TDAH y el SEPE: cobrar el paro cuando los trámites son tu kryptonita
Te han despedido y necesitas el paro. Pero el SEPE te pide 14 documentos y tu cerebro con TDAH dice "no, gracias".
Te han despedido. Necesitas el paro. Pero el SEPE te pide 14 documentos, 3 citas presenciales y una declaración jurada de que no vas a perder los papeles.
Los papeles físicos, digo.
Y ahí estás tú. Con un cerebro que no retiene fechas, que pierde documentos como quien pierde mecheros, y que tiene la capacidad de organización de un mapache en un buffet libre. Intentando navegar el sistema burocrático más hostil que ha conocido la humanidad desde que alguien inventó el formulario por triplicado.
¿Por qué los trámites del SEPE son una pesadilla con TDAH?
Porque el SEPE funciona con las tres cosas que peor se le dan a un cerebro con TDAH: plazos rígidos, documentación acumulativa y paciencia infinita.
Tienes 15 días hábiles para solicitar la prestación desde que te despiden. Quince. No quince días naturales, no. Hábiles. Que suena parecido pero no es lo mismo. Y tu cerebro, que ya de por sí confunde el martes con el jueves, ahora tiene que calcular días hábiles excluyendo fines de semana y festivos locales.
El primer día piensas "tengo tiempo de sobra". El quinto día piensas "mañana lo hago sin falta". El día doce te acuerdas a las once de la noche y entras en modo pánico. El día catorce estás en la web del SEPE a las 2 de la madrugada intentando pedir cita previa con las manos sudando.
Si alguna vez has sentido que la burocracia y el TDAH son incompatibles, multiplicalo por diez. Porque aquí no estamos hablando de olvidarte de renovar el DNI. Estamos hablando de tu sustento.
¿Qué pasa cuando pierdes un plazo?
Que pierdes dinero. Literalmente.
Si solicitas fuera de esos 15 días hábiles, no pierdes el derecho completo al paro, pero pierdes los días que han pasado desde el despido. Si tardas un mes, pierdes un mes de prestación. Así, sin anestesia.
Y para un cerebro con TDAH eso es un chiste cruel. Porque no es que no quieras pedirlo. Es que tu cerebro funciona con urgencia, no con calendario. Tu cerebro funciona con dopamina, no con disciplina. Y "tienes 15 días" no genera la urgencia suficiente hasta que quedan 2.
Es como si te dijeran "tienes que saltar de un avión, pero el paracaídas solo funciona si lo preparas con una semana de antelación". Y tú lo preparas la noche anterior con cinta americana y esperanza.
¿Qué documentos necesitas y por qué parece un escape room?
Certificado de empresa. Documento de alta y baja en la Seguridad Social. DNI en vigor. Número de cuenta bancaria. Compromiso de actividad firmado. Documento de liquidación de la empresa. Vida laboral actualizada.
Cada uno en un sitio distinto. La vida laboral la pides en la Seguridad Social (que tiene otra web, otro usuario, otra contraseña). El certificado de empresa te lo tiene que dar tu ex jefe, que a lo mejor no te coge el teléfono. El DNI puede que esté caducado porque renovarlo también es un trámite y los trámites son exactamente lo que tú evitas como si fueran la peste.
Y no puedes presentarte con seis de siete. Si falta uno, vuelves otro día. Otra cita. Otro madrugón. Otra mañana perdida en una sala de espera que huele a desinfectante y desesperación.
Para alguien sin TDAH esto es un incordio. Para alguien con TDAH, esto es el jefe final del videojuego de la vida adulta. Sin puntos de guardado.
¿Y si encima te acaban de despedir?
Porque ese es el contexto real. No estás haciendo estos trámites desde la tranquilidad de tu sofá con una taza de té. Estás haciéndolos después de que el mundo se te haya hundido un poco.
Tu autoestima está por los suelos. Tu rutina ha desaparecido. Tu cerebro está en modo supervivencia. Y encima te piden que seas la persona más organizada del planeta durante exactamente 15 días hábiles.
Es como pedirle a alguien con una pierna rota que corra una maratón. "Oye, que ya sé que estás mal, pero necesito que hagas esto perfecto y rápido, ¿vale?"
No vale.
¿Qué puedes hacer para no perder el paro por culpa de tu cerebro?
Primero: hazlo el día uno. No el día dos. No "mañana". El día uno. El mismo día que te dan la carta de despido, pide cita en el SEPE. Hazlo antes de que tu cerebro archive la tarea en la carpeta de "cosas que haré en algún momento" (también conocida como el agujero negro).
Segundo: pide ayuda. A tu pareja, a tu madre, a un amigo, a quien sea. "Necesito que me acompañes al SEPE y que no me dejes salir hasta que tenga cita". No es debilidad. Es estrategia. Si sabes que tu cerebro te va a sabotear, pon un sistema externo que lo impida.
Tercero: haz una lista física. Papel y boli. Nada de apps, nada de Notion, nada de "ya me acuerdo". Un papel pegado en la nevera con los documentos que necesitas y una casilla al lado de cada uno. Cada vez que consigas uno, lo tachas. Dopamina gratis.
Cuarto: si ves que no llegas, que se te está pasando el plazo, que estás bloqueado, pide cita telefónica. No necesitas ir presencialmente para todo. Y a veces, para un cerebro con TDAH, la diferencia entre hacer algo y no hacerlo es no tener que ponerse pantalones.
Y si ya estás de baja laboral por TDAH cuando llega el despido, el proceso cambia. Infórmate bien antes de asumir nada, porque baja y desempleo tienen reglas distintas que se cruzan de formas que ni un abogado laboralista entiende a la primera.
El sistema no está pensado para cerebros como el tuyo
Y eso no es culpa tuya. El SEPE está diseñado para personas que leen una carta, la archivan, piden cita, van con todos los papeles y no se les olvida nada. Está diseñado para un cerebro que funciona en modo lineal.
Tu cerebro no funciona en modo lineal. Funciona en modo "todo a la vez y nada en orden". Y eso no significa que no puedas cobrar el paro. Significa que necesitas más estrategia para conseguirlo.
No eres menos capaz. Eres igual de capaz con un cerebro que necesita más andamiaje externo para no derrumbarse en los trámites.
Que es diferente.
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