Selectividad con TDAH: adaptaciones, derechos y cómo no perder la cabeza
La Selectividad con TDAH tiene adaptaciones en España. El problema es que casi nadie te dice cuáles son ni cómo pedirlas a tiempo.
La Selectividad con TDAH en España tiene adaptaciones. El problema es que casi nadie te dice cuáles son ni cómo pedirlas.
Y lo peor no es no saberlo. Lo peor es enterarte en mayo, cuando llevas todo el curso estudiando en modo supervivencia, y descubrir que podrías haber tenido un 25% más de tiempo en cada examen. Que podrías haberte sentado en primera fila. Que podrías haber hecho descansos entre pruebas.
Pero nadie te dijo nada. Ni el orientador, ni el tutor, ni tu familia. Porque ellos tampoco lo sabían.
El examen más importante de tu vida, con un cerebro que no coopera
La Selectividad ya es estresante para cualquier persona de 17 o 18 años. Tienes cuatro días para demostrar que sabes todo lo que has aprendido en dos años de Bachillerato. Y lo tienes que demostrar en bloques de hora y media, sentado, en silencio, con un bolígrafo y un papel.
Si tienes TDAH, eso es como pedirle a un pez que trepe un árbol. No porque no seas inteligente. Sino porque tu cerebro funciona con otras reglas. Con reglas que nadie tuvo en cuenta cuando diseñaron ese formato de examen.
El silencio del aula se convierte en ruido. Cada carraspeo, cada bolígrafo que cae, cada silla que rechina, es un estímulo que tu cerebro no puede filtrar. La presión del reloj, que para otros es motivación, para ti es una bomba de relojería que dispara la ansiedad y bloquea el acceso a todo lo que estudiaste.
Y encima tienes que gestionar el tiempo. Distribuir bien las preguntas. Releer antes de entregar. Todo eso que parece tan básico pero que con TDAH es como hacer malabarismos con una mano atada.
¿Qué adaptaciones puedes pedir en Selectividad si tienes TDAH?
Aquí viene lo que debería estar en letras enormes en la puerta de todos los institutos de España.
Si tienes un diagnóstico de TDAH y lo has comunicado al centro educativo, puedes solicitar adaptaciones para la EBAU (la Selectividad). Las adaptaciones varían ligeramente por comunidad autónoma, pero las más habituales son:
Tiempo extra. Normalmente un 25% más. Si el examen dura 90 minutos, tienes unos 112. Eso no es "ventaja". Es compensación. Porque tu cerebro necesita más tiempo para filtrar, organizar y volcar lo que sabe. No porque sepa menos.
Ubicación preferente. Primera fila o zona con menos distracciones. Lejos de la puerta, lejos de la ventana, lejos de la persona que no para de mover la pierna.
Descansos entre pruebas. A veces se puede solicitar un descanso adicional entre exámenes consecutivos. Tu cerebro necesita resetear. Sin ese respiro, cada examen arrastra el agotamiento del anterior.
Lectura en voz alta de los enunciados. En algunas comunidades, un miembro del tribunal puede leerte las preguntas si tienes dificultades de procesamiento lector asociadas.
Adaptación de formato. Letra más grande, enunciados más espaciados, separación visual entre preguntas. Pequeños cambios que reducen la sobrecarga sensorial.
Uso de herramientas de apoyo. En algunos casos, se permite el uso de tapones para los oídos o una sala separada si la ansiedad asociada es muy alta.
Ojo: no todas las comunidades ofrecen todas estas adaptaciones. Y los criterios cambian cada año. Pero la base legal existe. Y tu derecho también.
¿Cómo se piden?
Este es el punto donde la mayoría de familias se pierde. Porque no basta con tener un diagnóstico. Hay un proceso, y tiene plazos.
Primero: necesitas un diagnóstico oficial. Un informe clínico de un profesional (psiquiatra, neuropsicólogo, o equipo de salud mental) que confirme el TDAH. Si aún no lo tienes, el proceso para conseguirlo en España es más accesible de lo que crees, aunque no siempre rápido.
Segundo: el centro educativo tiene que saberlo. El orientador del instituto es quien gestiona las adaptaciones. Necesita el informe clínico y, en muchos casos, un informe psicopedagógico del propio centro. Si no has comunicado el diagnóstico al colegio, no pueden hacer nada.
Tercero: se solicita a la universidad organizadora. El centro envía la documentación a la comisión de la EBAU de tu comunidad autónoma. Ellos revisan, aprueban, y comunican qué adaptaciones concretas te corresponden.
Cuarto: hazlo con meses de antelación. No en mayo. No en junio. Si estás en 2.º de Bachillerato, empieza a moverlo en septiembre u octubre. Los plazos oficiales suelen cerrarse entre enero y marzo, depende de la comunidad.
Si llegas tarde, puedes intentarlo igualmente. Pero las probabilidades de que te lo concedan a tiempo bajan muchísimo.
Lo que nadie te cuenta
Que pedir adaptaciones no es hacer trampas. No es tener ventaja. No es que te regalen nada.
Es lo contrario. Es intentar que la evaluación mida lo que sabes, no lo que tu TDAH te impide demostrar.
Una persona sin TDAH se sienta, lee el enunciado, organiza la respuesta, la escribe y revisa. Todo en un flujo relativamente lineal.
Una persona con TDAH lee el enunciado, se distrae con el ruido de fuera, vuelve a leer, empieza a escribir, se da cuenta de que no ha entendido bien la pregunta, vuelve a leer, pierde el hilo, mira el reloj, le entra la ansiedad, y acaba entregando la mitad de lo que sabía.
Las adaptaciones curriculares para TDAH no existen para dar ventaja. Existen para compensar una desventaja que ya está ahí.
Y aun así, hay familias que no las piden. Por vergüenza. Por desconocimiento. O porque alguien les dijo "tampoco será para tanto, que estudie más".
Mi recomendación (no soy orientador, pero tengo TDAH y sentido común)
Si tienes TDAH y estás en Bachillerato, no esperes. Habla con el orientador de tu centro. Lleva el informe. Pregunta qué adaptaciones puedes solicitar y cuáles son los plazos en tu comunidad.
Si eres padre o madre de alguien con TDAH, no asumas que el instituto se encarga de todo. Pregunta. Insiste. Llama. Porque la burocracia educativa en España funciona cuando alguien empuja. Y si nadie empuja, no se mueve.
Y si ya pasaste la Selectividad sin adaptaciones y te fue regular, no te machaquen. No sabías. Ahora lo sabes. Y puedes ayudar a que el siguiente no pase por lo mismo.
Tu cerebro no es el problema. El sistema que no contempla cómo funciona tu cerebro, ese es el problema.
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