El TDAH es un superpoder de famosos: por qué esa idea hace daño
Cada vez que alguien dice que el TDAH es un superpoder porque lo tienen famosos, un mito se refuerza. Y hace daño real a quien lo vive.
Cada vez que alguien dice "Einstein tenía TDAH, así que el TDAH es un don", un profesional de salud mental se arranca los pelos. Te cuento por qué.
Porque no lo dice un psicólogo. No lo dice un psiquiatra. No lo dice nadie que haya estudiado el TDAH durante más de quince minutos. Lo dice un creador de contenido que necesita un titular que genere clics.
Y eso, aunque parezca inofensivo, es un problema gordo.
¿Quién inventó la narrativa de "TDAH = superpoder"?
No fue la ciencia. No fue la comunidad de personas con TDAH. Fue la industria del contenido.
Piénsalo un segundo. ¿Cuántas veces has visto en TikTok, Instagram o YouTube un vídeo titulado algo como "10 genios que tenían TDAH" o "El superpoder secreto de los famosos más exitosos"? Probablemente decenas. Y todos siguen la misma fórmula.
Paso uno: lista de famosos. Paso dos: atribuirles TDAH (a veces diagnosticado, a veces inventado). Paso tres: conclusión mágica de que el TDAH fue la clave de su éxito. Paso cuatro: millones de visualizaciones.
No es información. Es entretenimiento disfrazado de divulgación. Y funciona porque activa exactamente lo que las redes sociales necesitan para crecer: emociones fuertes.
Si tienes TDAH y ves un vídeo que dice que tu trastorno es en realidad un superpoder, sientes alivio. Esperanza. Orgullo. Te sientes visto. Y le das like, lo compartes, lo comentas. El algoritmo detecta engagement, lo empuja a más gente, y el creador hace más vídeos iguales. El ciclo se alimenta solo.
El problema es que nada de eso es verdad.
¿Es el TDAH realmente un superpoder?
No. Es un trastorno del neurodesarrollo. Tiene criterios diagnósticos específicos. Afecta a la función ejecutiva, a la regulación emocional, a la memoria de trabajo, a la capacidad de planificación. Puede tratarse con terapia, con medicación, con estrategias concretas. Pero no se "aprovecha" como si fuera un accesorio que te pones cuando te conviene.
Decir que el TDAH es un superpoder es como decir que la miopía es un superpoder porque te obliga a acercarte más a los cuadros en los museos. Técnicamente puedes hacer esa gimnasia mental. Pero es absurdo. Y si se lo dices a alguien que no puede conducir sin gafas, probablemente te mande a paseo.
Lo que pasa es que "el TDAH es un trastorno que requiere tratamiento y acompañamiento" no genera clics. No se viraliza. No queda bien en un reel de treinta segundos con música épica de fondo.
Sabes qué sí se viraliza: "Einstein tenía TDAH y mira lo que consiguió".
La fábrica de mitos funciona las veinticuatro horas
Las redes sociales no premian la precisión. Premian la emoción. Y la narrativa de "TDAH = superpoder de famosos" es una máquina perfecta de generar emoción.
Funciona para el creador de contenido, que consigue visualizaciones. Funciona para la plataforma, que consigue tiempo de pantalla. Funciona para las marcas de "coaching para cerebros diferentes", que consiguen clientes. Y funciona para quien lo ve, que durante treinta segundos siente que su trastorno es un regalo del universo.
El único sitio donde no funciona es en la realidad.
En la realidad, una persona con TDAH sin diagnosticar que ve estos vídeos puede pensar que no necesita ayuda profesional. Que ya la tiene. Que su "superpoder" se activará solo cuando encuentre su pasión. Y mientras espera a que se active, pierde años sin tratamiento, sin herramientas, sin entender por qué todo le cuesta tanto si supuestamente tiene un don.
Eso no es divulgación. Es daño envuelto en purpurina.
¿Por qué hacemos esto con los famosos?
Porque es cómodo. Porque es más fácil señalar a alguien que ha triunfado y decir "ves, el TDAH le ayudó" que aceptar la realidad completa.
La realidad completa incluye los diagnósticos tardíos, las comorbilidades, la ansiedad, la depresión, las relaciones rotas, los trabajos perdidos, las facturas sin pagar. Incluye a millones de personas con TDAH que no son famosas, que no son genios, que no van a salir en ninguna lista de "cerebros brillantes que cambiaron el mundo".
Esas personas también existen. Y cada vez que alguien publica un vídeo diciendo que el TDAH es un superpoder, les está diciendo implícitamente que si no están triunfando, es porque no están usando bien su "don". Que el problema no es el trastorno, sino ellos.
Es exactamente lo que explico cuando hablo del mito del genio disperso. Tener TDAH no te hace Einstein. Punto. Y usar a Einstein para vender la idea de que el TDAH es un regalo es manipular la realidad para que encaje en un titular.
El negocio detrás del mito
Hay gente ganando dinero con esta narrativa. Mucho dinero.
Coaches que venden programas para "activar tu superpoder TDAH". Influencers que monetizan la romantización del trastorno. Editoriales que publican libros de autoayuda con títulos como "Tu TDAH es tu mejor arma". Cuentas de Instagram con millones de seguidores que publican infografías bonitas diciendo que el TDAH te hace más creativo, más emprendedor, más especial.
No lo hacen por maldad. Lo hacen porque funciona. Porque la gente quiere escuchar que lo que tiene es un regalo, no un problema. Y pagarán por que alguien se lo confirme.
Pero la ciencia no funciona así. La ciencia dice que el TDAH es un trastorno. Que tiene tratamiento. Que la intervención temprana cambia vidas. Que la idea de que es un don es peligrosa porque retrasa diagnósticos y normaliza el sufrimiento.
Y la ciencia no tiene presupuesto de marketing.
¿Qué haces con esto?
Si tienes TDAH, no necesitas que nadie te diga que es un superpoder para sentirte válido. Tu cerebro funciona diferente. Eso tiene ventajas reales en ciertos contextos y desventajas reales en otros. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo.
Lo que sí necesitas es información honesta. Herramientas reales. Un diagnóstico si no lo tienes. Tratamiento si lo necesitas. Y la capacidad de distinguir entre alguien que te está ayudando y alguien que te está vendiendo una fantasía porque le sale rentable.
La próxima vez que veas un vídeo titulado "El TDAH es el superpoder secreto de los famosos", no le des like. No lo compartes. No alimentes una máquina que convierte tu trastorno en contenido viral mientras tú sigues sin herramientas para gestionarlo.
Porque el TDAH no es un superpoder. No es un defecto. Es una forma diferente de funcionar que merece entenderse como lo que es. Sin purpurina. Sin clickbait. Sin listas de famosos que no te van a ayudar a organizarte el martes.
Si alguna vez te has preguntado si lo que te pasa tiene nombre, si tu cerebro funciona de una forma que nadie te ha explicado, quizá sea buen momento para comprobarlo.
Sigue leyendo
Charlie Chaplin: el vagabundo que no podía parar de crear
Charlie Chaplin repetía escenas 300 veces, componía música, dirigía, actuaba y no paraba nunca. Un cerebro que no sabía funcionar a media marcha.
Lo que Carl Sagan nos enseña sobre la curiosidad sin freno con TDAH
Carl Sagan no podía quedarse en una sola disciplina. Su curiosidad sin filtro tiene mucho que ver con cómo funciona un cerebro con TDAH.
¿Tenía Marilyn Monroe TDAH? El cerebro frágil detrás del icono
Marilyn Monroe tenía inestabilidad emocional, dificultad de concentración y una impulsividad que la definía. Detrás del icono había un cerebro que no encontraba paz.
Arquímedes: el genio que salió desnudo gritando Eureka
Arquímedes salió corriendo desnudo gritando Eureka porque su cerebro no podía esperar. Eso suena mucho a hiperfoco TDAH.