Si Einstein tenía TDAH, ¿el TDAH es un don? Por qué esto es peligroso
Sí, Einstein y Da Vinci tenían rasgos TDAH. Pero el sesgo de supervivencia es brutal. Romantizar el TDAH como don minimiza el sufrimiento real y desincentiva buscar ayuda.
"Si Einstein tenía TDAH, tú también puedes ser Einstein."
Lo he leído en serio. Con tipografía bonita. Sobre fondo beige. Y con un montón de "me gusta" debajo.
Y cada vez que lo veo me entra un escalofrío.
Porque suena bien. Suena esperanzador. Suena a que el TDAH no es un problema sino un regalo envuelto en papel de regalo con lazito dorado. Pero hay una parte muy importante de esa historia que esos carruseles de Instagram se saltan olímpicamente.
Hoy te cuento esa parte.
¿El TDAH es un don o una condena?
Ni lo uno ni lo otro. Pero empecemos por el don, que es donde está el mito.
La narrativa funciona así: Einstein, Da Vinci, Nikola Tesla, Michael Phelps, Steve Jobs. Todos con rasgos asociados al TDAH. Todos genios o grandes triunfadores. Conclusión: el TDAH te hace especial, diferente, brillante. Un cerebro único en un mundo de mentes ordinarias.
Suena inspirador.
Y es, en el mejor de los casos, una verdad recortada con tijeras de parvulario.
Porque por cada Einstein hay miles de personas con TDAH que no pueden mantener un trabajo más de seis meses. Que pierden facturas importantes y luego pagan multas. Que empiezan relaciones con una energía brutal y las destruyen tres meses después por impulsividad. Que llevan años compensando a lo bestia sin saber por qué se agotan tanto.
¿Esos también tienen el don?
Esto tiene nombre: sesgo de supervivencia. Solo vemos a los que llegaron arriba. No vemos a los que se quedaron en el camino. Y cuando solo miras la punta del iceberg, sacas conclusiones que no tienen nada que ver con la realidad del iceberg completo.
¿Por qué el mito del TDAH como superpoder hace daño real?
Porque tiene consecuencias concretas. No es solo filosofía bonita.
Minimiza el sufrimiento real.
Si el TDAH es un superpoder, entonces la persona que lleva meses sin poder terminar una tarea sencilla tiene un superpoder bastante cutre. La que ha perdido otro trabajo. La que no entiende por qué le cuesta tanto lo que a los demás parece fácil.
Es como decirle a alguien que carga una mochila de cuarenta kilos que en realidad tiene una capa de superhéroe. Tío, no. Es una mochila. Y pesa. Y si nadie te ayuda a ajustarla, te destroza la espalda.
Desincentiva buscar ayuda.
Esto es lo que más me preocupa. Si el TDAH es un don, ¿para qué buscar diagnóstico? ¿Para qué ir al psicólogo o al psiquiatra? ¿Para qué aprender a gestionar algo que supuestamente es una ventaja?
Hay personas que llevan años sin diagnóstico precisamente porque la narrativa del superpoder les hizo pensar que lo suyo era "tener mucha energía" o "ser creativo". Y mientras tanto seguían estrellándose contra la misma pared una y otra vez sin entender por qué.
Puedes leer más sobre esto en el mito del genio disperso y lo que realmente implica tener TDAH.
Crea expectativas imposibles.
"Si Phelps ganó veintitantas medallas olímpicas con TDAH, tú también puedes." Gracias. Muy útil. Comparar al 0,001% de personas que triunfaron a nivel mundial con el resto de la población no es inspiración. Es presión disfrazada de motivación.
Y encima te da argumentos a quien no quiere entenderte: "¿Pero no decías que el TDAH era un superpoder? Pues aplícatelo." Genial. Ahora tienes TDAH y además la presión de tener que ser un genio para justificar tu diagnóstico.
¿Entonces Einstein no tenía TDAH?
Probablemente sí tenía rasgos compatibles. Da Vinci, Phelps, Tesla. No lo discuto.
Pero hay una diferencia enorme entre decir "algunas personas con TDAH han logrado cosas extraordinarias" y decir "el TDAH es lo que las hizo extraordinarias".
Einstein no triunfó PORQUE tuviera TDAH. Triunfó porque tenía un cerebro extraordinario, un contexto que le permitió desarrollarlo, mentores en el momento justo y una obsesión que casaba perfectamente con lo que el mundo necesitaba en ese momento. Punto.
¿Su cerebro divergente le dio ventajas en algunos contextos muy concretos? Es probable. ¿El pensamiento lateral, la capacidad de abstraerse durante horas en un problema? Quizás. Pero eso no es lo mismo que decir que el TDAH fue su superpoder.
Eso es decir que algunos rasgos asociados al TDAH pueden ser útiles en contextos muy específicos bajo condiciones muy concretas.
Que es bastante menos tuiteable, pero infinitamente más honesto.
Además, y esto es importante: el TDAH en adultos se manifiesta de formas que no suelen aparecer en los carruseles bonitos. La desregulación emocional. La dificultad para iniciar tareas aunque sepas exactamente lo que tienes que hacer. El agotamiento de compensar constantemente. Eso no lo pone nadie en un póster motivacional.
¿Qué es el TDAH de verdad?
Un cerebro que funciona diferente. Sin más drama ni más gloria.
No es un don ni una maldición. Es gris complicado. Es un lunes en el que escribes cuatro mil palabras en dos horas sin despeinarte, y un martes en el que no puedes ni decidir qué desayunar.
Es tener ideas a las dos de la mañana que parecen revolucionarias y a las ocho de la mañana no recordar ninguna. Es empezar doce proyectos y terminar tres. Es sentir la motivación, la frustración, el aburrimiento y la euforia a una intensidad que los demás no siempre entienden.
Hay rasgos que pueden ser ventajosos. El hiperfoco es real. El pensamiento lateral también. Pero esos rasgos no funcionan solos ni funcionan siempre. Funcionan cuando tienes el contexto adecuado, el apoyo adecuado y las herramientas adecuadas. Cuando entiendes cómo opera tu cerebro y dejas de intentar que funcione exactamente igual que el de los demás.
Los famosos con TDAH que circulan por internet no triunfaron POR su TDAH. Triunfaron A PESAR de muchas dificultades, y CON algunas ventajas que sus cerebros les dieron en momentos muy concretos. Einstein y sus malas notas son un buen ejemplo de que la historia real es bastante más matizada que el meme.
¿Qué haces entonces con un cerebro diferente?
Primero, dejas de venderte motos.
No la moto de que eres un genio incomprendido que solo necesita el contexto adecuado. Pero tampoco la de que eres un caso perdido sin remedio. Las dos son cómodas porque te dan una identidad fija y te ahorran el trabajo de mirarte de verdad.
La realidad es menos romántica pero mucho más útil: tienes un cerebro con características concretas. Algunas te ayudan. Otras te complican la vida. Y lo que hagas con eso depende de si tienes información, si tienes apoyo y si entiendes de verdad cómo funciona tu cabeza.
El TDAH no te hace genio. Pero tampoco te define.
Lo que te define es lo que haces cuando por fin entiendes cómo funciona tu cerebro. Cuando dejas de compensar a lo bruto y empiezas a construir con las piezas que tienes. Sin idealizar. Sin dramatizar.
Eres una persona con un cerebro diferente. Ni más ni menos.
Y eso ya es suficiente para empezar a trabajar con él en vez de contra él.
Si quieres entender cómo funciona tu cerebro de verdad, sin etiquetas de superpoder ni de condena, empieza por aquí: haz el test de TDAH y descubre qué está pasando realmente en tu cabeza.
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