El mito del genio disperso: tener TDAH no te hace Einstein
Llevas 3 semanas leyendo sobre famosos con TDAH. Ahora toca la verdad incómoda: tener TDAH no te convierte en genio.
Llevamos semanas hablando de Einstein, de Da Vinci, de Phelps.
De cerebros brillantes que funcionaban diferente. De gente que triunfó con TDAH. Y está bien. Porque esos referentes ayudan. Dan visibilidad. Rompen el estigma de que tener TDAH es sinónimo de fracasar.
Pero hay una parte de esa historia que no te estoy contando.
Y hoy toca contarla, aunque duela.
¿El TDAH es un superpoder?
No.
Y cada vez que alguien dice eso en Instagram con un carrusel bonito y una fuente en mayúsculas, se me mueve algo por dentro. Porque suena inspirador. Suena motivador. Suena a que tener TDAH mola, que es como ser un X-Men pero en vez de garras de adamantium tienes hiperfoco y creatividad desatada.
Y es mentira. O, como mínimo, es una verdad recortada con tijeras de parvulario.
Einstein no triunfó PORQUE tuviera TDAH. Triunfó porque era Einstein. Porque tenía un cerebro extraordinario, un contexto que le permitió desarrollarlo, mentores, obsesiones que casaban con su época, y una cantidad absurda de factores que no tienen nada que ver con una etiqueta diagnóstica.
¿Su cerebro divergente le dio ventajas? Probablemente. ¿El pensamiento lateral, la capacidad de abstraerse durante horas en un problema? Seguro. Pero eso no es "el TDAH es un superpoder". Eso es "algunos rasgos asociados al TDAH pueden ser útiles en contextos muy concretos".
Que es una frase mucho menos tuiteable, pero bastante más honesta.
¿Por qué el mito del genio disperso hace daño?
Porque invalida el sufrimiento real.
Si el TDAH es un superpoder, entonces la persona que lleva tres meses sin poder levantarse del sofá para poner una lavadora tiene un superpoder bastante cutre. La persona que ha perdido dos trabajos porque no podía llegar a su hora. La persona que no mantiene una relación de más de seis meses porque su impulsividad la revienta todo.
¿Eso es un superpoder?
Es como decirle a alguien que lleva una mochila de 40 kilos que en realidad es una capa de superhéroe. Tío, no. Es una mochila. Y pesa. Y cada día que la cargas sin que nadie te enseñe a ajustarla, te destroza la espalda un poco más.
El mito del genio disperso hace tres cosas muy concretas:
Primero, crea expectativas imposibles. "Si Einstein pudo, tú también." Vale. Y si Messi puede correr 90 minutos, yo también debería. Pero resulta que Messi es Messi y yo soy un tío de Zaragoza que se queda sin aliento subiendo las escaleras del parking. Comparar al 0,01% de personas con TDAH que triunfaron a nivel mundial con el otro 99,99% no es inspiración. Es presión disfrazada.
Segundo, simplifica algo que es complejo. El TDAH no es una cosa. Es un cerebro que funciona con dopamina diferente. Y eso significa que hay partes que van sobradas y partes que van justas. Hiperfoco y distracción. Creatividad y desregulación emocional. Energía explosiva y parálisis total. No puedes coger solo lo bonito y ponerlo en un póster motivacional.
Tercero, le da argumentos a quien no quiere entenderte. "¿Pero no decías que el TDAH era un superpoder? Entonces, ¿por qué no puedes hacer esto?" Gracias. Muy útil. Ahora tengo TDAH Y encima la presión de tener que ser un genio para justificar mi diagnóstico.
Entonces, ¿qué es el TDAH?
Un cerebro que funciona diferente. Punto.
No es un don. No es una maldición. No es blanco y no es negro. Es gris complicado. Es un lunes en el que te levantas y escribes 4.000 palabras en dos horas sin despeinarte, y un martes en el que no puedes ni decidir qué desayunar.
Es tener ideas a las tres de la mañana que parecen revolucionarias y a las ocho de la mañana no recordar ninguna. Es empezar quince proyectos y terminar dos. Es sentir todo más fuerte: la motivación, la frustración, el aburrimiento, la euforia.
Hay rasgos que pueden ser ventajosos. El hiperfoco es real. El pensamiento lateral también. La capacidad de conectar ideas que aparentemente no tienen nada que ver entre sí. Pero esos rasgos no funcionan solos. Funcionan cuando tienes el contexto adecuado, el apoyo adecuado, las herramientas adecuadas. Cuando entiendes cómo opera tu cerebro y dejas de intentar que funcione como el de los demás.
Los famosos con TDAH que hemos repasado estas semanas no triunfaron POR su TDAH. Triunfaron A PESAR de muchas dificultades. Y CON algunas ventajas que sus cerebros les dieron en momentos muy concretos. La diferencia entre lo que te han contado del TDAH y la realidad suele estar justo en esos matices.
¿Y qué haces con un cerebro diferente?
Primero, dejas de venderte motos.
No te vendas la moto de que eres un genio incomprendido. Pero tampoco te compres la de que eres un caso perdido. Las dos son cómodas porque te dan una identidad y te ahorran el trabajo de mirarte de verdad.
La realidad es menos romántica pero más útil: tienes un cerebro con características concretas. Algunas te ayudan. Otras te complican la vida. Y lo que hagas con eso depende de mil factores. De si tienes información. De si tienes apoyo. De si entiendes qué pasa realmente en un cerebro adulto con TDAH y dejas de compararte con los Einstein de turno.
El TDAH no te hace genio. Pero tampoco te define.
Lo que te define es lo que haces cuando por fin entiendes cómo funciona tu cabeza. Cuando dejas de compensar a lo bruto y empiezas a construir con las piezas que tienes. Sin idealizar. Sin dramatizar. Sin carruseles de Instagram que te digan que eres especial por tener un diagnóstico.
Eres una persona con un cerebro diferente. Ni más ni menos.
Y por cierto, eso ya es suficiente.
Si quieres entender cómo funciona tu cerebro de verdad, sin etiquetas de superpoder ni de condena, empieza por aquí.
Sigue leyendo
Maradona vs Ali: dos genios impulsivos, dos destinos paralelos
Maradona y Muhammad Ali compartían algo más que el talento: impulsividad desbordante, carisma brutal y una incapacidad para frenar. ¿Casualidad o TDAH sin gestionar?
Coco Chanel: de orfanato a imperio con un cerebro que no paraba
Coco Chanel revolucionó la moda, se reinventó mil veces y trabajó hasta los 87 años. ¿Una energía normal? Difícil creerlo.
El hiperfoco de Beethoven: componer siendo sordo
A los 44, Beethoven era completamente sordo. Aun así compuso la Novena Sinfonía. No era magia. Era hiperfoco llevado al límite absoluto.
5 descubrimientos científicos accidentales hechos por cerebros caóticos
La penicilina, los rayos X, la vulcanización... Descubrimientos que cambiaron el mundo gracias al caos, la distracción y mentes que no podían parar quietas.