TDAH, en algunas circunstancias, con algunos apoyos, canalizan esa diferencia hacia algo que funciona. Jordan no ganó por su TDAH. Ganó porque tenía un talento físico descomunal, una ética de trabajo obsesiva, un equipo de élite alrededor, acceso a los mejores entrenadores del planeta, y sí, un cerebro que probablemente le hacía hiperfocalizarse en la competición de una forma que otros no podían.
Pero quitarle todo eso y dejarle solo el TDAH no te da un campeón. Te da un tío que no puede quedarse quieto en una silla.
El mito del genio disperso es de las cosas más dañinas que existen en la conversación sobre TDAH. Porque le dice a la gente que su trastorno es en realidad un regalo sin abrir. Y cuando esa persona no consigue abrirlo, siente que el fracaso es suyo. Que si Jordan pudo, ella debería poder. Que si no puede, no es culpa del TDAH, es culpa suya por no aprovecharlo.
Eso es brutal. Y es mentira.
Entonces, ¿para qué hablar de famosos con TDAH?
Buena pregunta. Y me la hago cada vez que publico uno de estos posts.
La respuesta: para normalizar. No para idealizar.
Hay una diferencia enorme entre decir "Michael Phelps tiene TDAH y eso demuestra que un cerebro diferente puede funcionar en el más alto nivel" y decir "Michael Phelps tiene TDAH, así que tú también puedes ganar ocho oros olímpicos si le echas ganas".
Lo primero es representación. Lo segundo es fantasía tóxica.
Cuando escribo sobre un famoso con TDAH, lo que intento decir es: "Mira, este cerebro que tú tienes, que a veces sientes que está roto, ha funcionado en alguien. No está roto. Es diferente. Y diferente no significa menos". Eso es todo. No te prometo fama. No te prometo éxito. Te prometo que no eres un error de fábrica.
Pero entiendo que si te pasas un año leyendo posts de "famosos con TDAH que triunfaron", la conclusión natural sea "triunfaron POR el TDAH". Y esa frase es peligrosa.
¿Por qué es peligroso idealizar el TDAH de los famosos?
Porque crea expectativas imposibles.
Si el TDAH es un superpoder, entonces todos los que lo tienen deberían estar triunfando. Y si no triunfas, el problema eres tú. No tu entorno. No la falta de diagnóstico. No la falta de apoyo. No un sistema educativo que no estaba diseñado para tu cerebro. Tú.
Eso no es empoderamiento. Es culpa disfrazada de motivación.
Y hay algo más. Cuando idealizas el TDAH, le quitas peso al diagnóstico. Si el TDAH te hace especial, ¿para qué tratarlo? ¿Para qué ir al psiquiatra? ¿Para qué medicarte? Es un superpoder, ¿no?
He visto gente rechazar tratamiento porque había leído en algún sitio que el TDAH era su ventaja competitiva. Que medicarse era "apagar su chispa". Eso tiene consecuencias reales. Relaciones rotas. Empleos perdidos. Años de sufrimiento evitable.
El TDAH no es tu identidad ni tu superpoder ni tu excusa. Es una condición neurológica que afecta a cómo procesas información, gestionas emociones y organizas tu vida. Se puede gestionar. Se puede entender. Se puede trabajar con ello. Pero necesitas mirarlo como lo que es. No como lo que te gustaría que fuera.
La autocrítica que me toca hacer
Si escribes sobre famosos con TDAH y no dices esto de vez en cuando, estás contribuyendo al problema. Y yo llevo meses escribiendo sobre famosos con TDAH.
Así que lo digo claro: cada post que escribo sobre un músico, un deportista o un actor con TDAH lleva implícito un riesgo. El riesgo de que alguien lea solo el titular y piense que el TDAH es la razón del éxito. La responsabilidad de dejar claro que no es así es mía.
No siempre lo he hecho bien. Y este post existe precisamente por eso.
Porque la conversación sobre TDAH necesita más honestidad y menos mitología. Más "esto es lo que hay y así se gestiona" y menos "si Einstein tenía TDAH, tú también eres un genio". Necesita que los que escribimos sobre esto dejemos de buscar el titular bonito y empecemos a decir las cosas como son.
El TDAH no te hace ganador. No te hace perdedor. Te hace alguien con un cerebro que funciona diferente al de la mayoría. Y lo que hagas con eso depende de mil factores, la mayoría de los cuales no están bajo tu control.
Reconocer eso no es pesimismo. Es la base desde la que puedes empezar a construir algo real.
Si quieres saber cómo funciona tu cerebro de verdad, sin mitos ni fantasías de superpoderes, empieza por aquí. Son unos minutos y te da una foto bastante clara de dónde estás.
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